Continúan las tensiones entre la familia Casanova y la Comunidad Curruhuinca en el paraje Pil Pil

La familia Casanova volvió a denunciar actos violentos por la disputa sobre el uso de tierras dentro del paraje Pil Pil. La semana pasada la Comunidad Curruhuinca había comenzado plantar palos para cerrar el acceso a la zona de disputa después de que la familia construyera un galón en el lugar, lo que fue considerado como un acto de usurpación.

En la mañana de hoy se realizará una nueva reunión entre las partes, con la intervención de autoridades del Parque Nacional para buscar un acuerdo y plasmarlo en un documento. Mientras tanto, la familia Casanova está convocando a las 9:30 al puente del paraje Pil Pil, camino a Quilaquina.

Tal como se había indicado, la familia Casanova ocupa esa zona desde principios de del siglo pasado. Con la ley de restitución de tierras a los pueblos originarios, consensuaron un uso de cierta zona con la comunidad Curruhuinca, pero la convivencia pacífica se vio afectada en los últimos meses.

Ariel Epulef, kona de la Comunidad Curruhuinca, indicó a RSM que desde el año 1998 se le solicitó al Parque Nacional Lanín la reubicación de la familia Casanova. Con relación al reclamo sobre de los lotes, Epulef explicó: «La propiedad y el uso permanente lo tiene la Comunidad Mapuche Curruhuinca.»

En una comunicación con RSM, Cristina Casanova se indicó: «Los actos de violencia sistemáticos ejercidos sobre nuestra familia nos fueron cercando y volviendo imposible la convivencia como se vio claramente reflejado el pasado 23 de diciembre».

Ante la situación, autoridades del Parque Nacional Lanín buscaron interceder para llegar a un acuerdo sobre el uso de tierras. La propuesta realizada por la Comunidad del paraje Pil Pil fue «que la familia se quede dentro de las aproximadas 20 hectáreas que ellos ocupan hoy» indicó Epulef y agregó: «el problema del achique territorial que viven hoy no es algo que deba resolver la Comunidad Currhuinca, si no el Estado Nacional a través de Parques».

En las últimas horas, la Comunidad instaló una tranquera para el acceso a la zona, permitiendo el ingreso y la salida por parte de la familia, pero restringiendo el paso a otras personas. «Esto no quiere decir que no sigamos con las ganas de lograr un acuerdo de partes», se aclaró desde la Comunidad.

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