Una de las problemáticas más importantes que surgieron en las conversaciones sobre accesibilidad es la adaptación de los proyectos arquitectónicos hacia productos que no representen barreras. Sin embargo, ésta parece ser una meta difícil de conseguir, aún en el casco céntrico de la ciudad. Al respecto, RSM habló con la arquitecta Liliana Tadic, quien formó parte de la Comisión para la Eliminación de Barreras durante más de 15 años.

Liliana es arquitecta de obras particulares y trabajó en el área municipal de planificación, desde donde comenzó a asistir a las reuniones de la CAEB en 2004. Tras jubilarse, continuó participando de la comisión hasta el año pasado. En medio, su mamá enfermó de Esclerosis Lateral Amiotrófica: “Cuando tenés a una persona con discapacidad en tu entorno familiar ves las cosas de otra manera”, dice.
RSM: ¿Por qué es tan difícil aplicar una arquitectura accesible en la ciudad, aunque sea dentro del área municipal?
LT: Lo ideal sería que las barreras no existieran, que no hubiera cordones o desniveles en ningún acceso. Eso se logra aplicando un diseño universal, para que sea fácil para todos, sin importar la movilidad individual de cada uno. Ese es el objetivo que se necesita alcanzar, pero en el medio se cruzan otras problemáticas.
Primero está el problema de las normativas que no se cumplen, para las que no hay control de aplicación, sumado a las exenciones que se dan siempre. El otro concepto importante es la cadena de accesibilidad, que no se respeta. Uno no puede construir paradas de colectivo accesibles sin pensar en el camino que se recorre para llegar allí.
Por otro lado, es verdad que se necesita revisar la normativa, a partir de cómo cambió la realidad de la vida cotidiana en el último tiempo. Se mira siempre lo hace o no hace el otro para no hacer lo propio y eso es lo principal a revisar.
RSM: ¿Cómo se podría abordar ese cambio?
LT: Las políticas se tienen que trabajar de forma transversal, sino no son efectivas. El espacio público es como la casa de todos, donde se tiene que aplicar el ejemplo para que otros lo adopten. Hay profesionales especializados para oficiar de enlace entre áreas y coordinar acciones. Sin embargo, una de las principales falencias es que el trabajo de la comisión no es vinculante. Por eso es tan importante la creación de la Dirección de Accesibilidad, liderada por un profesional que no sea designado políticamente, para que los cambios de gobierno no impidan la continuidad del trabajo realizado.
Hay una deuda muy grande con el espacio público, con las plazas y las veredas. Las recomendaciones que se dan en materia de transporte pasan de licitación en licitación, pero se aplazan porque no se garantiza la cadena de acceso, la revisión de las paradas. Se necesita una inversión estatal importante para homogeneizar los niveles de las veredas, para controlar el arreglo que deben realizar los frentistas y regular el uso de las rampas y las dársenas de estacionamiento.
Determinadas obras serían hitos que nos pondrían en otro lugar como ciudad, por ejemplo la manga o el sistema de elevación que se necesita en el Aeropuerto de Chapelco. Es terrible que en una ciudad que tiene tan importante centro de ski, los mismos empleados tengan que subir a las personas en silla de ruedas hasta el avión. Se ponen en riesgo ellos y no es una solución. Hay que pensar no solo en las personas con discapacidad, sino en los turistas o deportistas que se lesionan en la montaña.
RSM: ¿Qué balance puede hacer después de tantos años participando en la CAEB?
LT: El trabajo de la comisión depende mucho de la voluntad de los participantes. Lo que más enoja a la gente es hacerse cargo de las normativas cuando se dan tantas exenciones y desde la municipalidad no se da el ejemplo. Todo se enmarca en lo que decíamos antes, revisar la normativa, regular los establecimientos y que sean inclusivos a todas las necesidades, no solo ante dificultades motrices.
Hay una frase que me gusta mucho: “No hay peor mentira que una verdad a medias”. El trabajo de la comisión implica insistir todo el tiempo para que se cumplan las recomendaciones, para que se trabaje en la cadena de accesibilidad y en el diseño universal. Cada uno tiene que cumplir con su aporte, empezando por el estado
Por otro lado, la excusa siempre es presupuestal porque se vive actuando ante la emergencia y no hay planificación que perdure a largo plazo. Se necesita un plan de metas anuales y decisiones que contemplen el trabajo de todas las áreas, en equipo y con enlaces.
En la comisión, de los representantes municipales, el área de turismo es el que más presente estuvo siempre; desde el área de planificación estuve participando yo hasta mi jubilación y luego el trabajo quedó muy descontinuado; de obras públicas casi nunca venía nadie. Es por esto que las propuestas se descontinúan y hay que insistir tanto, dependiendo del voluntarismo.
Muchas veces no se nota el trabajo de la CAEB porque son gotas, cuando se necesitan océanos. Es muy desgastante que se demore y se discuta tanto por pequeñas cosas. Al no ser vinculante, si los representantes estatales no están, no se puede coordinar de forma transversal. Eso podría cambiar con la creación de la Dirección.