El dueño y el arquitecto de la obra de Villa Huinid, imputados por su responsabilidad en el alud

Claudio José Roccatagliata y Carlos Arbetman, fueron imputados formalmente por la fiscala Betiana Cendón, en orden al delito de homicidio culposo, por su responsabilidad en el trágico alud ocurrido en el establecimiento hotelero del primero de los nombrados, en el marco de una obra que se desarrollaba y provocó la inestabilidad del terreno que derivó en el fallecimiento de tres turistas uruguayos.

Todo ocurrió el 6 de junio pasado en horas de la tarde, cuando colapsó un muro de contención construido con gaviones, cediendo una parte del terreno pendiente abajo e impactando una gran cantidad de tierra, piedras y árboles, fundamentalmente en las habitaciones 105 y 107 del edificio Bustillo del complejo hotelero, provocando el deceso de Gerardo Casella, Victor González Giovanelli y Alba Giovanelli.

Para la fiscalía las muertes de los tres turistas se produjo como consecuencia del accionar negligente y antirreglamentaria del arquitecto y del ejecutor Roccatagliata, como titular de la obra. Según describió Arbetman no ejecutó los cálculos correspondientes y Roccatagliata actuó de forma negligente porque había sido informado sobre la ineficacia de los muros de contención que se construyeron y porque supo de otros ya edificados que que debieron ser remediados. Ambos fueron acusados por homicidio culposo.

Según se describió, la noticia se conoció alrededor de las 18:15 del 6 de junio de 2022, cuando un empleado del establecimiento llamó al 911 y advirtió que se había derrumbado un techo. Apenas cinco minutos después ya estaban en el lugar la Policía de Río Negro y los Bomberos Voluntarios. En pocos minutos más arribaron las áreas de Defensa Civil y personal de Criminalística y de la propia Fiscalía. Las documentaciones oficiales revelan la presencia de una gran cantidad de gente dando vueltas por el lugar, con dos habitaciones muy afectadas y la presencia inicial de una persona fallecida. 

Luego se detectó la ausencia de otros dos pasajeros y tras varias horas de trabajos manuales, con participación de un puñado de rescatistas, se verificó la presencia de otros dos cadáveres sepultados en la tierra y el barro.

Los muros de contención no figuraban en planos y estaban mal hechos

La fiscalía describió que los muros de contención colapsados, construídos con gaviones de piedra, no existían en la documentación oficial que se presentó para la autorización municipal de la obra, pero en imágenes satelitales comenzó a aparecer, según documentó la fiscalía.

Según se apuntó, la empresa que realizó el movimiento de suelo en el lugar en el que se desarrollaba la obra, alertó sobre la construcción de muros verticales y según declaró uno de los testigos, Roccatagliata fue informado de ello delante del resto de sus empleados. Pero los trabajos continuaron, se movió una enorme cantidad de tierra y no se la aplastó. Además, los testimonios revelan el carácter proactivo de Roccatagliata en cada una de las obras y ampliaciones que se desarrollaban en el lugar.

Cendón explicó también que la obra se había paralizado por una orden municipal porque inicialmente se requirió autorización para realizar un zoom y luego cambiaron el destino de la construcción para hacer pequeños departamentos y que además no se había respetado la ubicación original de la obra, desplazándola de lo que figuraba en los planos y además, se detectó que los muros de contención no figuraban en los planos, por lo que se determinó la paralización municipal. Fue a partir de entonces que Abertman renunció a la dirección de la obra y comenzó a trabajar otro profesional, sin que se regularicen las cuestiones señaladas y retomándose la obra sin autorización.

Según un informe de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas, las lluvias registradas en el periodo en el que ocurrió el siniestro no fueron excepcionales, por lo que resultaron un aporte trascendental para que ocurra el hecho.

Entre otros aspectos advertidos por la fiscalía en la investigación que ahora formalizó y habilitó por otros cuatro meses, se determinó que las mayores modificaciones a la obra que había sido autorizada, se dieron por el cambio de destino del edificio y la necesidad de ampliar la superficie a construir (y modificar el suelo), para establecer un espacio de estacionamiento vehícular.

En ese sentido, Cendón advirtió que según la documentación existente, la deforestación del predio original en donde se ubicó el complejo Villa Huinid, alcanzó el 65% del terreno.

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