40 años de una guerra que marcó a fuego nuestra identidad nacional

Hoy se cumple un nuevo aniversario del conflicto armado que marcó la historia de nuestro país y cambió para siempre el discurso de Argentina con el mundo. Puertas adentro, entre marchas que pedían información concreta, cartas que se perdían y colectas de donaciones que no llegaban, el capital humano enviado a las islas se encontraba, a ciegas, con lo inimaginable. Nicolás Kasanzew es periodista y corresponsal de guerra. Fue el único periodista argentino que estuvo presente en Malvinas, en 1982, y en esta nota cuenta parte de su experiencia.  

Además de brindar charlas, Nicolás escribió dos libros que cuentan la otra cara de esta guerra: “Malvinas a sangre y fuego”, y “La pasión según Malvinas”. Kasanzew, quien en ese momento trabajaba para Canal 7, cuenta que al volver de la guerra, sus propios compañeros de trabajo fueron quienes le contaron que “el noventa y cinco por ciento del material no sólo no se había mostrado sino que fue destruido”.  Los libros fueron la manera que encontró para dar a conocer todo lo que no se dijo de la guerra en ese momento.

Nicolás festejó su cumpleaños estando en Malvinas y recuerda el par de medias de lana que le regalaron los oficiales y suboficiales de la fuerza aérea como “el mejor regalo”. Volvió de las islas el 13 de junio, en el último Hércules: “Ese fue un vuelo absolutamente para el infarto, porque salimos con las bengalas inglesas iluminando el cielo del aeropuerto. Los cañones ingleses estaban reglando la pista, había packs de Harriers encima de nuestras cabezas, y había frente a nosotros una fragata inglesa que un par de horas más tarde, derribó al capitán Casado. Bien nos podría haber derribado a nosotros”.

Por otro lado, se siente orgulloso al reconocer las hazañas de quienes combatieron, “sobre todo de los pilotos, que hicieron absolutas maravillas con aviones que no eran para enfrentar una flota modelo 80”, manifiesta. Y agrega: “Nosotros teníamos muchos aviones modelo 50, los A4, y sin embargo con esos aviones, supliendo los treinta años de diferencia en tecnología con pericia y con coraje, diezmando a las fuerzas inglesas”. 

A contracara de este orgullo, también lo invade la indignación por los generales que no se preocupaban por los soldados: “Tenían una actitud pasiva, no querían realmente combatir. En la guerra de Malvinas yo vi que combatían los más  jóvenes, nosotros no perdimos la guerra porque teníamos soldados de 18 y 19 años, si no porque  teníamos generales y almirantes de 50 que claudicaron”.

Más allá de las innumerables pérdidas y el doloroso recuerdo de haber conocido a aquellos que ya no están, el periodista afirma que “también han quedado grabadas historias de amor al prójimo, que también es lo que se ve en una guerra, no solo las miserias, sino las grandezas del alma, porque en una guerra se caen todas las caretas, nadie puede aparentar lo que no es y entonces ves lo mejor y lo peor del ser humano”.

Kasanzew enfatiza con conocimiento de causa que en la guerra se pensaba en el otro y el sacrificio marcaba todas las acciones: “Por ejemplo, cuando cayó herido de un balazo en el estómago un sargento, Villegas, y ordenó a dos soldados que lo seguían que se salvaran, que se retiraran, ellos arriesgaron la vida, desobedecieron la orden, lo llevaron ocho kilómetros al hombro y le salvaron la vida.”

El periodista está convencido de que los combatientes ingleses reconocieron mucho más de lo pensado el valor de los argentinos: “El almirante inglés Woodward, escribió un diario durante la guerra. El 13 de junio, después de enumerar las bajas que sufrió la fuerza británica, escribe esta frase: Si los argentinos pudieran soplarnos nos caemos”. Ese mismo día Menéndez decidió la rendición.

A pesar de hablar del mismo tema, cada charla que brinda es distinta y emocionante. “Malvinas es una gesta hermosa”, dice. “Demasiado hermosa desde el punto de vista de los valores humanos, y por eso es una gran picardía que nuestros gobiernos y  nuestros medios de prensa tergiversen, oculten o reduzcan los hechos. Si ahondaran, descubrirían un panorama épico que yo estoy absolutamente seguro, de que con el paso de las décadas va a quedar a la par del cruce de los Andes, nada menos”.

Fotografía: Leo Casanova – RSM

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