En julio la canasta básica aumentó un 6,8% y una familia necesitó $111.298 para no ser pobre

El costo de la Canasta Básica Total (CBT), que mide la línea de pobreza, se disparó un 6,79% en julio, levemente por debajo de la inflación general (marcó 7,4%), por ende, una familia «tipo» (dos adultos y dos niños) necesitó en el séptimo mes del año $111.297,57 para no ser considerada pobre, según informó el INDEC este jueves.

Es importante aclarar que esa cifra no tiene en cuenta el gasto en alquiler de una vivienda.

Además, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 6,3% en el mismo mes, por lo que una familia necesitó percibir ingresos por $49.465,59 para no caer en la indigencia, agregó el organismo.

La brecha entre los salarios y el poder de compra sigue ampliándose. El valor de un Salario Mínimo, Vital y Móvil, que fue actualizado este mes de $ 45.540 a $ 47.850, no es suficiente para superar el umbral de indigencia. También resulta insuficiente el cobro de dos de estos para perforar el nivel de pobreza.

En otras mediciones, un adulto precisa más de $ 16.008 para no ser considerado indigente, mientras que para no caer en la pobreza necesita de $ 36.019.

QUÉ INDICA LA MEDICIÓN DE LA CANASTA BÁSICA

Ambos datos muy relevantes para determinar la magnitud de la crisis económica en los indicadores sociales.

Mientras que la Canasta Básica Total (CBT), además de alimentos, incluye otros ítems del gasto como indumentaria, salud, transporte o educación, lo que determina la «línea de pobreza».

Por el otro lado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) se limita a relevar bienes de primera necesidad y configura la «línea de la indigencia»: aquellas familias que no lleguen a cubrir los ingresos necesarios para adquirirla son indigentes.

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