Paternidad y Adolescencia en tiempos de pandemia: entrevista a Mariela Sandoval
A raíz de los hechos acontecidos en la localidad, RSM conversó con la psicoanalista Licenciada Mariela Sandoval para comprender cómo interviene el aislamiento en la salud psíquica de niños y adolescentes, como también de los adultos convivientes.

“La pandemia per se, es pérdida, es quebranto, es angustia. La pandemia da de lleno en la estructura psíquica de los seres hablantes, la pone entre las cuerdas pues modifica y rompe lo establecido. Aporta una certeza, pero una certeza de origen siniestro: ‘Algo’ se sale del circuito esperado, un borde existente desaparece. Una cobertura simbólica desaparece y se convierte en real. Hay vacío donde antes había contenido. Aquello que era aparentemente cierto, ya no lo es, aquello que gozaba de cierta estabilidad, se pierde. La incertidumbre, riega todos los escenarios y rincones de hombres y mujeres. No hay dudas, es un tiempo sumamente complejo, abarca todos los órdenes de la vida. Los adultos están absolutamente atravesados por toda la angustia que la escena impone, junto a ellos niños y adolescentes están transitando este tiempo de sus vidas en un encuadre sumamente hostil.”, comienza Mariela.
RSM: ¿Qué implica para los adolescentes este escenario pandémico?
La adolescencia es sinónimo de libertad, de experimentación, de disrupción, donde el cuerpo necesita circular y ponerse a prueba, las sensaciones y vivencias están en primera fila, como también los miedos y los temores. Los lazos sociales necesitan desplegarse, desarrollarse. De pronto todo un tiempo deseado, esperado se ve frenado, interrumpido por un enemigo invisible. El Coronavirus se hace presente en nuestras vidas, y la defensa hacia él implica la prohibición del movimiento y aproximación social como el instrumento primordial para evitar el contagio.
Ya no se puede salir con amigos, ni ir a tomar mate a la playa, salir a la montaña. No a las “previas”, no al boliche, ni a recitales, nada de juntadas ni abrazos, ni besos. Todas acciones donde el cuerpo adolescente está involucrado y donde necesita estar para sentir y construir un Ser Adolescente. Las frases de muchos adolescentes en este contexto dan cuenta de esta frustración, de esta impotencia: “¡¿Cómo voy a poder invitarla a salir si no podemos?!”, “¿Cómo saber si me gustan las chicas o lo chicos, si no puedo encontrarme?”, “Justo que comenzaba a sentirme seguro en el grupo…”, “Justo ahora que comenzábamos a encontrarnos…”, “Justo ahora que comenzaba a andar mejor en el equipo…”.
Tantos lugares se ven desplazados, postergados. Es angustiante no saber cuándo volverán a encontrarse con sus novies, cómo seguir teniendo intimidad o cómo iniciar su vida sexual. Su energía corporal se ve encorsetada, se hace difícil encontrar el sitio donde descargar su energía pulsional. Hay pérdida de intimidad y privacidad, ahora los padres y hermanos permanecen en el hogar la mayor cantidad del tiempo, y esto suma al fastidio e incomodidad.

RSM: ¿Qué rol juega la tecnología en este contexto?
El mundo tecnológico, ofrece la oportunidad de ‘estar cerca’ a través de la virtualidad. ¡Engañosa oferta si las hay! Lo virtual siempre será inconcluso y engañoso, es pura imagen. Si la pandemia trae pérdida, lo virtual trae ´ilusión de completud´, la cual caerá más temprano que tarde. “¡Todo muy lindo, pero necesito verte, abrazarte!”. El cansancio por la situación es obviamente entendible.
Los jóvenes pasan horas frente a las pantallas para cumplir con los requerimientos escolares, y para ‘encontrarse’ con sus amigos. Se ‘conectan’ a la red, y los lazos familiares sufren desconexión, a pesar de ‘compartir’ más tiempo y espacio. Son horas y horas frente a una pantalla, intentando contra-restar la falta de contacto físico, pero no alcanza, es frustrante y no dejan de sentirse solos.
Por otro lado, otros jóvenes transitan este período como un escenario “ideal”: les es sumamente funcional a sus síntomas previos, nada más confortable que quedarse en casa, ver todo desde la compu, sin la exigencia de tener que lidiar con los grupos escolares, hacer amigos, interactuar o mostrarse ante otros con un cuerpo que la más de las veces se siente ajeno. Y así las dificultades de un tiempo adolescente, quedan ‘camufladas’ y fortalecidas ante una realidad que nos pide detenernos y aislarnos.
En ambos casos, el insomnio es la contrapartida a tantas horas de pantalla (de hecho, es imposible conciliar el sueño luego de 10, 12 o más horas de estímulo visual), la falta de descanso, agotamiento, irritabilidad e intolerancia son inevitables resultados.
RSM: ¿Cómo se puede acompañar y estar presentes para las infancias y adolescencias en este tiempo?
No todos los adultos y tampoco todos los adolescentes tienen los mismos recursos psicológicos para afrontar situaciones de crisis o angustia. Sería un infortunio generalizar, pero hace una gran diferencia en estos momentos contar con un medio familiar advertido y acompañante en este tiempo actual de pandemia, como así también sobre la etapa de vida que los jóvenes transitan.
Fomentar el diálogo y la confianza con los hijos es una tarea que comienza desde la más temprana edad. Debe ser uno de los denominadores fundamentales en la relación filial. Muchas veces son los adolescentes quienes necesitan ayuda para pensar ciertas dificultades, pero la más de las veces son los adultos los que deben darse el tiempo de indagar sobre su propia función paterna/materna. Saber que el encuentro de vida con sus hijos, es la reedición de la propia vida infantil y adolescente. Es actualizar la relación o ausencia con los propios padres.
Por otro lado, la posibilidad de contar con grupos de pares, aunque sea sostenido desde la virtualidad, ayudará al adolescente a romper la hegemonía de lo familiar. La relación con amigos les permite transitar y superar, muchas veces, situaciones conflictivas del núcleo familiar. Les permite encontrarse en un mundo que comparten, donde hay códigos que los unen y un lenguaje que los integra.
RSM: ¿Cuándo pedir ayuda profesional? ¿Qué señales tener en cuenta?
Cuando se rompe el diálogo, cuando no se encuentra la forma para llegar a ellos, cuando hay más desencuentros que encuentros, quizás ese sea un buen indicador para detenerse y dar cuenta que solo no se puede. Contar con un otro que nos ayude a pensar, nos dará siempre una buena oportunidad de transitar la vida. Es bueno saber, o recordar, que el encuentro de vida con los hijos es la reedición de la propia vida infantil y adolescente. Es actualizar la relación o ausencia con los propios padres.
RSM: ¿Hay herramientas que sean buenas de incorporar en la vida familiar durante este tiempo?
Es necesario intentar comprender la lógica de este tiempo, buscar resoluciones que permitan salir de la obturación y encerrona. Escudriñar un sentido que nos vuelva al lugar de la construcción y la proyección, a los ideales y sueños. Indiscutiblemente la creatividad, el arte y el humor, son nuestras herramientas privilegiadas las cuales deben venir a nuestro auxilio.
Es sabido lo difícil de recurrir a ellos ante la incertidumbre o angustia reinante: los proyectos se ven interrumpidos, el mundo económico se presenta incierto. Si bien todo ello es una realidad inexpugnable, también lo es que nuestros hijos nos miran, y no dejan de hacerlo. Están observando cómo transitamos como adultos este tiempo. Buscar, sondear por los gustos de los adolescentes y también por los propios será un interesante desafío; generar nuevos intereses o profundizar la atracción por la música, por ejemplo, las artes plásticas u otra construcción creativa. Hacer de lo cotidiano un momento para el encuentro.
No sirve de nada despotricar y pelear contra las pantallas o los teléfonos celulares (dicho sea de paso, han venido para quedarse), se deberán ofrecer alternativas a ‘las pantallas’ (actividades en conjunto, o dedicación personalizada). Buscar otras opciones será la mejor resolución antes de tomar la vía de la prohibición o las indicaciones imperativas, las cuales seguramente serán vividas como avasallantes e intempestivas. Los límites y bordes siempre serán antipáticos, pero definitivamente son tranquilizadores y más para niños y adolescentes, por ello es importante generar acuerdos sobre los tiempos en el uso de la virtualidad, es una forma esencial para mantener ese excelente recurso dentro de los límites aceptables de construcción.
El confinamiento limita la libertad de movimiento entonces provoca irritación: el adolescente y los niños lo sufren, pero más aún cuando los adultos a cargo no pueden dominar sus propias frustraciones e impotencias desplegando sus desbordes insensatamente; tampoco suma promover conductas sumamente legalistas o exigentes, ellas no harán más que sumar malestar y sinsabor a la convivencia y a los lazos filiales
Diálogo, atención, confianza, mirada hacia los hijos es vital; más aún en estos tiempos, donde adolescencia y paternidad se transitan en pandemia.
Lic. Mariela Sandoval
Psicoanalista
Matr. Pcia Nqn Nº 203
Reg. Nac. Prestad Nº 69.708



Excelente reflexión sobre la cuarentena y la pandemia. Muy sensata y emotiva. Muchas gracias