Canopy, una aventura en el aire a minutos del centro de San Martín de los Andes

Muy cerquita del centro de San Martín de los Andes, al fondo del Callejón de Torres, el sueño de volar se vuelve posible. Canopy, propone una manera distinta de vivir la naturaleza, volando a través del bosque y contemplando asombrosos paisajes que serían imposibles de apreciar desde el suelo.

Foto Federico Soto RSM

Un camino angosto y en subida en el que solo cabe un auto lleva directo al estacionamiento del lugar. Son poco más de las 11 de la mañana y la alegre voz de Gustavo “Cuca” Pfister da la bienvenida a su santuario. Un bosque donde predominan los Robles Pellín y el sonido de los autos se pierde para darle paso al canto de las aves que habitan el lugar.

Unos metros más arriba se encuentra la oficina en la que espera Isaías. Juntos, acompañan a los visitantes en esta travesía de 10 estaciones donde el sueño de volar se hace realidad desde hace 14 años. “La actividad se me ocurrió en el 2005 y pudimos llevarla a cabo recién en el 2006”, relató Cuca a RSM.

Cansado de su profesión necesitaba algo nuevo en su vida, “se me ocurrió la idea porque andaba boyando, yo soy protesista dental y no quería ser nada de eso, así que me fui a Chile. Al llegar sentía bzzzzz, bzzzzzz, fui a ver de dónde venía ese ruido y ahí me di cuenta de que a eso me tenía que dedicar, al Canopy”, aseguró.

Por la pandemia los protocolos se volvieron más estrictos, es por eso que una vez completadas las planillas, Cuca reúne a los visitantes bajo unos árboles para explicar los detalles más importantes. La idea es que todos puedan disfrutar y se mantengan seguro, por esa razón lo primero que enseña es en qué lugar colocar las manos y cómo frenar para tener un vuelo seguro a través de la frondosa arboleda que enmarca la actividad.

Una vez finalizada la explicación comienza el ascenso por el bosque que lleva al punto de partida y, durante el cual, el guía explica algunos detalles y particularidades de cada estación. En caso de no poder acceder caminando, hay un camino alternativo por donde se puede subir en camioneta y que lo utilizan cuando la persona que realiza la actividad tiene algún impedimento físico.

“Acá volaron toda clase de personas, han volado rengos, ciegos, hemipléjicos y yo creo que teniendo buena predisposición para hacerlos llegar hasta la primera estación puede volar cualquiera que se pueda desplazar un poco”, aseguró Pfister.

Foto Federico Soto RSM

La subida es corta y en pocos minutos se llega a la estación N.º 1 donde se coloca el equipo de seguridad: casco, guantes, poleas, arnés, mosquetones y se da inicio al primer vuelo. Hay que prestar atención a las indicaciones de Gustavo e Isaías para llegar a la siguiente estación sin inconvenientes, nadie quiere quedarse a mitad de camino y tener que hacer tirolesa.

Cuca despega primero, “exquisito vuelo para todos” pregona y el zumbido lo desaparece en segundos. Isaías, se ocupa de enganchar uno a uno a los participantes y de recordarles las medidas de seguridad que deben seguir para llegar a la siguiente estación sin inconvenientes, luego del grito que anuncia que ya esta todo listo saca su mano y estás en el aire.

El instante previo es intenso, el aire entra por la nariz profundamente y de golpe, estás volando. El viento despeina, la adrenalina sube y los pensamientos desaparecen, el cuerpo se abstrae del mundo exterior y todo es mágico. Grande y chicos pueden disfrutar de la experiencia, “antiguamente, no ahora con la pandemia, hicimos con niñitos en tándem que quiere decir que vamos de a dos. El más pequeño fue de 2 años y 8 meses”.

Desde los 7 u 8 años en adelante ya pueden volar solos y no hay límite de edad, “tengo en uno de los cuadernos de las vivencias del Canopy un caballero de 81 años que voló” contó Cuca quien disfruta de cada vuelo con la misma pasión y alegría.

Toda la experiencia es fabulosa y dura unas dos horas aproximadamente. Culmina con el recorrido más largo, de unos 250 metros, y el aplauso efusivo cuando el último llega hasta la plataforma final. El momento de partir llega tras quitarse el arnés y plasmar en el cuaderno de vivencias esas primeras sensaciones tan difíciles de describir en palabras y que se pueden resumir en “una experiencia única”.

Para más información y reservas se puede escribir por WhatsApp al 0294154596215 o por mail elcanopy@gmail.com. Durante todo el año podés seguirlos por las redes sociales Facebook/canopysanmartindelosandes o Instagram canopys.m.andes. Es importante remarcar que por la pandemia solo pueden reservar a grupos de convivientes o que estén vacacionando juntos.

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