Por las frecuentes caídas de rocas, la Defensoría del Pueblo solicitó sistematizar acciones preventivas
Este jueves, desde la Defensoría del Pueblo y del Ambiente (DPA) de nuestra ciudad, se informó que se entregó un informe a la Intendencia, Parques, Deliberante y Vialidad Nacional, a partir de la preocupación manifestada por vecinos que transitan el tramo hacia Catritre.

Se convocó a diversas instituciones a trabajar en procura de prevenir y mitigar riesgos por desprendimientos de rocas sobre la Ruta Nacional 40, en el tramo comprendido entre la avenida Costanera y el acceso a la playa Catritre, y con ese fin entregó a las autoridades del municipio, de Vialidad Nacional, del Concejo Deliberante y del Parque Nacional Lanín, un informe y relevamiento fundado en datos propios y estudios realizados por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR).
El informe recopila los estudios disponibles y contiene la descripción y antecedentes del fenómeno; registros fotográficos; conclusiones y propuestas de mitigación, incluyendo la creación de una Mesa de trabajo conjunto y nuevos estudios específicos para el sector.
La DPA además expone que «en el sector objeto del informe que discurre a lo largo de cuatro kilómetros, señala el SEGEMAR que el corte abrupto en el terreno que dejó la construcción de la ruta nacional generó taludes con pendientes pronunciadas muy inestables, quedando expuestos a la acción del viento, lluvias, congelamientos y criofracturas, lo que genera desprendimientos constantes».

Además la DPA explica que desde el año 2016 hasta el corriente, hay estadísticas de constantes desprendimientos producto de lluvias fuertes en cortos períodos de tiempo, en varias zonas del ejido municipal.
«Sobre este punto, dice el estudio del SEGEMAR realizado en setiembre de 2016: En el tramo denominado de los Siete Lagos, entre el centro de SMA y Catritre, la ruta se encuentra ubicada en un corte excavado en la pendiente rocosa. En el mismo, la pendiente es subvertical y afloran las rocas metamórficas que conforman el Basamento Ígneo-metamórfico de la región. Son esencialmente gneisses y esquistos fuertemente diaclasados, fracturados e inyectados con diques y vetas cuarzosas. Consecuentemente se trata de una zona de elevada inestabilidad natural ya que la roca tiende a fragmentarse y se generan caídas y deslizamientos planares que pueden ser de gran magnitud. La posibilidad de generar acciones de estabilización está muy limitada», se explicó en el comunicado.

En el extracto del informe además se indica que, «en primer término, no hay lugar disponible para realizar muros u otras acciones de contención. En segundo lugar la posibilidad de enrejados u otras formas de anclaje es prácticamente despreciable, ya que por un lado los bloques que podrían caerse pueden ser de dimensiones lo suficientemente grandes que no habría trama que los contuviera. Además, el grado de fracturación de la roca es tan elevado y generalizado que prácticamente no habría lugares adecuados para realizar los anclajes necesarios. Esta zona, además del intenso tránsito vehicular, presenta una gran circulación de caminantes y ciclistas durante todo el año, aspecto que debe ser tomado en cuenta».

Para la DPA es imprescindible, teniendo en cuenta todo lo expresado con lo que sucede, que se conforme una mesa de trabajo que realice monitoreos sistemáticos y proyecte acciones específicas para prevenir y mitigar el riesgo. Por otra parte, se explica que «resulta necesario incluir el diseño y ejecución de una senda peatonal que aleje a los paseantes y ciclistas de las zonas de mayor riesgo de desprendimientos; estudios específicos que permitan realizar cortes programados, a efectos de ejecutar pequeños desprendimientos controlados de las formaciones más inestables, lo cual debe estar a cargo de personal altamente calificado; monitoreos sistemáticos de las zonas de fractura; y rutas o caminos alternativos debidamente mantenidos ante potenciales interrupciones de la 40 en ese tramo».




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