Mirar desde las nubes la ciudad, los lagos y la cordillera es una experiencia maravillosa que hoy puede hacerse realidad

Conocer la ciudad y la bella geografía de esta región desde otra perspectiva, desde las alturas, es hoy posible de la mano del Aeroclub de los Andes, una importante institución de nuestra localidad que el año pasado, en medio de la pandemia, cumplió 60 años de vida. Busca fomentar la actividad aérea y está trabajando para que San Martín de los Andes vuelva a tener su Escuela de Vuelo. En la actualidad ofrece la opción de realizar paseos y vuelos de bautismo en sus aviones biplaza para todos aquellos que deseen vivir una experiencia única en la cordillera.

Foto: Federico Soto

Hace poco más de un año asumió una nueva Comisión Directiva que le está dando el impulso que el Aeroclub necesitaba. Pusieron en orden los papeles, y comenzaron a gestionar las habilitaciones correspondientes para poner en funcionamiento la escuela de vuelo y darle más vida al club.  

El sanmartinense Gustavo Alder, de 44 años, es el nuevo presidente de la institución y explica a RSM: “El club tiene una función básica de promover la actividad aérea, al margen de que pueda servir para hacer traslados de emergencia, llevar comida a lugares remotos u otras posibilidades; pero lo principal es promover la actividad. Como digo siempre, volar es un camino de ida. Si te gusta, realmente no te bajás nunca más”.

Luego, Gustavo agrega: “Por eso estamos gestionando la Escuela de Vuelo, para poder formar pilotos en la ciudad y sumar gente nueva al Aeroclub. Tenemos la bendición de poder volar acá, en la montaña, un lugar donde pilotos de todos lados se mueren por hacerlo. Por eso queremos abrir la actividad aeronáutica a la gente de la ciudad. Es que la sensación de estar en el aire y la visión que tenés del terreno, son increíbles”. 

Todos los pilotos coinciden en que volar en cada estación del año, con sus diferentes colores, y las opciones de ver la cordillera desde el aire, es algo imperdible de realizar. Entre los circuitos más comunes en los paseos que se llevan a cabo, se encuentra por ejemplo el que sale desde el aeropuerto hacia el pueblo, para ver San Martín de los Andes desde arriba, parte del lago Lácar, de Chapelco y comenzar a transitar la ruta de los Siete Lagos. 

Otra opción es despegar camino al lago Lolog, llegar hasta El Boquete, que se encuentra al finalizar el mismo, pasar sobre el cerro Colorado, mirar el Lácar desde arriba, el cerro Chapelco, e ingresar volando a la ciudad camino al punto de partida.

Foto: Federico Soto

La piloto más joven del aeroclub es Oriana Cañete, que tiene 18 años y vuela desde marzo del 2020. Así describe la actividad: “Es mi pasión, es por lo que vivo. Amo volar, es una sensación de felicidad inmensa. Lo más lindo es ver a la cordillera desde el aire, es una nueva perspectiva”.

Gastón “Tato” Molina, vuela desde el 2017. Desde chiquito quería volar. Le cuenta a RSM: “Cuando terminé el secundario no me animé a hacerlo, empecé a estudiar otras cosas, pero cuando a los 25 volé por primera vez, dije “quiero esto”. Hice un curso en Bariloche, porque acá no había escuela de vuelo, y lo terminé en Buenos Aires. Hoy en día soy piloto comercial y estoy haciendo el curso de instructor, para poder enseñar en el club cuando tengamos la escuela. Lo que más me gusta es la libertad de ir por donde querés en el aire, las vistas y la idea de ser instructor y poder enseñar a otros”. 

Uno de los pilotos con más experiencia en el club es Daniel Serber, que tiene 61 años, es piloto comercial e instructor de vuelo. Empezó cuando tenía 28 años. “Volar es una pasión, es adictivo, imposible de dejarlo. Ser instructor me deja la satisfacción de pasarle mis conocimientos a los chicos que van llegando a la aviación. Es una actividad hermosa, que tiene sus peligros implícitos, que hay que saber respetar. Personalmente, me dio disciplina, orden, y aprendés que tenés que cuidarte y estar bien físicamente si querés volar”. 

Foto: Federico Soto

La contadora Estefanía García Orozco tiene 37 años y es la tesorera de la institución. Vuela hace poco y expresa: “Se me despertó tarde esta pasión, pero en mi próxima vida va a ser lo primero que haga, y será al cien por ciento. Es algo inexplicable. Cuando estás ahí arriba del avión no pensás en nada más que en eso. San Martín de los Andes es uno de los mejores lugares para volar”.

Y Daniel Serber, haciendo referencia a lo que significa volar en nuestra ciudad asegura que “el paisaje de nuestra zona es único y te sorprende cada vez que volás, aunque lo hayas visto mil veces, siempre son diferente los colores, las luces, los paisajes. Son experiencias que no se olvidan nunca”.

Nacho, un adolescente de nuestra ciudad, que hizo su paseo ayer, a modo de vuelo de bautismo para esta nota, expresó a RSM: “Nunca había volado en una avioneta y ¡me encantó! Una de las cosas que más me gustó fue que estábamos a la altura de las nubes y veía todo, desde la Ruta 40 hasta Lolog. Se veía increíble y estuvo muy bueno”, sintetizó Nacho con su voz llena de asombro y emoción tras sobrevolar por primera vez la ciudad, los lagos y parte de la cordillera. Una experiencia que hoy es posible transitar en la ciudad.

Fotos: Federico Soto
Para comunicarse con el Aeroclub llamar al 2944 414101. 

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