Nati Ciccioli: la historia de su desaparición contada como nunca antes

A 26 años de la desaparición de Natalia Ciccioli en San Martín de los Andes, el escritor Miguel Selser sacude a la comunidad con un libro imprescindible: “Es como una curva que no termina nunca”. Para ser precisos, mañana 16 de enero se recordará la fecha en que Nati, a sus 12 años, salió a dar un paseo desde El Arenal hacia el centro, una tarde cualquiera de verano, para tomar un helado y tal vez encontrarse con una amiga, y del que nunca regresaría. Aquel día comenzó la desesperada búsqueda de una familia y la ayuda incondicional de los vecinos y amigos para dar con ella. Ni un solo rastro. Nada.

En este inquietante libro Miguel Selser interpela: ¿Qué le pasó realmente? ¿Dónde está? ¿Cómo es que sucede algo así? Y con esta obra literaria hace un aporte significativo y saludable a la memoria colectiva de una ciudad que no siempre quiere recordar. El escritor, o más bien quien lleva adelante el relato en esta novela que se cruza con el periodismo a través de un fructífero género como el non-fiction, reconstruye el caso y las variadas hipótesis que surgieron alrededor de él, los errores policiales y los de la justicia al inicio de la investigación. Pero también permite conocer a lo largo de las entrevistas a los protagonistas de la historia: los integrantes de una familia que atravesó el dolor. Son ellos quienes comparten su mirada y análisis sobre cómo sobrellevaron la situación, cómo la vivieron, cómo sienten la relación con sus otros dos hijos.

Para ello Selser presenta en su novela entrevistas que a lo largo de dos años fue realizando a la familia de Natalia, a compañeras de la escuela y a quienes de alguna forma vivieron aquella época. También al fiscal a cargo de la investigación y revisa viejos artículos periodísticos. En una de esas entrevistas Miguel Ciccioli, padre de Natalia, le dice al escritor: “Las zapatillas mías no se las deseo a nadie, que no se las ponga nadie ¡Por Dios, en la vida!”. Y Mirta, mamá de Nati, entre tantas declaraciones compartidas: “…esto no se supera nunca… cuando vos primero te decís… le puede pasar a cualquiera… pero nos pasó a nosotros…”, y generosamente van soltando anécdotas, apreciaciones, recuerdos que nos permiten acercarnos a Nati y nos abren una ventana franca a una profunda historia familiar.

Miguel Selser cuenta a RSM: “Las entrevistas fueron tremendas, lo que contaban los padres, el encuentro con su compañera y amiga, la única que la vio esa tarde, la reunión con el fiscal que lleva la causa. Pero hay dos cuestiones que me persiguen: una, que todo el mundo conoce el caso pero no se habla de él. Y otra, es impactante que no haya rastros ni se haya sabido nada de su paradero. La sensación que te da es que se desvaneció en el aire, cosa que no es así porque algo le tiene que haber pasado. Por eso es importante que si alguien sabe algo lo diga”.

El escritor es también profesor de literatura y sus clases en la escuela secundaria transitan entre las ciencias matemáticas y el estudio de la narrativa. Enseña a metros de lo que fue la casa de Nati, en el CPEM 57. “Hace diez años que trabajo ahí y ya hay algo de pertenencia. El barrio, estar ahí, saber de una historia que aún está vigente, fueron algunas de las motivaciones para comenzar estas entrevistas que no sabía aún que se convertirían en novela”, afirma Selser. Luego agrega: “Hay dos cuestiones: cómo reacciona el pueblo, los que están, los que ayudan. Luego, los años que pasan y no se descubre nada. Pensá que la causa prescribió en el 2006, a los 12 años del hecho, pero aún se mantiene abierta”.

El personaje, el que trata de escribir la historia, no llega a cerrar la cuestión, no puede escribir. La imposibilidad de escribir sobre una tragedia. Es que la novela cuenta la historia de Nati pero también la del escritor que quiere abordarla. Una obra literaria que la ciudad necesitaba. Para leer y releer. Para que esté en la memoria. Para no olvidar. La historia de Nati, de una familia de El Arenal, de una comunidad. Un libro que se puede trabajar en las escuelas, sus narradores, los diferentes puntos de vista. La historia. Una historia desgarradora. Una familia que parece quebrarse. Un pueblo que no entiende lo que pasa. Reconstrucciones profundas que nos permiten conocer más. Recordar. Acompañar. Tender un abrazo.

“Escucha el ruido del motor de un auto que se acerca, dos bocinazos cortitos y rápidos como un saludo, ella se da vuelta para mirar. De las copas de los abedules sale volando una bandada de torcazas, espantadas”, dice el relato. La novela “Es como una curva que no termina nunca” puede conseguirse en todas las librerías de San Martín de los Andes y también en la próxima Noche de las Artes. La historia de Nati ahora está ahí. Para tenerla a mano. Para que la recordemos siempre.

Fotos: Leo Casanova