Crítica de «El Irlandés»: la elegancia y bestialidad del mundo del crimen
Por Francisco Corso
Frank Sheeran (Robert De Niro), un veterano de guerra ve como su vida da un vuelco, cuando luego de salir de un juicio empieza a relacionarse con personas peligrosas, que no tardan en poner a prueba las habilidades que adquirió en la guerra. Adentrándose en un mundo de entramados políticos y tratos con la mafia, el ahora sicario Frank “El Irlandés” descubrirá como en el mundo del crimen y la política no hay lugar para la empatía.

Acompañada por una decoración y ambientación de época, nos dirigimos a un Estados Unidos de los 60, donde el crimen maneja las calles y la política. A lo largo de esta historia, una voz en off nos habla y nos introduce escenarios históricos y personajes de maneras muy creativas. Cabe destacar entre estas maneras, que, como en su mayoría se trata de personajes que habitan dentro del mundo del crimen, los presentan diciéndo cómo murieron años más tarde. Detalle interesante, que nos hace sentir envueltos en dicho mundo.

Dentro de este género, los rostros de De Niro, Al Pacino y Pesci no nos son desconocidos. Pero los personajes que interpretan esta vez, cambian ligeramente el panorama. Para empezar, contamos con un casting que ya ha trabajado entre sí y con Martin Scorsese. También cabe destacar la dedicación que le pone De Niro al papel de Frank, producto de que fue él quien tuvo inicialmente la idea de adaptar el libro “Yo pinto casas” del escritor Charles Brandt a la gran pantalla.

El ver como envejecieron todos los actores representa en si un gran golpe. Scorsese es consciente de ello, y por eso enfatiza el envejecimiento de estos, mostrando también como, tanto los personajes como sus relaciones se deterioran con el paso de los años. En ello, la dirección y el ritmo de la película se ralentizan a medida que estos personajes se vuelven más lentos y frágiles debido a la edad.

El Irlandés es una película muy recomendable, con aires del antiguo cine gánster esta historia nos sigue mostrando el detrás de escenas de un mundo lleno de corrupción y violencia. La película puede tornarse lenta o sentirse larga por su duración. Pero la mayoría del tiempo uno se siente tan atrapado por la historia, que se me pasó volando.


