Vivir en peligro: el dramático día a día de una familia que es sometida por las acciones de una ex pareja
Romina es mamá de tres niños menores, de los cuales uno de ellos es hijo de su ex pareja de la que se separó hace más de 10 años. El padre del menor desde hace un tiempo le hace la vida imposible, sometiéndolos a un peligro inaudito. Tras una gran cantidad de denuncias, su desesperado pedido es hacia el Estado para evitar que el violento termine lastimando físicamente a ella y los suyos.

Ella se separó de su ex pareja hace más de 10 años, pero tienen en común un nene de 11. Actualmente la mujer está en pareja desde hace unos años y tiene dos hijas más. «Jamás le negué ver a nuestro hijo. Él vivía en Neuquén y con el paso del tiempo, sus adicciones y su actual estado de salud mental, comenzaron a profundizarse de tal manera que puso en peligro no solo su vida sino la del resto de la familia», explica Romina, mientras en sus manos muestra un sinnúmero de denuncias realizadas en las últimas semanas.
«Desde el comienzo de la pandemia estamos teniendo problemas con él. Cerca de mayo, mientras él estaba viviendo en Neuquén apareció en mi casa, burlando controles, porque al parecer tiene dos DNI con diferentes direcciones, y sin cumplir los días de aislamiento, se presentaba en la puerta de mi casa queriendo ver a mi hijo. Después de calcular los 14 días de aislamiento, recién ahí se pudo encontrar con su hijo, pasaron juntos un fin de semana y todo bien. La relación con él y mi actual pareja siempre fue buena. Pero al siguiente fin de semana que habíamos quedado en que esté otra vez con el nene, tuvo un brote psicótico, en el que rompió todo donde vivía y el primo nos llamó para decirnos que era mejor que el nene no vaya. Estaba teniendo conductas que ponían en riesgo, no solo la vida de los que vivían con él, sino la suya también», cuenta la mujer, que da detalles de situaciones que el hombre hacía con las facultades mentales alteradas.
«Después de eso estuvo internado en el Hospital local, con custodia policial algunos días y luego lo trasladaron a Neuquén. Allá ningún familiar lo quiso recibir, lo terminaron internando en una Clínica, pero se escapó. En Neuquén capital fue denunciado varias veces, por exhibicionismo, tuvo problemas con otros familiares por destruir sus viviendas; fue detenido en Plottier cuando quiso volver a San Martín y no tenía los permisos. Todo eso pasó hasta el pasado 25 de noviembre que volvió a golpear la puerta de mi casa», relata la mujer, poniendo un poco en contexto la situación con la que debe lidiar.
El hombre llegó a San Martín de los Andes a fin de mes pasado, fue hasta la casa donde vive su hijo y le dejó claro a la madre que se iba a asentar en la ciudad y que buscaría trabajo para poder estar con su pequeño. «Hasta ahí todo bien, pero nosotros estábamos alertas por todo lo que había pasado antes», cuenta Romina.
Como el padre del menor se presentaba en cualquier horario reclamando querer ver a su hijo, sin tener en cuenta las actividades del niño, como lo son las clases on line y la vida diaria de él, la madre intentó concordar con el padre hacer un régimen de visitas con el fin de organizar la vida familiar de todos. «Llegó un día a cualquier hora, queriendo llevarse al nene. Le expliqué de buena manera que así no funcionaba la cosa. Aparte él no está bien, entonces le dije que así como se había presentado no podía ver al nene. De hecho mi hijo no quería ir con él así como está. «Yo no me drogo más, no estoy loco», me decía. Le expliqué que tenía que hacer un tratamiento, que tiene que tomar la medicación y que debe estar bien para pasar tiempo con su hijo», indicó la mujer.
A partir de ese momento, el hombre comenzó a «brotarse» y empezó a lanzar insultos y amenazas. «Ni bien comenzó a hablarme así, amenazándome a mi y a mi familia, le pedí que solicite un régimen de visitas, porque en esas condiciones no iba a ver más al nene. Eso pasó el 1° de diciembre. Por supuesto no estuvo de acuerdo con eso y ahí comenzaron los problemas más graves», relata Romina.


«Después de las amenazas y todo lo sucedido en la puerta de mi casa, me fui a la Comisaría de la Mujer a realizar la denuncia y solicitar las medidas cautelares. Pese a ello, él seguía apareciendo en la puerta de mi casa gritando y pidiendo por el nene (que no lo quiere ver porque está asustado), nosotros nos escondíamos. Ni bien lo notifican de la denuncia que no puede acercarse al domicilio y demás, se brota nuevamente. El viernes por la noche, madrugada del sábado, mientras estábamos por dormir, empiezo a escuchar que en la puerta de mi casa estaba él a los gritos llamándome a mí y a mi hijo. En eso miro por la ventana y lo veo arriba del auto mío con palos y ladrillos rompiendo todo el auto, hasta que salió una vecina y él se asustó y salió corriendo», explica Romina que en ese momento de nervios y temor hasta le costaba marcar el télefono de la Comisaría.


En la denuncia que hizo en la Comisaría la actual pareja de Romina, explica que horas antes del ataque al rodado, el hombre fue hasta la casa de la ex suegra y discutió con su ex cuñado. Después de lo hecho con el automóvil se fue hasta la casa de su tía y la destruyó por completo. En ese momento la policía logró detenerlo y liberarlo a las pocas horas.


La situación de la familia es extrema. Viven con miedo, realizaron en los últimos días numerosas denuncias por amenazas, por daños, por violencia de género, con las respectivas medidas cautelares que el hombre sistemáticamente vive violando, de acuerdo al testimonio de Romina. «Se me aparece cada dos por tres cerca de casa y nosotros vivimos con miedo, no sabemos qué va a hacer».

Es por ello que cansada de que la Policía no pueda hacer más nada, de que la familia de él no se haga cargo de la situación, de que desde el Hospital no tome el caso, de que el Estado no asuma el rol que le corresponde y de que la Justicia mire hacia otro lado, Romina escribió una carta con copia a la Jueza de Familia, a la secretaría de Desarrollo Social, al director del Hospital Ramón Carrillo, al Comisario de la Comisaría 23° y al subcomisario de la División Comando Radioeléctrico.
En la misiva explica toda esta situación «de miedo y de indefensión» que vive junto a su familia por la presencia y amenaza del padre de su hijo. Solicita a la jueza particularmente que arbitre los medios necesarios para evitar seguir viviendo en esta situación, con hechos de violencia que solo menoscaban la integridad del hijo de ambos. «Con todo esto que expongo es porque necesito poder vivir en paz y que el Estado se haga cargo de la situación», finalizó diciendo la mujer.










TREMENDA SITUACION VIVE ESTA MUJER JUNTO A SU NUEVA FAMILIA..POR FAVOR QUE EL ESTADO HAGA LUGAR AL PEDIDO DE ESTA SEÑORA…O ESTAN ESPERANDO QUE SUCEDA ALGO PEOR PARA ACTUAR ???
SERGIO MARINI.