Casas Contadas – Capítulo 17: la familia Riquelme y su centenar de historias en San Martín de los Andes

En esta oportunidad nos vamos a trasladar a una pintoresca esquina del centro de San Martín de los Andes, en la intersección de las calles Coronel Pérez y Obeid. Allí, la familia Riquelme construyó su hogar hace más de 80 años. Hoy, su historia nos llega en la voz de Eva, Omar y Andrés, moradores y guardianes de la casa y de su valor.

Foto: Federico Soto

“Esta casa fue construida por Pravato y Marré, a pedido de mi papá, Carlos Riquelme. Él compró el terreno en 1938 a Parques Nacionales, cuando había más o menos 600 o 700 familias en el pueblo. Se empezó a construir en 1939 y se terminó en 1942. Los trabajos se demoraron porque traían los materiales desde Zapala”, empieza a relatar Eva Riquelme, con una memoria fabulosa, llena de detalles y precisiones.

Foto: RSM

Nacida y criada en esta casa, hace 73 años, Eva recibió esta semana un reconocimiento de parte del Concejo Deliberante, por sus 17 años de trabajo en el Archivo Municipal, del cual estuvo encargada desde 1992. “Yo ya había trabajado 13 años en Rentas. En ese momento, el Archivo y Fondos documentales estaba en la torre del municipio, que no tenía las ventanas selladas. Las carpetas se ensuciaban, por las palomas. Entonces le propuse a Rauli (Raúl Miguel) armar y organizar el archivo en otra parte. Tuvimos que limpiar y clasificar una por una las carpetas”, me cuenta Eva, como si hubiera sido ayer, usando las manos para agregar detalle al relato.

Foto: RSM

“Papá y mamá vivían en el campo, en la Estancia Coyunco, donde nacieron todos mis hermanos. Vinieron al pueblo recién en 1946. Esa casita de madera que ves ahí al lado era el obrador. Antes se usaban materiales muy buenos, madera de Raulí, por eso duran tanto las construcciones. Ahora esa es una vivienda particular. También esta casa fue una de las primeras hechas en ladrillo y material”, continúa Eva, ahora ayudada por Andrés, su hijo, quien se suma a la charla y aporta más datos a esta historia, ahora de estilo coral. 

Foto: Federico Soto

“Si bien la casa estuvo terminada en 1942, ellos se mudaron recién en el 46. Mientras tanto estuvo alquilada al primer comandante de gendarmería, porque fue la primera casa de material, lista para habitar, en la manzana. La casita de madera funcionó también como hospedaje y un tiempo estuvo FM de la Montaña”, agrega Andrés, con un brillo alegre en sus ojos, contento de hablar de su casa familiar. Fue él quien hizo los trámites para que se la declarara patrimonio histórico y ahora están en proceso de pintar el techo, que se cambió en 1978, pues originalmente tenía tejas de madera. 

La casa, en plena esquina, cuenta con dos plantas, siguiendo las normas que pedía Parques Nacionales, entre las que se especificaba la obligación de usar materiales típicos de la zona. La planta baja alberga todos los ambientes habitables: cocina, dos habitaciones, salón y baño. El piso superior siempre se usó como espacio de almacenamiento. “El abuelo era herrero y usaban el piso de arriba como almacén de campo. Había de todo ahí. A veces venían vecinos, a caballo, a charlar con él en el galpón”, agrega Andrés.

Planos originales. Cortesía

Un dato curioso que aporta la familia es que la casa tenía, originalmente, una puerta con dos hojas ubicada en la esquina. Con el tiempo se sacó porque el viento las abría y porque era peligroso cuando se registraban choques en la calle. “Durante poco tiempo, nuestro hermano Agustín armó un bar en ese lugar. Las puertas daban a una galería y ahí lo instaló. Duró poco igual”, recuerda Omar, que también se suma al relato y recuerda que en la otra esquina, donde está la hostería Hueney Ruca, antes había una panadería: “Tenían un carro con el que repartían el pan, pintado como hacen en Buenos Aires, con una propaganda de Geniol en un costado. Me encantaba”.

Foto: Federico Soto

Además, cuenta Eva que en la construcción se terminaron haciendo pisos de cemento alisado, en vez de poner las baldozas con triángulos negros y blancos que había comprado su papá: “Él estaba en el campo y no podía supervisar todo”.

Foto: Federico Soto

Eva recuerda toda una vida vivida entre esas paredes junto a sus hermanos. Hoy la acompañan su hermano Omar y su hijo Andrés. “Hasta 1989, cuando llegó el gas, la calefacción era a leña y la cocina a serpentina. Teníamos huerta y gallinero. Creo que fuimos de las pocas familias que pagaron el asfalto en 1968”, dice entre risas. Después, parada junto a la ventana, empieza a señalar de memoria las casas de sus antiguos vecinos: “Estaba la familia Ragusi, los Pacheco, los Torres, los Herrera. Delia Cáseres vivía acá al lado. Los Elguero, los Maguión, Héctor Palmer y Beatriz Arratibel”.

Foto: Federico Soto

Las infancias de todas estas personas transcurrieron entre campos, terrenos baldíos, huertas y juegos en el lago. Las familias crecieron, se mudaron, se dispersaron en todo el pueblo, pero los recuerdos quedaron al resguardo de las casas antiguas, guardianas de memorias infinitas como la de Eva Riquelme, Omar y Andrés. Ojalá nos esperen muchos capítulos más como este para seguir desentrañando juntos esta San Martín en sepia.

1 Comment on Casas Contadas – Capítulo 17: la familia Riquelme y su centenar de historias en San Martín de los Andes

  1. Que casa bonita, sobre todo el movimiento del techo. Lastima que algún vándalo, hizo un grafiti.
    Desde que se es niño, hay que educar para que no se dañen los frentes de las propiedades. Linda historia

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