Área protegida Tromen: uno de los lugares más completos del Parque Nacional Lanín

Al sector Tromen del Parque Nacional Lanín se llega casi en la totalidad del camino por asfalto. Un hermoso recorrido que atraviesa Junín de los Andes y zigzaguea entre montañas a lo largo del río Malleo y cuya meta final es el Volcán Lanín. Este año es muy distinto en esa zona. Es que habitualmente es un sector de camino hacia Chile. Pero como la aduana del paso internacional Mamuil Malal está cerrada por la pandemia, hay mucho menos tránsito y la gente se acerca a disfrutar de todo lo que ofrece este rincón de la cordillera patagónica en Neuquén: lago, mirador, río, volcán, flora, fauna, avistaje de aves, y toda la cultura mapuche que se comparte en el camping agreste intercultural del lugar.

Foto: RSM

En el área protegida de Tromen reciben a los visitantes al llegar dos guardaparques que amablemente  asesoran sobre las posibilidades y senderos, te entregan mapas e información para poder disfrutar del lugar y aprender un poco de la naturaleza. Ellos son Romina Domínguez, de 31 años, nacida en Buenos Aires, que vive allí junto a su hijo de tres años -estuvo dos años en Puerto Canoa y hace dos que está en Tromen-, y Jorge Agustín Rudy, que es de Córdoba, tiene 27 años, y desde mayo vive en este rincón del PNL. Lo hace junto a su esposa Marcela, que es técnica guardaparque.

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Al iniciar la entrevista Jorge explica a RSM: “Nuestra función es el control y la vigilancia ecológica y social. Me gusta pensar al guardaparques como una “victorinox”, porque tenemos un montón de herramientas y tareas a realizar: educación ambiental, investigación, relevamientos, control, conservación, emergencias y rescates, entre otras”. Pero en esta época del año las áreas de uso público, Volcán Lanín y lago Tromen, les ocupan prácticamente todo el día de trabajo.

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El volcán tiene una capacidad máxima de 80 personas ascendiendo por día. De ellas, 55 pueden pernoctar allí, 20 pueden subir por el día al refugio, y 10 hacen cumbre y descienden en la jornada. Quedan 5 cupos comodines, en general destinados a guías. Nos cuentan que nunca estuvo al 100% ocupado el cupo durante este verano.

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Vinculado a las ascensiones, muchas veces realizan trabajos de asistencia y rescate. Nos cuentan: “asistencia es cuando una persona está cansada, o tiene por ejemplo dolor en una rodilla, o está deshidratada y necesita de nuestra ayuda para bajar. De estas intervenciones hicimos muchas en lo que va del verano. En cambio, hablamos de rescate cuando se trata de una situación más compleja, donde se involucra más gente en la tarea,  porque corre riesgo la vida de la persona. Son cuadros críticos y necesitan una evacuación rápida. Días atrás tuvimos un caso de estos. Los guías de montaña son aliados y su apoyo es muy importante para nosotros en cualquier rescate”.

Para acceder al lago Tromen en auto hay que llegar a la mañana. El cupo máximo de vehículos en el estacionamiento es de 35, el resto deja su coche detrás de la casa de informes de los guardaparques y puede bajar caminando los 3 kilómetros que hay hasta sus orillas. Es la única manera de que no quede bloqueado el camino si es necesario actuar frente a una emergencia.

En Tromen hay tres sendas habilitadas, todas muy lindas para caminar: la del Cerro Mirador que lleva a una vista espectacular del lago, el volcán y el valle; la del Circuito Malleo que permite acceder a la naciente del río y costa del lago; y la que conduce a la base del Volcán Lanín,listo para comenzar la ascensión por la espina de pescado. También está la zona de uso diurno de Araucarias y Río Turbio, espacios donde se planifica  que sean lugares seguros, para que los visitantes puedan vivenciarlos con tranquilidad. Se trata de una jurisdicción de 60.000 hectáreas en total. Y para trabajarlas están los dos guardaparques, junto a dos voluntarios durante el verano y a dos integrantes del ICE, que se suman los fines de semana.

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Disfrutar del paisaje, la flora y fauna del lugar es un privilegio a sostener con compromiso. El más elemental es regresar a la ciudad con la basura generada. Otros tienen que ver con respetar los lugares donde hacer fuego, y avisar a los guardaparques cuándo y hacia dónde van a desplazarse, no sólo para recibir información sobre cada posibilidad, sino para que estén atentos en caso de que haga falta un rescate.

Este año, nos dice Romina, el movimiento en la zona es totalmente diferente. No hubo accidentes vehiculares, como los autovuelcos habituales, y hay mucha más gente de nuestra región que viene a conocer el lugar. Antes lo hacían de paso, con el objetivo de llegar a Chile. Entonces el contacto con la gente es diferente, vienen de San Martín y de Junín, preguntan, conocen. 

Foto: RSM

Jorge explica: “Invitamos a visitar el área protegida con conciencia ambiental, como un lugar que se puede disfrutar, pero al que también hay que cuidar para el uso de ésta y de las próximas generaciones. Este es un sitio sagrado para los mapuches, por lo que es importante entrar a la zona con respeto”. En general, durante las caminatas, las personas suelen relajarse con los cuidados y medidas de prevención vinculados al Covid, por lo que siempre recuerdan que cuando se acerquen y vayan a dirigirse a alguien se coloquen el barbijo para cuidar y cuidarse.

Tromen tiene un camping agreste frente al Lanín que es utilizado en general por familias y pescadores. Lila Pichiñam nos recibe en el almacén y proveeduría del lugar, donde vende distintos productos para los campamentistas, y a veces artesanías mapuches y dulces regionales. También cocinan en su horno de barro panes caseros, empanadas, pizzas y hacen tortas fritas, entre otras cosas ricas que venden a los visitantes.

El camping es atendido de manera comunitaria por la comunidad Chiquilihuín, en el marco de las políticas de co-manejo con el Parque, y es un territorio que llaman recuperado desde hace 7 años. Cobran $250 por persona para pernoctar, ya sea que se duerma en carpa o casa rodante, y el ingreso del vehículo no tiene costo alguno. 

“Al turista le gusta lo agreste y conocer parte de la cultura mapuche. Este es un camping agreste intercultural. Y aquí, cuando podemos, compartimos lo que fuimos aprendiendo de generación en generación. Este es un lugar sagrado donde hacemos ceremonias. Cuidamos al volcán, que es el corazón del mundo. La naturaleza es nuestra escuela”, relata Lila. 

“Nosotros les decimos a los que van a subir al Volcán, que hablen con el Lanín, que él los escucha. Que le pidan permiso para subir y que lo traten con respeto. Acá hay mucha fuerza, mucho nehuén. El del Lanín y el del lago. Mi madre me decía que su abuela le decía que había participado de ceremonias aquí. Y por eso a mi me gusta hacer este trabajo de difusión de nuestra cultura. Yo estoy feliz acá. La gente ya no te rechaza como antes, ahora nos consultan y nos respetan”, afirma Lila, al tiempo que atiende a un ciclista de provincia de Buenos Aires que está recorriendo la cordillera y que acaba de llegar al camping. Le encarga unas ricas empanadas y se prepara a contemplar al Lanín mientras cae la noche y todo está listo para descansar. 

Foto: RSM

El área protegida Tromen es así una de las más completas de la región. Para disfrutar, caminar, nadar, pescar, observar y aprender. Cerca de Junín de los Andes y en medio de la cordillera. Lugar obligado para visitar este verano pandémico donde se puede llegar hasta allí, pero no continuar hacia Chile. 

1 Comment on Área protegida Tromen: uno de los lugares más completos del Parque Nacional Lanín

  1. Hay algun TE para comunicarse con alquien

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