Laguna Verde y el Escorial están entre las alternativas más tranquilas para visitar esta temporada de verano
Con una gran cantidad de visitantes en la ciudad de San Martín de los Andes, las alternativas a las playas más concurridas comienzan a tomar relevancia al momento de buscar nuevas opciones para disfrutar del verano en la Patagonia. Tal es el caso del recorrido de Laguna Verde y el Escorial, a pocos kilómetros de San Martín de los Andes, por la ruta provincial 62.

La laguna Verde es una extensa y tranquila zona en la que se destacan sus playas de origen volcánico, que tienen la marca de arenas oscuras típicas de la región. El intenso verde de sus aguas acentúa el contraste entre ambos protagonistas. Sobre la margen derecha de la laguna desemboca mansamente el río trayendo aguas del lago Curruhué.
El lago Curruhué y la laguna Verde se enlazan y mantienen unidos gracias a un corto río, de tan solo 700 metros, que no los deja separarse. Tal es su belleza que aquellos que frecuentan la zona lo describen como “el paraíso”. Este título lo ganó gracias a su tranquilidad, su poco oleaje y la ausencia de señal, lo cual lo convierten en un lugar espléndido para el descanso y la conexión con lo agreste, con la naturaleza que lo rodea, su flora y su fauna que enmarcan todo como en un cuento.
Un paseo por el día puede cambiar a un fin de semana de relax si se decide acampar allí. En la zona existe un camping es agreste, que no cuenta con las comodidades de otros lagos de la región. Esto no impide que los campistas pasen unos días increíbles y que disfruten de todo el esplendor de la laguna. Es importante destacar que en el lugar prima el respeto por la naturaleza y para con los demás, y por eso, a partir de las 23 solo se escucha el sonido del agua y el viento.
Pero para aquellos más exigentes y que quieren acampar en medio de la naturaleza y disfrutar de confort al mismo tiempo, pueden hacerlo en el camping de la laguna Verde que lo manejan dos experimentados guías del Parque Nacional Lanín. Esto queda claro con solo ver las actividades que les proponen a los visitantes.

Por supuesto, existen opciones para los fanáticos del senderismo y trekking, si no no podrían llamarse “el paraíso”. Uno de los caminos más frecuentados es el que lleva al mirador Curruhué Grande que está a tan solo 20 minutos y su camino es de baja exigencia. Hay otros que implican una mayor exigencia y los que requieren de varios días, como el sendero de Huella Andina que va hasta Puerto Arturo.
Si de atractivos hablamos, no se pueden perder el Escorial. Una curiosa formación que se trata de un manto de lava encausado en un antiguo valle glaciar. Tiene una longitud de aproximadamente 7,5 km, con un ancho máximo de 2,5 km y un mínimo de 110 metros que muere en el lago Epulafquen.



Por último, es importante que el área permanezca en las mismas condiciones y eso depende del uso y cuidado de aquellos que visitan el lugar. Por eso es fundamental remarcar que los residuos deben regresar con los visitantes, que no está permitid llevarse souvenirs (piedritas, ramas, partes del escorial, etcétera), ni acceder al área protegida con mascotas.




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