Malin Ka: la nueva delicatessen de la chacra La Constancia

Hace más de 20 años que la familia Mackinlay se dedica a producir frutas finas orgánicas y mermeladas artesanales de la más alta calidad. El paso del tiempo a veces genera buenas incorporaciones a lo tradicional y este es el caso para La Constancia: la chacra desarrolló un nuevo producto que está siendo furor entre sanmartinenses: frambuesas bañadas en chocolate blanco y negro.

Quienes conocen La Constancia saben que las frutas finas que se cosechan allí son de la categoría más alta que se puede encontrar: frutas seleccionadas, orgánicas y en donde la frescura es prioritaria. Con la pandemia, parte de la comercialización de esta exquisitez se complicó, pero los desafíos abren nuevas puertas, y el sueño de sumar valor agregado a su producción fue tomando forma para la familia Mackinlay de la mano de Malin Ka.

Las frambuesas constituyen el corazón de las Malin Ka; por fuera, un baño de chocolate blanco y negro de alta gama. El postre más rico que se pudiera imaginar, en su versión sanmartinense.

La familia siempre trabajó integrada en la chacra: Florinda haciendo sus famosos dulces, Pablo a cargo de la producción de la fruta, y sus hijas ayudando con la recolección. Hoy las Malin Ka salen a la luz con la fortaleza de la unidad familiar, combinando el saber de ya muchos años en el mundo de las frutas finas, con el empuje y el dinamismo de las generaciones más jóvenes.

“Es un orgullo para nosotros haber desarrollado este producto y que, al probarlo, la gente distinga la calidad que tiene”, reconoce Pablo. Las Malin Ka se pueden conseguir por vía directa y con entregas a domicilio, contactando a la familia redes (Facebook: laconstanciasma, Instagram: @laconstanciasma).

Fotos: Leo Casanova-RSM

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