Brasil venció a Serbia con paciencia y claridad, pero teme por la salud de Neymar

Un súper ofensivo Brasil, con cuatro delanteros en su formación, presentó este jueves sus ambiciones en Qatar 2022 y venció a Serbia por 2-0, de forma inapelable, en su debut por el Grupo G de la Copa Mundial de la FIFA.

El atacante del Tottenham Hotspur Richarlison marcó los dos goles en la segunda mitad del partido en Lusail, el primero de rebote en el área chica y el segundo con una espectacular giro de tijera que significó, hasta el momento, el mejor tanto de la competencia.

Sin embargo, el pentacampeón terminó la jornada con un motivo de preocupación: Neymar dejó el partido a los 24 minutos del segundo tiempo con el tobillo derecho lesionado, que después se observó en distintas imágenes rodeado de una importante inflamación.

Brasil volverá a jugar el lunes próximo en el Estadio 974 ante Suiza, con quien comparte el liderazgo de la zona con tres unidades. Ese mismo día jugarán Serbia y Camerún en Al Janoub en busca de su primera victoria.

Desde los nombres, el seleccionado de Tite ofreció la propuesta más ambiciosa de Qatar 2022 con una formación integrada por los veloces Raphina y Vinícius Jr. a los costados; Richarlison por el centro y Neymar enganchado detrás para liberar su creatividad.

Serbia contestó con un dispositivo táctico de cinco defensores -dos laterales mixtos-, cuatro medios atentos al retroceso y sólo el gigante Mitrovic de punta para pivotear las salidas en bloque.

El plan de Dragan Stojkovic salió a la perfección en la primera parte porque todos los componentes del ataque brasileño fueron neutralizados. Neymar resultó bien tomado por Milenkovic o Lukic, según el sector del campo que ocupara; Vinícius estuvo a tiro de Zivkovic, Raphinha, controlado por Mladenovic y Richarlison, encerrado por tres centrales de buen porte.

A Brasil se le hizo muy difícil penetrar la muralla serbia en la primera mitad y las dos chances que dispuso fueron desperdiciadas por los extremos, cuyas posiciones abiertas bloqueaban la posibilidad de proyección de los laterales Danilo y Alex Sandro.

La impresión de un estreno frustrante comenzó a desvanecerse al inicio de la segunda mitad cuando la marcación del equipo balcánico ya no mostraba la misma disciplina del comienzo.

Antes del minuto, un error de salida del arquero Vanja Milinkovic-Savic le sirvió el gol a Rapinha, que volvió a dilapidar su chance con una definición al cuerpo. Más tarde, un remate de media distancia de Alex Sandro se estrelló en el palo y confirmó un cambio de tendencia en el juego.

La conexión de los delanteros brasileños se hacía cada vez más fluída y el gol decantó en una jugada que gestó Neymar de centro a izquierda, continuó Vinícius con un remate al arco y capitalizó Richarlison con oportunismo de 9.

Serbia no tuvo plan B, pese a que su entrenador lo intentó con el ingreso de dos puntas como Darko Lazovic y Dusan Vlahovic. Su oportunidad la dispuso en una pelota detenida que Marquinhos despejó a centímetros de la línea de gol con el arquero Alisson de espectador.

De inmediato ocurrió la acción que sentenció el partido: Vinícius buscó a Richarlison y el goleador de la noche se despachó con un golazo de tijera, que generó el estallido en un estadio habitado por 88.103 personas.

Tite siempre mantuvo cuatro atacantes en cancha, pues Rodrygo, Gabriel Jesús, Antony y Gabriel Martinelli reemplazaron al póker ofensivo titular. La salida de Neymar con la lesión mencionada (de mínima un severo esguince en el tobillo derecho) generó un lógico estado de alarma.

La victoria, que pudo ser más amplia por un disparo posterior de Casemiro en el travesaño, fue suficiente para dejar buenas sensaciones. Brasil ganó con claridad, jugó un gran segundo tiempo y avisó que su deseo del hexacampeonato es cosa seria.

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