«Un donante puede salvar la vida de siete personas, ocho si se cuentan las córneas», aseguró la doctora Gutiérrez Acevedo

El 30 de mayo se celebra, en todo el territorio nacional, el día de la Donación de Órganos y Tejidos en conmemoración del nacimiento del hijo de la primera paciente que dio a luz después de haber recibido un trasplante hepático en un hospital público. María Nelly Gutiérrez Acevedo, es médica de la Clínica Chapelco, especialista en hígado y realiza trasplante hepático. En diálogo con RSM Radio contó de qué se trata la donación de órganos y derribó algunos mitos en torno a ese momento.

En primer lugar, la especialista explicó que “la donación de órganos es una situación compleja donde se involucran muchos participantes. Entre ellos, está el enfermo que se encuentra en una situación terminal de su órgano; el equipo médico, que nunca es una sola persona, ya que este tipo de procesos necesita de mucha gente y, por otro lado, el quid de la cuestión, las personas más importantes que son el donante y su familia”. Con relación a estos últimos indicó que son aquellos que “en ese momento de tanta dificultad, de tanto dolor, deciden tomarlo y hacer algo en beneficio de otra persona enferma”

Para lograr el proceso de donación se precisa de un gran equipo de profesionales que puedan llevar a cabo su tarea de manera exitosa para que esos órganos finalmente puedan salvar la vida de otra persona. “El equipo que trabaja en un proceso de ablación y donación es gigante”, aseguró la especialista y detalló que “por ejemplo en el caso del hígado, no son solo los hepatólogos, sino los cirujanos de hepatobiliar, los terapistas que son quienes van a recibir al paciente posterior al quirófano. En el quirófano mismo, más allá del cirujano, está el anestesista que tiene que ser especialista en trasplantes, instrumentadores. Y mucho más equipo capacitado que participa como es el infectólogo que ayudan a prevenir infecciones en los recién trasplantados, también participa la gente que hace imágenes”.

Además, contó que antes de la intervención hay todo un proceso en el que interviene gran cantidad de personas. En este sentido, dijo que desde que se determina un posible donante, que suele ser en la terapia intensiva o en una guardia que cumpla con los requerimientos suficientes debido a que el donante no puede estar en una sala general y precisa de muchos cuidados. Según expresó la doctora Gutiérrez Acevedo, “se precisa de un control muy estricto. La realidad es que pare ser donantes las posibilidades son muy bajitas porque uno tiene que fallecer en terapia intensiva y de muerte encefálica, dos cosas muy poco frecuentes”.

Derribando algunos de los mitos alrededor de la donación de órganos, y de lo que ocurre si una persona es donante voluntario, explicó que “el diagnóstico de muerte encefálica lleva tiempo, por lo menos tienen que pasar de 6 a 12 horas para confirmar. Las formas para confirmar son varias, una es con un Electroencefalograma, en el cual se miden las ondas del cerebro, y otra un poco más moderna es con Ecografía Doppler ver los vasos del cerebro, ver como está la circulación y confirmar que no haya. Entonces, más allá del diagnóstico clínico se precisa de una confirmación extra con uno de estos métodos y que además se necesita de varias personas”.

Una vez que se informó a la familia que el paciente falleció, que el Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) llegó al lugar y confirmó que esa persona se puede convertir en donante, se habla con la familia para ver si están de acuerdo. “Un donante puede salvar la vida de siete personas, ocho si se cuentan las córneas que servirían para que pueda volver a ver”.  

Por último, la especialista de la Clínica Chapelco, aseguró que más allá de que la persona fuera donante voluntario “siempre lo mejor es hablarlo con la familia. Ya que se prefiere no avanzar con el operativo si la familia no quiere, a pesar de que haya siete personas que potencialmente se pueden salvar, porque es posible que la mala prensa genere que menos personas quieran donar. Entonces lo mejor es, si uno puede expresar su voluntad o por lo menos, decírselo a las personas que uno más quiere para que llegado el momento sepan qué hacer. Es increíble lo que le cambia la vida a la persona que recibe el órgano, en el caso de aquellos que necesitan un hígado suele pasar que no pueden caminar o no puede hablar por la cantidad de toxinas acumuladas y 72 horas después son otra persona. Los trasplantados siempre dicen que tienen dos fechas de cumpleaños, el día que nacieron y el día que recibieron el órgano. Y siempre sumamente agradecidos con el donante y su familia que tomó esa decisión en un momento tan difícil”.   

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