Vidas Literarias: Jorge Márquez y el sentido de la escritura
Días después de la presentación de su primer libro de cuentos, «El hombre del sombrero de fieltro», RSM conversó con Jorge Márquez, Licenciado en Enfermería y escritor de nuestra localidad, en una charla emotiva que trajo de vuelta lindos recuerdos.
La sonrisa afable, la voz pausada y una pared llena de libros son el marco de inició de este ida y vuelta con Jorge, quien atiende amablemente el teléfono, el día siguiente a su debut oficial como escritor. «La presentación del libro fue muy emocionante. Pude explicar muchas cosas acerca de las historias, comentar de donde partían, y la gente se enganchó mucho.»
Nacido en Toay, un pueblo que dista 10km de Santa Rosa, en La Pampa, Jorge se crio en Buenos Aires, en el barrio de Floresta: «El Parque Avellanera era mi patio de juegos. En el centro hay una casa, que solía ser una escuela secundaria, pero pertenecía al casco de la estancia de Nicolás Avellaneda. Con mis amigos la recorríamos, jugábamos y hacíamos nuestras travesuras allí.»

Terminado el secundario, Jorge emprendió su carrera en el rubro de la salud: «Yo soy Licenciado en Enfermería. Después de muchos años hice una Magistratura en Salud Pública. Estuve veinte años como jefe de enfermería del Hospital Ramón Carrillo y otros catorce en la coordinación de Zona Sanitaria. Ahora que estoy jubilado encontré en la escritura una salida de la vorágine de trabajo, para recuperar mi vida y el disfrute. La escritura me cambió el panorama.»
El hábito de la lectura le llegó de grande: «Empezó durante las vacaciones. Me acuerdo una vez, estando en Mar de Ajó, revolviendo una de estas librerías de viejo que hay por ahí encontré un libro de Stephen King, que devoré en una semana. Entonces fui y me compre otro. Soy un fanático de King, me encanta como escribe y creo que influenció mi escritura, al igual que Edgar Alan Poe y Lovecraft.»

Jorge sitúa el inicio de su trabajo de escritura puntualmente en los años 2000, a partir de una tierna anécdota familiar: «Por las noches, mientras mi señora, Graciela, terminaba de lavar los platos y acomodar, yo me llevaba a los chicos a dormir y me pedían que les cuente historias. No que les leyera cuentos sino que les contara historias inventadas sobre animales que ellos elegían. Un día Javier me dice: Pá, ¿por qué no nos contas historias de cuando vos eras chico?. Entonces les empecé a contar anécdotas del Parque Avellaneda y de mi casa de Floresta. Así fui rememorando muchas cosas que andaban en alguna cajita en mi cerebro. Después del año 2000 Belén, una de mis hijas, se estaba por ir a estudiar a Buenos Aires y entonces pensé en escribir todas estas memorias de chico para dárselas de regalo a mis cuatro hijos. Las escribí, las imprimí, las anille y las llamé: Caleidoscopio de una vida. No sé si aún las tienen, en las mudanzas se pierden muchas cosas.»
Con los años, Jorge fue presentando cuentos en certámenes del Centro Editor Municipal, varios de los cuales recibieron menciones y premios. El Sótano, por ejemplo, obtuvo el primer premio en el concurso «Un cuento, más de mil palabras», en 2017, con su correspondiente edición. Luego vinieron los talleres de corrección de estilo y el trabajo de seleccionar los cuentos para formar una publicación. «Yo como escritor me impongo experimentar distintas situaciones y darle a cada relato una voz distinta, que me saque del sitio de confort. Hay tres cuentos, por ejemplo, que están escritos a partir de una voz femenina. Para eso recibí mucha ayuda de mis hijas, que me ayudaron a cambiar la estructura de pensamiento masculino (risas).»

Su primer libro, El hombre del sombrero de fieltro, está formado por 28 cuentos que parten desde anécdotas, recuerdos o sucesos que de alguna forma captaron la atención del autor. «Uno de los cuentos que más me atraviesa es Atentado, porque lo escribí a partir del recuerdo del atentado a la Embajada de Israel. Tengo muchos amigos israelitas y me afectó mucho. Es un relato desgarrador sobre cómo se vive un atentado, no desde la óptica periodística sino desde dentro.»
Promediando el fin de la charla, y como ya es costumbre en este ciclo de entrevistas, Jorge responde la pregunta musical: «En mi cabeza suena mucho la guitarra y el piano, en versión instrumental. También me gusta mucho el folklore en piano, la combinación de piano, guitarra y violín es hermoso.»




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