Vidas Literarias: Liliana Musso y sus cuentos fantásticos atravesados por la radio

En la séptima entrega de este ciclo de perfiles literarios, RSM tuvo el gusto de charlar con Liliana Musso: vecina, coordinadora del club de lectura de la Biblioteca Popular 9 de Julio, escritora y amante de las plantas. En esta divertida y cálida conversación, habló de su inspiración y de su mayor pasión: la lectura.

«Empecé a escribir en el 2007. Cuando mi hija decidió venir a vivir a San Martín de los Andes, fue una separación que no habíamos planeado y entonces, o iba al psicólogo o iba a un taller literario. Yo me anoté a un taller», empieza a contar Liliana, que en esa época vivía con su familia en Moreno, provincia de Buenos Aires y venían cada verano a San Martín de vacaciones. Con los años, sus dos hijos eligieron estudiar a este pueblo de montaña, dejando solo al matrimonio que, en 2010, decidió finalmente vender todo y trasladarse junto a ellos.

«Cuando una descubre que los hijos no la necesitan más, se encuentra con mucho tiempo libre. La cabeza necesita meterse en otras cosas. A mí siempre me gustó mucho la lectura y me inscribí en un taller literario gratuito en la Casa de la Cultura de la Municipalidad de Moreno. Por ahí no escribía mucho, lo único que hacía era observar a los demás y rescatar otras cosas que cuando uno está inmerso en lo propio no ve. Después llegaba a mi casa y me ponía a escribir», relata la autora sobre sus comienzos en el oficio y agrega: «En ese momento la radio era mi compañía, por eso está tan presente en mis cuentos, quería homenajearla.»

Fotos: Leonardo Casanova.

Esos relatos fueron escritos entre el 2007 y 2008, pero quedaron guardados esperando el momento de resurgir: «Los cuentos estaban ahí y pensaba: bueno, quizás cuando yo ya no esté alguien los encuentre y quiera hacer algo con ellos» (Risas). Por suerte, en 2013 Liliana empezó a trabajarlos de nuevo y tras varios años de corrección pudo transformarlos en un libro que se tituló: El guardián y otros cuentos, editado por La Palestra Ediciones.

«La radio es un tema recurrente en mis cuentos, pero hay una mezcla de fantasía y realidad. Todo está conectado con la naturaleza que nos rodea, siempre hay un detalle para que cierre el relato», me explica y yo pienso en giros fantásticos que toman vuelo. «Todo lo que nos rodea tiene historia propia», retruca, y le doy la razón. Más tarde me cuenta que sus dos grandes influencias fueron Edgar Alan Poe y Horacio Quiroga, entonces entiendo todo.

Esa inspiración viene muy ligada a su amor por la lectura porque, ante todo, Liliana es una gran lectora: «Bueno, te voy a contar la verdad, el recuerdo imborrable que tengo de mi primer lectura es un Patoruzito que me dio mi papá cuando yo todavía no sabía leer y pasaba las hojas viendo los dibujos. Después pasé a las novelas gráficas, corría al quiosco y el señor del puesto me las guardaba. Así aprendí a tener historias en las manos. Un día vi la película Por quién doblan las campanas y encontré los libros en una Feria del Libro. A partir de ahí no pude parar más. Son como puertas que vas abriendo y ya no podés volver atrás.»

Ese amor, o mejor dicho, esa pasión, es la que Liliana traslada al club de lectura que coordina desde hace 8 años en la Biblioteca Popular 9 de Julio y que fue declarado de interés municipal a fines del año pasado: «Esa idea empezó hace más de 20 años, a partir de una película que habíamos visto con mi hija, en la que había un club de lectura y nos pareció hermoso poder asistir a un espacio como ese. Tiempo después, cuando asistía al taller de escritura de Gustavo Santos, que hacíamos en la biblioteca, se me ocurrió sugerirlo. Me dijo: bueno, empezamos en agosto y lo coordinas vos. A partir de ahí empece a investigar, a llevar gente. Él también apoyó mucho al grupo, asistiendo y difundiendo.»

El espacio se transformó en un lugar donde compartir más que una lectura. A partir de la pandemia le encontraron la vuelta para seguir en contacto a través de plataformas virtuales y esa oportunidad fue el apoyo emocional de muchos: «La mayoría somos gente grande, que aún no podemos reunirnos, así que este año seguimos por Zoom. La lectura te acerca. El año pasado había gente deprimida por todo lo que estaba pasando y el hecho de poder hablar de cosas ficticias, o de nosotros mismos y reírnos fue fuerte. Para mí, este camino fue más grande de lo pensado. Conocí gente de la que aprendí cosas inimaginables. Un grupo sirve para apuntalar y apoyar a todas las personas, incluso a uno mismo.»

Actualmente Liliana empezó a corregir una novela, formada por relatos sobre las vivencias de un gaucho en la época de la colonia: «Son alrededor de veinte relatos en los que ese personaje cuenta sus peripecias a otras personas, y lo lindo de corregir textos que se escribieron hace tiempo es descubrirse en ellos, reconocerse nuevamente.»

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