Historias de vida: Eduardo Huerta guía de turismo

Eduardo Huerta es guía de turismo en nuestra ciudad desde hace casi 30 años. Es un enamorado de su profesión, que lo lleva diariamente a los lugares más increíbles de la región. Obtuvo su licencia en la última camada de guías baqueanos, llevada adelante por Parques Nacionales. Desde hace más de 10 años trabaja para El Claro Turismo, y en esta entrevista con RSM cuenta como las mejores experiencias de su carrera.

RSM: ¿Desde cuándo vivís en San Martín de los Andes?

Eduardo Huerta: Llegué a San Martín de los Andes en el año 1989 para trabajar en una pista de hielo que había en su momento, como profesor. Cuando la pista cerró me fui a trabajar a una estancia y terminé como ayudante del capataz y en esa época, sólo por el hecho de conocer gente me anoté en el curso que daba el Parque Nacional Lanín. Yo tenía el conocimiento, por el hecho de trabajar en el campo con los ciervos, y me fue muy bien en el curso. Así que, cuando dejé de trabajar en la estancia, me compré mi primera camioneta para Trasladar turistas, y lo primero que hice fue llevar mochileros de camping a camping.

RSM: ¿Cual era el traslado?

EH: Los iba a buscar a Zapala, cuando llegaban del tren y los llevaba al Paimún, con una combi Mazda. En general viajaban en camiones,y los camioneros les cobraban para llevarlos como ganado, así que en la combi viajaban felices además de que yo que los llevaba hasta Paimún, adentro. A los que salían de ahí los traía a San Martín. En esa época, a principio de los ‘90 comencé a hacer excursiones.

RSM: ¿Ya había asfalto en la ruta de 7 Lados?

EH: El asfalto comenzó en el 93 y empezaron al revés. El primer tramo, en lugar de haberlo hecho desde San Martín hasta el acceso a Chapelco, lo hicieron desde Chapelco hasta el acceso a Meliquina y el segundo tramo fue desde ahí hasta el Lago Villarino.

Es una obra que la viví mucho. Hubo varios años que trabajé en el verano con los mochileros y en el invierno llevaba esquiadores al cerro y hacía excursiones.

En ese momento, el aeropuerto Chapelco era una ruleta, así que me la pasaba viajando a Bariloche y a Neuquén, en plena temporada hacía como 25 viajes seguidos.

RSM: ¿Cuándo llegaste a El Claro Turismo?

EH: En el 2010 comencé a trabajar en El Claro, una de las agencias con mayor trayectoria en el pueblo, de las históricas. Empecé con dos compañeros que hoy ya tienen número de inventario (risas).

RSM: ¿Cuál es la excursión que más veces hiciste?

EH: Yo hice de todo. En una charla con un amigo tratábamos de sacar la cuenta de la cantidad de subidas al cerro que tenemos, cuántas excursiones a Huechulafquen, o Siete Lagos. Veíamos que en promedio teníamos siete excursiones por mes. Más de 80 por año por 28 años.

RSM: ¿Cuál es la excursión que más te gusta?

EH: Una excursión que me encantaba pero que en este último tiempo no se hace es las de las termas de Laguna Verde. Le decíamos a los turistas que lleven ropa para el agua porque caminábamos por el río desde el lago Epulafquen a la laguna Carilafquen. Era muy linda por la conexión con la naturaleza. Lamentablemente, por falta de servicios o porque la gente también cambió se fue dejando de hacer. Antes le decías a los turistas nos metemos en los yuyos y decían bueno, pero ahora es más difícil.

De las excursiones que estamos haciendo me gustas la de Huechulafquen. Hay un lugar, la curva de la costurera no puedo dejar de parar. Está el guardaparque que me conoce mucho, y a veces se enoja, pero no podés pasar sin mirar.

RSM: ¿Qué es lo que más te gusta de ser guía?

EH: Tengo que reconocer que mi trabajo me encanta. La gente paga por hacer lo que yo hago para que me paguen.

RSM: Pero además de lo paisajístico es un trabajo que exige mucho contacto con la gente…

EH: Si. La gente ha cambiado mucho, la sociedad ha cambiado Antes había un ida y vuelta, como guía no solo informabas, también conversabas con las turistas. Ahora, la gente está con el teléfonito. Uno piensa: “mandá el mensaje después, subí las fotos más tarde, ahora mirá para afuera.” Y esto pasa muchísimo, no sólo una vez. Es muy difícil hacer que la gente baje un cambio para mirar y ver. A eso también le sumás la persona que sube con auriculares, lo que me parece una falta de respeto. No son sólo chicos los que lo hacen, los grandes también. Es la parte más difícil del trabajo.

Pero por lo demás, a mi me fascina, viajar. Lo sigo disfrutando. Hay veces que siento que tengo que mostrarles algo más, a los turistas. Ahí me pregunto si vale la pena. Y si, siempre alguien que se lo merece. Así que busco siempre una yapa que es lo que te hace sentir que hice el trabajo bien.

Fotos: Leo Casanova – RSM

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