“Las niñas no son madres”, la campaña que busca visibilizar los embarazos infantiles y los abusos

Socorristas en Red relanzó esta semana la campaña “En un mundo justo las niñas no son madres”, en concordancia con el día de las niñeces y como un acto de politización de los cuidados “porque cuidar lejos está de ser mera responsabilidad individual, es un derecho de todas, todes y todos”, señalan en su declaración.

La campaña apuesta a la sensibilización e interpelación de la sociedad, recordando la necesidad urgente de cuidar estas infancias. “Pensamos esta campaña como una apuesta política para fortalecer las tramas de cuidado y para armar un pacto social, es decir, complicidades que abandonen la idea de que los cuidados son del orden privado. Es muy importante insistir con esto porque nos han hecho creer que una no se puede meter, y esta campaña ayuda a poner el centro de la preocupación en la política de cuidado”, señala desde Neuquén, Belén Grosso, de La Revuelta, Colectiva Feminista. 

En nuestro país, según datos aportados por la Dirección Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, 7 de cada 10 embarazos entre las adolescentes de 15 a 19 años no son intencionales, es decir el 70,3%, y 8 de cada 10 embarazos en niñas menores de 15 años no lo son (84,4%).

«En un mundo justo las niñas no son madres es también una apuesta de profunda responsabilidad social desde la certeza de estar a(r)mando mundo feminista», afirmaron.


«Las Socorras», como se las suele llamar habitualmente, hacen un llamado a que tanto el Estado nacional, como los distintos Estados provinciales, garanticen los derechos de la niñez, «en un mundo justo, los estados y sus gobiernos protegen y expanden buen vivir para las infancias. Promueven y garantizan que sus vidas estén libres de violencias. Las salvan de los malos tratos; del hambre, de la falta de vivienda, de la falta de agua, de la falta de necesidades básicas, de la falta de acceso a la educación y a la salud, del irrespeto a su identidad».

«Deseamos un mundo, o muchos mundos, donde las infancias puedan ser pensadas en su pluralidad, en sus diferencias y singularidades. Reconocer a las infancias desde las múltiples vidas que construyen ese tiempo tan particular. Elogiarlas. Abrigarlas. Escucharlas. Albergar y expandir sus deseos», destacaron.

“Ahondar en la fragilidad de los tiempos de la infancia -refuerza Belén Grosso-, cuidar su presente y apostar a las redes de cuidado comunitarias y colectivas. El socorrismo cuida profundamente a las niñas y adolescentes”. 

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