Un paseo para disfrutar a pleno de los días de sol que regala la Patagonia

Este es uno de esos paseos ideales para aprovechar el calor del verano y sus largas horas de luz que permiten disfrutar al máximo el inmenso Parque Nacional Lanín y sus 412.000 hectáreas. Curruhué que en mapudungun significa “lugar oscuro”, nos invita a hacer un viaje al pasado y rememorar que, antiguamente, fue un lugar con gran actividad volcánica. 

Curruhue Grande
Foto: tripin travel

Para llegar hay que tomar la Ruta Nacional 40 hacia el sur, hasta conectar con la Ruta Provincial 62. Lo magnífico de estos paseos es que nos regala postales únicas durante todo el recorrido, como los arroyitos de montaña que se atraviesan hasta llegar al ingreso al Parque Nacional Lanín (PN Lanín), donde previamente se encontrarán con un puesto de Gendarmería Nacional y a continuación la seccional del guardaparque. 

La primera parada será el lago Curruhué Chico que como dato de color se puede mencionar que, en realidad, se trata de un espejo de agua generado a partir de la acumulación de materiales sedimentarios que, en tiempos geológicos relativamente recientes, dividiera en dos al antiguo lago de origen glaciario. 

De difícil acceso y rodeado de juncos, es el primero de un interesante encadenamiento de muestras del accionar volcánico en la región. En el lugar encontrarán un mirador que es ideal para la observación de gran cantidad de avifauna acuática que tiene allí su hábitat. 

A continuación, siguiendo este circuito que nos remonta a una vida anterior, aparece el lago Curruhué Grande. Este lago de aguas heladas es de origen glaciario, como todos los espejos de agua del Parque Nacional Lanín, se extiende en un cerrado valle cordillerano, encajonado entre altas montañas y ofreciendo puntos panorámicos de privilegio. 

Curruhue Chico
Foto: PN Lanín

Gracias al amplio mirador que hay en el lugar se puede disfrutar de una vista panorámica y del imponente paisaje. Por supuesto que después de tanto viaje es momento de descansar y la cabecera del lago le regala a los visitantes una espléndida playa de arena en su cabecera, con un sector de camping. 

Araucarias milenarias descansan en el camino principal y rodean el lugar generando un bosque puro y ambiente único, que los amantes de la naturaleza sabrán apreciar. Por lo general, esta es una zona de abundantes lluvias, aunque, al igual que toda la región, este año se ve severamente perjudicada por la emergencia hídrica.   

Hace poco, les contamos en otra nota acerca de “El Escorial”, pero nunca está de más recordarlo. Este punto del circuito tiene un atractivo sin igual que apela a los sentidos y estremece. El Escorial es la más reciente muestra de actividad volcánica en la región y se trata de un río de lava solidificada de 7,5 kilómetros de longitud, en pleno proceso de colonización vegetal, que desemboca en las aguas del lago Epulafquen. 

Foto gentileza

Este Escorial se originó tras la erupción del volcán Achén Ñiyeu, hace apenas cuatrocientos años, y es una clara muestra del poder de la naturaleza. Según los expertos, puede comprenderse mejor siguiendo el rastro del fuego que bajó de la montaña, sobre la ladera del volcán ubicado a la izquierda. El lento proceso colonizador de pequeños arbolitos que brotan de la roca otorga al paisaje una característica única. 

Allí mismo se puede encontrar un sendero peatonal que desciende hasta la angostura del lago y su unión de con el lago Huechulafquen, permite recorrerlo y apreciarlo en toda su dimensión. Unos metros más adelante en el trayecto, aparecen a la izquierda las lagunas Verde (de la cual también hablamos anteriormente) y Del Toro, dos espejos de agua temporales, generados a partir de la acumulación de material volcánico. Vale la pena detenerse a apreciar la particular conformación de su lecho, con paredes grises y porosas de lava solidificada. 

Por último, como frutilla del postre, se puede visitar Lahuen-co, Termas de Epulafquen (también con acceso terrestre/lacustre por Zona Lanín Tromen). Este lugar es una fabulosa muestra del termalismo, un lugar privilegiado por su entorno natural al que se puede acceder a visitar fuentes naturales termales y recorrer en un sendero temático alrededor de 20 pozos naturales de probadas cualidades distribuidos entre un denso sotobosque de cañas colihue, enmarcados por una belleza agreste incomparable. 

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