“No sé cómo podemos hacer para seguir afrontando esto”, expresó Alejando Galván sobre las internaciones en la Clínica Chapelco

Con la terapia intensiva al 100% desde hace más de un mes y el personal de salud exhausto, la situación en la Clínica Chapelco es un reflejo de cómo está toda la provincia. El director médico de esta institución, Alejandro Galván, dio detalles de la extenuante experiencia que se vive a diario para contener sanitariamente a la segunda ola del Covid. Para incrementar el número de camas, en la Clínica Chapelco se utiliza el shockroom como internación lo que exige la presencia de terapistas por más de 36 horas seguidas y enfermeros cumpliendo dobles turnos. “No sé cómo podemos hacer para seguir afrontando esto” remarcó.

Foto: Gentileza Clínica Chapelco

Al exponer la situación de la clínica en general, Galván explicó que “el principal problema no lo constituyen los pacientes de sala general, sino la disponibilidad de terapia intensiva, tal como lo veníamos sosteniendo desde el inicio de la pandemia”. En este sentido agrega: “Lamentablemente, esta segunda ola tiene más casos y más graves, además de que el promedio de edad de los pacientes es menor. No sé qué es lo que hicimos mal, pero no aprendimos en la primera ola”.

Con relación a la edad de los pacientes, Galván detalló: “Los pacientes jóvenes salen rápido o tienen un proceso que quizás otro paciente no tolera. Se sostiene en la terapia intensiva entre 20 y 30 días, y esto es mucho tiempo”.

Respecto a las internaciones, el director médico, aclaró: “En la clínica hay seis terapias intensivas, pero venimos trabajando con siete y hasta ocho camas. Para lograr esto es necesario el esfuerzo de los médicos, que implica que algunos estén trabajando hasta 36 horas seguidas. Así se logra un poco de flexibilidad, aumentando camas, pero también llega un momento en que los médicos ya no pueden trabajar esa cantidad de horas”.

Foto Gentileza Clínica Chapelco

Galván detalló el trabajo que implica seguir a una persona internada. “Un paciente intubado pierde todas sus funciones vitales y requiere mucha atención en muchos aspectos, como por ejemplo en cuanto al funcionamiento de sus riñones, el estómago, cómo se le está suministrando el alimento, cómo está a nivel neurológico, cómo se está aplicando la sedación. Esto es un estrés muy grande y, en estas condiciones, trabajar más de 24 horas es totalmente ilógico. Está claro que hay un agotamiento grave y preocupante del sistema de salud”.

«Lo mismo sucede con los enfermeros que cumplen su turno, sin parar un momento” agregó Galván.” Desarrollan, desde una labor fina con catéteres, colocando llaves, regulando, operando artefactos electrónicos, que son las bombas de infusión continua, hasta trabajos físicos como higienizar un paciente. Todo esto, en más de un turno es muchísimo. Alguna vez se puede hacer, pero vivir haciendo doble turno es demasiado”.

Tal como se repitió desde el inicio de la pandemia, la cobertura de las terapias intensivas tienen su límite, no tanto en la cantidad de camas sino en la disponibilidad de personal. Consultado sobre la posibilidad de incorporación de más gente al sistema, Galván indicó que “la provincia está trabajando para reforzar y redistribuir los recursos en distintos lugares, tanto públicos como privados, con algunos otros médicos capacitantes o itinerantes. Pero no es fácil porque no se puede pedir ayuda, por ejemplo a Buenos Aires, como ya pasó, cuando también esa provincia está sobrepasada de casos”.

En este aspecto, la situación de todo el país es bastante similar, por lo que el gobierno está más enfocado en la redistribución del personal provincial. “La cantidad de profesionales formados en terapia intensiva es poca en toda la provincia, en este punto tampoco hay mucho para hacer”.

Mientras tanto, las acciones concretas para reducir los pacientes internados están concentradas en la vacunación, y en los cuidados personales y cumplimiento de aislamiento. Con respecto a las consecuencias de las vacunas sobre las internaciones, Galván manifestó que ya se estarían sintiendo: “Creo que la baja en la edad de los pacientes podría deberse a un efecto de la vacunación. Si bien es una conjetura a priori, es una posibilidad que con las vacunas, las personas más grandes estén más cuidadas, y comienza a verse afectada la franja etárea de 40 a 60 años”.

Considerando la situación del personal de la salud, Galván evaluó de manera positiva las recientes medidas dispuestas a nivel nacional: “Es super acertada la reclusión porque es necesario frenar los casos. Si siguen subiendo no va a dar abasto el sistema de salud. Es muy preocupante la cantidad de contagios en toda la provincia. Creo que estos días de aislamiento van a ayudar a darnos un poco más de tiempo porque si logramos generar menos casos podemos dar de alta a pacientes y liberar camas”.

Igualmente, Galván resaltó la necesidad de la responsabilidad individual. “Por más que se pongan un montón de restricciones, cualquiera que no tenga conciencia puede darle la vuelta para encontrarse en la casa de un familiar o un amigo. Todos y cada uno somos responsables de esto. En muchas partes del país es una tragedia sin precedentes, con pacientes sentados en los pasillos con un tubito de oxígeno al lado, esperando que se libere una cama. En este contexto, todavía hay personas que no entienden la situación: no les interesa usar barbijo, no quieren higienizarse las manos, no creen en la vacuna y dicen que no pasa nada. No entienden que nos tenemos que cuidar entre todos”.

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