Viven a una cuadra de la Escuela 313, pero su hijo se quedó sin vacante para primer grado 

Tres madres del barrio Villa Vega San Martín se contactaron con Realidad Sanmartinense para contar la difícil situación que atraviesan actualmente debido a que, a pesar de vivir a muy pocas cuadras del establecimiento, sus hijos no lograron obtener una vacante en sorteo que realizó la escuela 313 para primer grado. 

Foto: RSM

Cada familia atraviesa diferentes dificultades, pero en lo que coinciden todas es en que viven a menos de 5 cuadras de distancia de la escuela y enfrentan una situación económica delicada que no les permite hacerles frente a los 8 pasajes de colectivos diarios que tendrían que abonar para llevar a los niños a una escuela más lejana. 

Una de las mamás, cansada de pedirle ayuda al supervisor y preocupada por la cercanía a la fecha de inicio del ciclo lectivo 2022, prevista para el 2 de marzo, se animó a hablar con este medio para dar a conocer su historia. Brisa, es la mamá uno de los pequeños y además de cuidar de su hijo de 6 años, se hace cargo de su abuela que tiene alzhéimer y que no puede vivir sola. 

Su hijo y ella viven en el barrio Villa Vega San Martín desde que comenzó la pandemia e incluso realizó el cambio de domicilio en cuando se mudaron para poder enviar al pequeño a un Jardín cercano. “Sabía que el ingreso a primer grado suele ser difícil por las pocas vacantes y por eso hice el cambio de domicilio enseguida. Vivimos a una cuadra de la escuela 313 y así y todo mi hijo quedó afuera”, contó Brisa. 

El caso de Brisa y su hijo no es el único caso. Ella conoce y está en contacto con otras dos mamás que atraviesan la misma situación. En este sentido, explicó: “Se trata de dos compañeritos del Jardín de mi hijo que viven a dos y cinco cuadras del colegio y que tampoco tienen una vacante. Cuando nos acercamos a hablar con el supervisor nos dijo que no podía hacer nada porque los grados ya están completos”. 

Además de haber hablado personalmente con las autoridades, enviaron una nota al supervisor, en el que las tres mamás le explicaron, entre otras cosas, es que no tienen los recursos económicos para afrontar el gasto diario que significa enviar a los chicos a una escuela más alejada, “actualmente no estoy trabajando porque no puedo dejar a mi abuela sola”, manifestó Brisa y agregó: “es imposible para mí pagar el colectivo todos los días, mucho menos una escuela privada”. 

Si bien, el supervisor respondió en un breve lapso de tiempo, la respuesta obtenida no fue la esperada. Julio Condori, el supervisor escolar de zona sur, detalló en el escrito que envió a las madres que la escuela había superado la inscripción para las 50 vacantes disponibles entre ambos turnos y que incluso se vieron reducidas por el ingreso de tres niños provenientes de la Escuela Especial N° 8. Por eso les recomendó a las mamás inscribir a sus hijos en otras escuelas cercanas, como “la escuela N° 86 distante a dos kilómetros de la escuela 313 o la 352 en la Vega Maipú”. 

Finalmente, Brisa expresó: “Quiero que mi hijo vaya a la escuela y por eso lo anoté en la 313, que nos queda a una cuadra de casa». Y agregó: «No tengo ninguna posibilidad de llevarlo a un colegio lejos y no solo por la situación económica, sino también por mi abuela y su estado de salud, que precisa de atención permanente. Lo único que le pedimos a las autoridades es que nos escuchen y nos ayuden”. 

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