Crítica de «Chubut libertad y tierra»: la importancia de la memoria
Por Francisco Corso
Nahue, una chica con gran interés en su pasado decide viajar a Chubut con la intención de averiguar sobre la historia de su abuelo. En ello, ella se entera de un grupo militante del cual su abuelo formaba parte. A través de sus investigaciones se va adentrando a un mundo de tratados políticos y negociaciones que no tienen en cuenta un factor muy importante: la integridad de los pueblos originarios.
Una película que desde un principio no niega el vínculo que uno tiene con el pasado. A lo largo del viaje de Nahue podemos ver en más de una ocasión material de la época del abuelo. Sin embargo, este material no se siente en absoluto ajeno. Como si hubiera existido para apoyar el discurso que Nahue va formando a lo largo de la película. Esto sumado a las comparaciones que se establecen entre el pasado y el presente (mostrando fotos de los mismos lugares en los que se encuentra ella hace mas de 60 años). Nos hacen sentir que estamos viajando por Chubut, espacial y temporalmente.

Este es un documental con muchísima información, que si a uno se la arrojaran completa y de un tirón, no sería capaz de procesarla. Sin embargo, a través de las pausas y de sus amenos paisajes, “Chubut, libertad y tierra” logra adentrarte, con paso lento pero seguro, en el pasado.
Si bien he disfrutado mucho esta película, me ha pasado que el cambio de lugar constante que realiza el personaje no termina por sentirse completo y eso se debe al sonido, que en más de una ocasión cambia bruscamente y me saca el relato. Sin embargo, es algo que se puede justificar debido a la naturaleza de este documental.

“Chubut, libertad y tierra” es un interesante documental con un gran contenido histórico.
A través de este documental sentí que se le lograba dar voz a todas aquellas personas que fueron silenciadas en el pasado. Con una crítica contundente, Carlos Echeverría se ocupa de que esta provincia de la Patagonia no siga siendo pasada por alto.



