Se llevó a cabo el 8º Congreso de niñas y niños de San Martín de los Andes
El pasado 14 de septiembre, se realizó en nuestra ciudad el 8º Congreso de niñas y niños, con representantes de los 4º grados de las escuelas Nº5, 89, 134,142,179, 188, 274, 313, 352 y 359. Durante la jornada, compartieron charlas, juegos, talleres de arte, almuerzo y refrigerio. El intercambio fue espontáneo y circuló mucha alegría, aunque el temario fue muy serio.
El eje central de trabajo de esta edición fue: “¿Cómo hacen ciudadanía las infancias?” En este marco, fueron ellos mismos quienes manifestaron que para que esto suceda se debe cumplir el derecho a ser escuchados y escuchadas.

Trabajando y debatiendo en conjunto, dejaron constancia de sus pensamientos y sentimientos sobre esta práctica diciendo: “Nos sentimos escuchados por distintos miembros de la familia: abuelas, padres, madres, hermanos, tíos; también por amigos y maestros. Pero a veces no nos escuchan, porque están usando el celular, porque le dan más importancia al trabajo que a nosotros, porque están distraídos u ocupados o hablando con otras personas. A veces, si están hablando entre adultos no nos dejan participar, ni opinar. Pero cuando nosotros estamos hablando, nos pueden interrumpir. Otras veces podemos hablar, pero a pesar de que nos dicen que si, si ,si… no nos escucharon”.
“Si no podemos decir lo que pensamos se nos hace una pelotita de odio, nos duele algo, nos sentimos inferiores, nos quedamos con angustias, nos molesta, nos ponemos tristes, nos estresa y enferma. Te quedas con ganas, te tragas lo que querés decir y los otros se quedan sin saber lo que pensas”, expresaron con firmeza y elocuencia estos niños y niñas durante el congreso.

Sin embargo, cuando sí son escuchados, las sensaciones son otras: “nos sentimos aliviados, nos sentimos mejor, libres, despejados/a, contentos y sentimos que nos quieren”.
Asimismo, durante la jornada de trabajo y reflexión, manifestaron que: “A aprender a hablar se aprende, y se empieza en la familia y después en la escuela. Si en la familia nos dan confianza, lo practicamos bastante y nos dan ánimo, vamos a poder expresarnos siempre”.

Además de pensar, expresarse y escucharse, compartiendo vivencias y experiencias que son comunes entre pares, realizaron algunas propuestas para las personas adultas, que transcribimos a continuación:
– “Buscar estrategias inteligentes y creativas para que los adultos dejen el celular cuando necesitamos hablar.
– Si no nos escuchan, escribir por WhatsApp o mandar un mensajito en el celu.
– Decir muchas veces el nombre, insistir, hasta que nos escuchen
– Primero acercarnos, tocarle el hombro, pedir permiso y hablar.
– Recordarles que tenemos derecho a que nos escuchen y a compartir cómo nos sentimos.
– Si no nos escuchan, hacer algo fuera de lo común, con carteles.
– Levantar la mano, esperar el turno y escuchar para que nos escuchen.
– Poner carteles y alguna protesta para contar lo que nos pasa y que conozcas nuestros derechos.
– Que miren menos el celular y más a las niñas y niños.”

Todas estas ideas fueron volcadas en un manifiesto que ellos mismos produjeron, cuya conclusión finaliza diciendo: “Tenemos cosas importantes para decir, aunque piensen que no lo son. Es necesario que nos escuchen porque es un bien para todos y todas.”
En el cierre del congreso, el grupo de niñas que ofició de equipo de prensa leyó el manifiesto, ante todo el conjunto de niños y niñas congresistas, numerosas familias asistentes, la Sra Silvia Tello de Desarrollo Social municipal, el Sr Martín Romero de la Subsecretaría de Niñez de Provincia, la Sra Laura Blanco, defensora adjunta de la Defensoría del Pueblo y la Concejal Fernanda González. Por último, agradecieron a los comercios e instituciones que ayudaron con sus donaciones para que estos espacios de escucha hacia los niños y niñas se realicen.
Fotos: cortesía COCONAF.




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