Desempolvando los pañuelos para diciembre: gran éxito de la Peña Trabunera

Ayer, con un Chango Soria lleno, y nueve grupos de danza y música en vivo, la peña trabunera desempolvó los pañuelos de más de 400 personas, que se acercaron para disfrutar del folklore y, al mismo tiempo, contribuir para que se pueda llevar adelante el Trabún, a fin de año. El evento era indispensable para juntar los fondos que se necesitan para solventar los festejos populares que se realizan desde hace 35 años consecutivos en San Martín de los Andes. En diálogo con RSM, Matías Sáez Parra, Mauricio Cifuentes y Mariana Oksman compartieron la felicidad por el éxito de la fiesta de ayer y explicaron la complicada situación que atraviesa el Trabún actualmente, así como la importancia que tiene esta fiesta para la localidad.

«Vino mucha gente, se vendieron unas 400 entradas. Ya se viene el Trabún y estamos remándola para juntar lo que necesitamos para llegar a diciembre, así que era muy importante esta peña, estamos muy contentos», comentó Mariana Oksman, de la Comisión Organizadora.

“Ante la crisis económica actual, estamos complicados con los fondos para poder llegar a diciembre. Todavía no tenemos lo necesario ni para poder pagar el sonido. Fue clave que se acercara tanta gente, que al venir a pasarla lindo, a reírse, cantar y bailar, ayudó a que a fin de año podamos tener la fiesta que hace 35 años se mantiene vigente, la cual es popular, gratuita y un momento de encuentro entre todos y todas, desde el arte”, explica Matías Sáez Parra, otro miembro de la Comisión Organizadora del Trabún.

La música, en esta peña, estuvo a cargo de los grupos El Asunto, Damián Arteaga, La Mañosa Folk, Los Quitapenas, Los Chamameceros de los Andes y Reencuentro Chamanecero.

Y, si bien el baile se compartió entre todos los presentes, hubo grupos que hicieron grandes espectáculos de danza. Ellos fueron: Tierra Querida, Kaypacha y Huilli Mapu.

Y los artistas no vienen solo a tocar, sino que tienen un vínculo personal importante con el Trabún: “Me encanta participar, tanto de los eventos trabuneros del año como de la fiesta de diciembre. Para mi vida y mi formación el Trabún es muy valioso, es un espacio muy necesario”, dijo a RSM Mauricio Cifuentes, músico del grupo Quitapenas y del histórico Surandes.

Mauricio Cifuentes.

El Trabún nació en 1984 como una respuesta de un grupo de vecinos (la Peña Numilen y el Centro de Residentes Chilenos) ante la tensión de los gobiernos dictatoriales argentino y chileno, que estuvo muy cerca de transformarse en una guerra. “En esta región siempre se compartieron tantas costumbres, tantos vínculos entre los pueblos de un lado y el otro de la cordillera, que era impensable entrar en un conflicto bélico con el Estado Chileno, era pelearse entre amigos y parientes. Entonces el Trabún nació como una manifestación de encuentro y unión, fue un encuentro de paz argentino-chileno, que pudo traspasar la frontera”, explicó Matías.

La situación que atraviesa el Trabún actualmente es delicada: “En el año 2000 salió por ordenanza que el Trabún es fiesta oficial de San Martín de los Andes, con lo que el Municipio se comprometió a aportar infraestructura y $10.000 cada año. El tema es que la ordenanza quedó igual, con lo que esos $10.000, que en el 2000 significaban un aporte importante, hoy no significan casi nada. La fiesta la solventa la Comisión Organizadora del Trabún, el Municipio colabora con gestiones como los baños o la Policía, pero el peso económico lo sostiene la Comisión.

Y ese peso no es menor, ya que hay que pagar el sonido para los 3 días de fiesta, que se busca que sea profesional, y también el traslado, la comida y el alojamiento de los artistas que vienen de Chile y de distintas regiones de Argentina. Son un montón de cosas que suman alrededor de $600.000. Y si bien en los papeles el Municipio colabora mucho, hoy en día no es tan así, se sostiene casi únicamente por la Comisión Organizadora”, detalló Matías.

Hasta qué punto el Trabún es importante para el pueblo se puede vislumbrar al escuchar el relato de Mauricio: “Los kioscos que venden comida y bebida en las fiestas de diciembre siempre estuvieron a cargo de organizaciones sociales, comisiones barriales, clubes y agrupaciones de folklore, como una instancia para que pudieran juntar fondos, nunca se dieron a privados. Gracias al trabajo que han hecho mis abuelos en los kioscos del Trabún de los 80´s, por ejemplo, es que a mi barrio pudo llegar el agua. Así de importante es el Trabún para mí y para tantas otras personas. Es claramente una fiesta del pueblo y para el pueblo”.

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