“Todo vale guita”: Matías Mormandi y sus milongas para decir la verdad
Con una mezcla infalible de humor, comedia musical, destellos de dramatismo y recitados al ritmo del tango y el candombe, el músico Matías Mormandi pasó por el escenario del Centro Cultural Cotesma para hablarnos un ratito sobre el tiempo y el amor. Aprovechamos su visita para conversar con él y conocer más sobre este show titulado “Milongas del año 20”.
“Todo vale guita” es la primera frase que abrió el show de este miércoles por la noche, en la Sala Amankay. En ese tono, entre humor, sarcasmo y verdades conocidas, abrazados por la milonga y el candombe, los espectadores pudieron disfrutar de lo que el mismo artista describió como “tangos jóvenes sin nada novedoso, porque hay cosas que son inmunes a la novedad”. Durante casi dos horas, se sucedieron composiciones propias, que combinaron canciones con recitados de poemas escritos durante este verano: “son papeles patagónicos”.

RSM: ¿Quién es Matías Mormandi?
MM: Uf, que difícil. Las mejores preguntas son las que no se pueden responder.
Me puedo identificar con mi profesión, soy un peregrino de la filosofía. Hoy me considero un amante del conocimiento, y eso es la filosofía por definición. Hace un tiempo creía que era músico, pero ahora pienso que la música es una herramienta de la filosofía, no un fin en sí mismo.
RSM: Tenés mucho cuidado con las palabras que usas…
MM: Sí, siempre. Eso lo contesté rápido, viste (risas).
A veces las uso sin conocerlas y cuando me doy cuenta las dejo de lado. Creo que estamos en la época de la malversación de los nombres. Usamos palabras para denominar cosas que no son. Lo que subyace a la filosofía es la crítica al conocimiento, eso es lo que me interesa.
Volviendo a la pregunta anterior, para responder quién soy tendríamos que definir primero el verbo Ser. También hay que aceptar que ciertas preguntas no tienen respuesta y que están para preguntárselas toda la vida.
RSM: ¿En qué sentido sos un peregrino?
MM: Lo que más hice en mi vida fue escribir, desde muy chiquito, y caminar mucho. No me asumo del todo como escritor. Socialmente soy músico y tengo que aceptar esa etiqueta, que utilizo como canal para reunir a las personas en torno a la escena. Tampoco soy actor, pero actuo en los shows.
Lo primero que se percibió en el espectáculo que dio Matias en nuestra ciudad fue el conocimiento que tenían de él los presentes. Tiene su público y lo aprovecha. Charla con ellos, escucha todo lo que sucede entre la gente, reacciona casi a pedido. A lo largo de la puesta en escena, entre canciones y recitados, se tocaron temas como el amor (y desamor), el tiempo y el uso desmedido que hoy en día se hace de la tecnología, específicamente del celular.
MM: El arte de la música tiene que ver con escuchar, no con generar sonidos. Hay que poder hablar y escuchar a la vez. El problema es la parte de la escucha, que no se entrena. Yo escucho mucho, todo el tiempo.
RSM: Te escuché decir en la radio que tenés una relación muy especial con San Martín de los Andes. ¿Cómo es eso?
MM: En el invierno del 2002 vine a tocar en un festival de Reggae, que tuvo algunos temas de organización y solo pudimos hacer una fecha. Después todos se fueron, pero yo me quedé y me hice muy amigo del dueño del hostel Coco House. A partir de ahí vine durante tres veranos seguidos, me quedaba los tres meses y tocaba ahí todas las noches. Yo estaba recién empezando a armar mi público y esa experiencia fue un gran entrenamiento para mí. En 2005 me fui a vivir a España, gracias a que me había hecho amigo de muchos europeos en el hostel.
Estuve 7 años allá. A San Martín recién pude volver este verano. Me di cuenta de que yo había empezado acá y a partir de esa experiencia quedé en un estado de entrenamiento permanente.
RSM: Había mucha gente que te conocía en el show del miércoles.
MM: Si, casi todos. Toco para gente que me conoce. Mi peregrinación tiene que ver con eso, con reunirme con gente conocida. En el 2017 hice muchos shows en El Bolsón. Voy mucho a Córdoba también. Logré un gran propósito, que es vivir en Argentina.
RSM: ¿Cómo armás los shows?
MM: Con el tiempo me di cuenta de que el caos se organiza indefectiblemente. Yo caminé mucho y ahora siento que estoy llegando a formas deseables para esta realidad, que coinciden maravillosamente. Cuestiono todas las formas y las estructuras, cuando no son funcionales a la realidad. Escribo y compongo mucho pero elijo lo que es más atemporal u oportuno para el hoy.

RSM: ¿Tenés un tema recurrente?
MM: El tiempo.
RSM: ¿Qué pensas que le podés dar al mundo?
MM: Amor. La forma de ese amor tiene que ver con el talento de cada uno. Por mi parte diría poesía y filosofía.
Matías se queda unos días más en el pueblo y luego parte a seguir su peregrinación por la región. Lo esperan shows en Neuquén, Río Colorado y Bahía Blanca. Quién sabe lo que venga más adelante. Lo que es seguro es que seguirá visitando nuestro pueblo, en donde ya tiene un grupo afianzado de personas afines a reunirse en torno a su escena y escuchar unas milongas sobre verdades que no son novedosas pero que a todos nos hacen vibrar.




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