Vidas Literarias: Marcelo Gobbo y un recorrido entre el cine y las letras

En esta nueva entrega del ciclo que busca contar las historias de quienes nos cuentan historias, RSM conversó con Marcelo Gobbo: productor audiovisual y escritor, trazando un recorrido de décadas de trabajo y amor por el arte.

Suena el teléfono, o llama mejor dicho, y del otro lado una voz grave, de presentador de noticias radiales, atiende entre risas. La media mañana es nuestro momento de charla, que inicia, como siempre, por el principio de todos los tiempos: la infancia y la escuela. Nacido en Buenos Aires, en 1966, Gobbo recuerda la primaria como el momento en que empezó a escribir.

Fotos: Leonardo Casanova

«En segundo grado escribí un cuento a partir de unos personajes que venían en unos discos de vinilo, que se llamaban Los pollitos. Fue gracias a un amigo, José María Perazzo, que escribía, y sigue escribiendo muy bien, lo que pasa es que él no publica (risas). Se dio una suerte de competencia entre nosotros, a ver quién escribía mejor. Un par de años después, cuando tuvo que irse a vivir a Bélgica, me propuso escribir una novela policial por correspondencia: El caso del rubí azul. Nos mandábamos por carta un capítulo cada uno. Cuando volvió, más o menos en sexto grado, ya la teníamos terminada y circuló en la escuela, entre compañeros. Él todavía la conserva.»

Ese recuerdo deriva en Miguel Ángel Viola, maestro de sexto grado y poeta, un personaje muy activo que organizaba talleres y ferias, de letras y ciencias: «Él fue quien más me impulsó a escribir. Me guiaba mucho, entre poesías y cuentos, y me llevó a crear una especie de diario estudiantil, donde empecé a hacer critica de cine y libros. Ahí empecé a escribir guiones. En segundo año de secundaria se hizo un concurso intercolegial, donde una novelita mía ganó el primer premio.»

Terminada la escolaridad decidió estudiar periodismo, aunque su pasión estuviera puesta en el cine, una carrera «un poco incierta». Paralelamente hacía trabajos audiovisuales, en super 8, y finalmente un día decidió apostar todo a esa labor: «Empecé a estudiar con Ángel Faretta, que en ese momento era crítico en la Revista Fierro y daba talleres particulares. Él había empezado a armar una escuela de cine y me propuso asociarme. Al poco tiempo fui coordinador y co-director.»

Mientras tanto Marcelo siguió escribiendo, sin publicar. Algunas experiencias peculiares en concursos literarios lo mantuvieron alejado de esos trotes por un tiempo. En el año 1996 creó La Hojita, una publicación literaria que repartía gratuitamente en bares y confiterías. Luego, con el advenimiento de internet, devino en su versión digital.

Durante varios años Gobbo trabajó como realizador en televisión. Luego de algunos cambios de canales y productoras, decidió mudarse al sur: «Desde chico que tenía ganas. Había venido a acampar con un amigo y me enamore del lugar. Cuando cerró la escuela de cine volví para esta zona, pensando un proyecto laboral, pero un accidente de auto me hizo volver a la altura de Villa La Angostura. Un día, charlando con mi esposa Carolina, me comenta que le gustaría vivir en San Martín, así que al poco tiempo de casarnos nos mudamos. Aprovechamos a hacer un cambio de vida. El trabajo en televisión es muy pesado, días enteros en islas de edición.»

Recién venidos, arrancaron haciendo radio, con un programa nocturno temático llamado «Vela, la noche del insomne»: «Yo había hecho periodismo de rock y me habían quedado muchos contactos. Con los músicos siempre tuve mucho feeling, soy un melómano.» Al mismo tiempo, en 2005, surgió un proyecto para la Secretaría de Cultural, un programa llamado «Legado cultural», que finalmente, por cuestiones de presupuesto, terminó siendo producido de forma independiente. Esos videos, sumados a toda su videoteca, formaron el Cineclub de la Biblioteca Popular La Cascada, que funcionó por 3 años. Después continuó en el cine de Cotesma, con ciclos temáticos, por 6 años más.

Durante 5 temporadas Marcelo y su productora armaron Cine al aire libre, en la plaza Sarmiento, un espacio de encuentro de viernes por la noche que funcionaba durante enero y principios de febrero. Por ese tiempo, además, empezó a publicar ensayos y críticas en la revista La Grieta. En 2008 decide abandonar el ostracismo de los concursos literarios y envía Barbarie y civilización al Concurso Nacional de Cuentos de San Martín (Buenos Aires), ganador del segundo premio. A esto le siguieron más premios, menciones y publicaciónes en el exterior.

En 2012 publica, con la Editorial De La Grieta, el libro de ensayos Contra la fatiga del arte, que abre con un texto sobre la obra de Ricardo Piglia, publicado anteriormente en Estados Unidos con el aval del propio sujeto de estudio. El mismo año editan también los relatos de Barbarie y Civilización. En 2015 se repite el doblete publicando Mini (microrrelatos) y El repliegue (poesía) con la editorial El Suri Porfiado.

En 2018 se publica en España la novela Bodega, con Ápeiron Ediciones, y en 2019 sale De la misma madera, un libro de relatos que incluye el cuento La ultima nevada, ganador del premio Hispanoamericano.

Actualmente Marcelo está corrigiendo simultáneamente cuatro libros de poesía que tiene escritos hace tiempo, junto a relatos y el cierre de la investigación sobre el caso de Natalia Ciccioli, a partir de una beca ganada hace dos años. «Yo me pongo a trabajar cada texto y cada libro con su impronta propia. Una de las cosas que siempre me interesó es tratar de trabajar con personajes que tengan contradicciones, con el sesgo cultural propio de cada uno. En las microficciones me permito jugar un poco más con el absurdo y el humor. Yo, como escritor, trato de ser un radar, un recolector de voces ajenas.»

Discoteca personal de Marcelo Gobbo

Durante los procesos de escritura, Gobbo admite necesitar anclajes históricos como puntos de partida para avanzar. Además, una condición fundamental es la música: «En mi cabeza suena de todo, depende el día. Mi discoteca tiene más de 3000 discos entre vinilos y cd. Soy muy fan de Miles Davis, David Bowie, Elvis Costello, Stevie Wonder. Después hay cuestiones generacionales y música que escucho por mis hijos. Además necesito escribir con música, que busco para entrar en atmósfera. Mientras no sea música que hice yo, porque ahí me pongo crítico y me distraigo (risas).»

3 Comments on Vidas Literarias: Marcelo Gobbo y un recorrido entre el cine y las letras

  1. Excelente nota. Es muy interesante enterarse de los cracks literarios a viven en SMA. Gracias por difundir sus historias.

  2. Buenísimas las notas de Natalia, de lo mejor del diario.

  3. Irene Prieto Coogan // 6 de marzo de 2021 en 22:20 // Responder

    Qué interesante y ameno, tu recorrido, querido Marcelo. ¡Felicidades por los logros, por lo vivido!

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