Remar la vida: Rosas de los Andes, un grupo de mujeres remadoras que concientiza sobre el cáncer de mama

Dicen que la unión hace la fuerza. Esto es lo que está detrás de los relatos de estas mujeres. Habiendo transitado cáncer de mama, estas sanmartinenses se juntan a remar y concientizar sobre la prevención de la enfermedad. Juntas, fortalecen cuerpo y alma. En el mes de la lucha contra este cáncer, RSM conversó con algunas de las integrantes de Rosas de los Andes.

“Nos conocimos transitando los tratamientos; casi siempre recurrimos a los mismos lugares. Por esas cosas de la vida te vas conociendo con mujeres aguerridas y valientes. Esto es lo lindo de todo lo malo que tiene la enfermedad: conocer mujeres maravillosas que se enfrentan a este reto de la vida y salen adelante”, cuenta Elba, una de las integrantes de Rosas de Los Andes.

“La idea de armar el grupo surgió a raíz de haber sido invitada a participar con Poder Rosa, un grupo de remadoras de Neuquén. Nos integramos a ellas para el encuentro Latinoamérica en Rosa y, animadas por ellas, siendo varias en San Martín, armamos Rosas de Los Andes”, explica.

El grupo inició el año pasado con unas pocas mujeres y hoy en día está formado por 17 integrantes. Ya han hecho dos viajes: al encuentro Latinoamérica en Rosa, que conglomeró en Neuquén a cientos de mujeres de múltiples países, en octubre de 2019; y al Chocón, a una práctica con el equipo de Neuquén, en febrero de este año.

Si bien ser parte de este grupo es en sí mismo algo sanador, el objetivo, como dice Gabi, es otro: “Lo importante de esta actividad deportiva es que nos une un mismo propósito: concientizar a las mujeres que un diagnostico precoz del cáncer de mama nos pone rápidamente en el camino de la sanación del mismo. Es importante «Tocarte para que no te toque» y hacerse los chequeos anuales”.

Sus encuentros, sin lugar a dudas, empoderan: “Unirnos todas las sobrevivientes hace que compartamos experiencias y disfrutemos de un deporte que además nos mejora cualquier secuela post cirugía como el linfedema y limitaciones en la movilidad. Mejor aún es la motivación psicológica y anímica de estos grupos que tienen una energía increíble, que jamás te permite bajar los brazos y te contagia tanta alegría que es difícil tirar la toalla. ¡La toalla sólo la usamos para secar el sudor después de la batalla!”

Rita comparte los beneficios del remo para el grupo rosa: “Un estudio científico demuestra que el movimiento repetitivo del brazo en la práctica de remo es beneficioso para toda la recuperación de la musculatura del torso superior de las mujeres que han pasado por cirugía tras cáncer de mama. Además, evita la posibilidad de desarrollar linfedema, deshincha los brazos tras la extirpación de ganglios linfáticos, fortalece los músculos y, sobre todo, es muy importante para la parte emocional”.

Y eso es el denominador común de Rosas de los Andes: “Se siente contención, apoyo y la incondicionalidad de mujeres que vivimos el mismo sentimiento. Traemos un mensaje de vida para todos. Hay una vida plena después del cáncer”.

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