Vidas contadas: un oficio de herencia italiana y 23 años en la misma cuadra

Son muchas las veces que pasamos sin mirar delante de un paisaje que nos resulta cotidiano, acostumbrados a dar por sentado cada elemento, incluso el humano. Sin embargo, si uno se detiene a ver, encuentra historias interesantes, como la de Graciela y Domingo, los dueños del camión que desde hace más de 20 años vende canastos de mimbre artesanales frente al supermercado del centro. RSM charló con Graciela para conocerlos y escuchar su relato.

Son cerca de las seis de la tarde y el sol cae de lleno, implacable y áspero, sobre la calle General Roca, esquina Rivadavia. Ahí parado, llamando la atención con su techo naranja y un sinfín de canastos colgando a ambos lados, el camión de mimbres espera paciente que algún interesado se acerque a ver. El paisaje habitual de la cuadra ya lo cuenta como parte de su atractivo, aunque es necesario mirar hacia adentro para poder ver el verdadero esplendor.

La escalerita metálica da acceso al espacio, que se abre como un mundo mágico, lleno de tesoros custodiados por un perrito achinado y acalorado. En el interior, con un filtro anaranjado que lo inunda todo, pueden verse sillas, muebles, espejos, baules, cortinas, canastos de formas variadas y una radio portátil. Graciela viene dando la vuelta en la esquina, paseando a otro perro: un cachorro negrito que se acomoda rápido en la sombra a nuestros pies. 

“Nosotros somos de Morón (provincia de Buenos Aires) pero hace 23 años que vivimos en San Martín. Mi marido, Domingo, es italiano, vino a los 7 años al país pero ya su abuelito hacia artesanias con mimbre. Su familia es de un pueblito del sur de Italia, del campo, y hacían cestos para cosechar la uva. Trabajaban en el verano para sobrevivir el invierno”, cuenta Graciela, entre alegre y orgullosa, señalando a la vez algunas canastas que cuelgan sobre nosotras.

Con este conocimiento de cuna a cuestas, Domingo se encarga de toda la mano de obra, desde seleccionar el material, ponerlo en remojo y armar cada pieza. El mimbre se corta, explica Graciela, y se vuelve a plantar. Recién al año siguiente, cuando empieza a dar hojas, estará apto para manipularlo, logrando así que se ponga flexible y poder darle forma. Después viene el momento de pelarlo y pasarlo por una máquina para obtener tiras redondeadas. 

“Mi esposo quiso venir para acá porque este pueblo le hacía acordar mucho al lugar de donde él era. En la época de Menem hacíamos venta ambulante pueblo por pueblo. Recorrimos 9 provincias, pero la cosa se empezó a poner cada vez más brava. A cada lugar que ibas tenías Patacones, Lecops, Bonos. Entonces decidimos quedarnos por un tiempo en un lugar fijo, porque así no podíamos vivir”, relata la mujer encargada de las ventas de este negocio familiar que lleva décadas en el pueblo. Aunque solo le veo los ojos, me alcanza para saber que en su relato hay tantas risas como aventuras.

Establecidos en Gobernadores Neuquinos, bajan todos los días a vender en su lugar de siempre, donde ya es tradición ver estacionado el camión. “No venimos muy temprano porque a la mañana entregamos pedidos y Domingo hace arreglos de cortinas también. El fuerte es el verano, en invierno nos limita un poco el clima, pero vivimos de esto”, remata mientras acaricia al perrito que lucha por mantener sus ojos abiertos de frente al sol.

Durante la pandemia, como sucedió con todos los oficios, Graciela y Domingo pudieron trabajar muy poco. “Sobrevivimos, como hizo todo el mundo. Ahora vino mucha gente pero te das cuenta que no están gastando mucho. Fijate que no ves todas esas bicicletas que se alquilan, que otros años son una locura. Lo que pasa es que nuestro dinero quedó sin valor”, concluye mi interlocutora, y cierra la charla diciendo: “Yo nunca pude tejer porque soy zurda y me quedan torcidas las cosas, así que Domingo produce y yo me encargo de venderlo. Después me gasto la plata (risas)”.

3 Comments on Vidas contadas: un oficio de herencia italiana y 23 años en la misma cuadra

  1. No sabía que ellos producían! Les he comprado hermosísimos canasto!!

  2. Que linda historia! Siempre tuve curiosidad por saber como era la vida de estos vendedores, divina…

  3. Son lo maaaas !!!

Deja un comentario

Descubre más desde Realidad Sanmartinense

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo