Elena Lapuente, la gestora cultural que abrió caminos
Por Ana María de Mena (*)
El 7 de abril de 1943, en el barrio capitalino de Caballito, nació Elena Lapuente. Pertenecía a una familia integrada por ocho generaciones de argentinos y con antecedentes artísticos que influyeron en su formación. En ese barrio estudió en la Escuela Normal Superior N° 4. A los diecinueve años egresó de la actual Escuela Superior de Enseñanza Artística, que en Buenos Aires había fundado Manuel Belgrano cuando era secretario del Consulado y fue bautizada con su nombre.
Además de esa preparación, realizó cursos de capacitación con grandes maestros: de Dibujo y Grabado con Aída Carballo; Técnicas de Dibujo y Pintura con Georgina Labró y Osvaldo Attila; Dibujo y Técnica de la Cera Perdida con Antonio Pujía; de Cerámica con Sara Elena Lauría; Restauración de Cerámica Arqueológica en el Instituto Técnico de Restauración; Técnicas de Telar con Tana Sachs y Mosaico Bizantino en el CISIM, Ravena, Italia.

También realizó viajes de estudio por Estados Unidos, España, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Gran Bretaña.
En 1969 se radicó en Neuquén con su familia. Se desempeñó como docente de plástica de nivel primario y secundario y dio clases en su taller. Realizó exposiciones individuales y colectivas, hizo presentaciones en congresos, ofreció conferencias y actuó como jurado.
Obtuvo distinciones en concursos artísticos de las ciudades de San Fernando, Bahía Blanca, Buenos Aires, Cipolletti y Neuquén. Poseen obras suyas museos regionales, provinciales y colecciones privadas.
Hasta aquí la semblanza breve de una artista plástica formada por maestros notables. Sin embargo, su trayectoria tuvo mucho para comentar.

En Neuquén
A poco de llegar a la provincia, se vinculó con los artistas neuquinos y participó en el curso de Visión y Psicología de la Forma dictado por el ilustre Henri Cartier Bresson.
Junto a sus amigos Charo Sfeir y Tito Gueijman organizó la primera Feria Artesanal de Neuquén. En una entrevista recordó: “Fue un domingo que armamos paneles y expusimos nuestros trabajos. Lo hicimos todos los fines de semana durante un año. Fuimos los precursores, ya que ubicamos nuestra feria en el mismo lugar donde se encuentra hoy, frente a la Catedral. Exponíamos y vendíamos trabajos hechos en cerámica, Tito expuso grabados y pinturas”.

Con Kune Grimberg de la librería Siringa, organizó la Primera Bienal de Arte Patagónico, a la que seguirían otras en años posteriores.
En su casa de la calle Brown se realizaron las primeras reuniones constitutivas de la Asociación Neuquina de Artistas Plásticos (ANAP), fundada el 12 de mayo de 1973 integrada así: presidente Jorge Gueijman; suplente Noemí San Agustín de Castilla; secretaria, Elena Lapuente; suplente, Beatriz Bollatti; tesorera, Elba Elissetche; suplente, Marta López; revisora de cuentas, Sara Lauría de Martínez Viademonte y suplente, Emilio Saraco. Aunque no integraron esa primera comisión, también acompañaron las actividades Luis Castilla, Matilde Novelli de Coniglio, Susana Lehman, Carmen Oliveto, Beatriz Biló y Charo Phillips entre otras personas.

Mientras tanto, realizó actividades administrativas en el Consejo Para el Desarrollo (COPADE) durante la coordinación de Pedro Salvatori.
El quehacer artístico intentó proyectarlo en la comunidad. En un reportaje dice: “En Europa hice un curso de ‘mosaico bizantino’ y se me ocurrió aplicar esa técnica capacitando a desocupados en San Martín de los Andes, pero no pudo llevarse a cabo por problemas burocráticos. En Huinganco, sin embargo, hicimos réplicas de los petroglifos y en las fiestas regionales se vendieron todos. Hay que tener en cuenta que tanto el artesano como el artista no conocen de comercialización. Por eso creo que hay que apoyarlos con alternativas y nuevas técnicas que les permitan desarrollarse”.
La Legislatura del Neuquén le otorgó el Premio Lola Mora 2012 en el rubro Gestión Cultural, en reconocimiento por su labor.
En San Martín de los Andes
Entre 1995 y 1999 estuvo al frente de la Dirección de Cultura, durante la segunda intendencia de Luz María Sapag. Desde ese cargo promovió la capacitación y la realización de muestras.
En junio de 1998, hizo una convocatoria para que se inscribieran las personas vinculadas con distintas disciplinas. Fue el primer relevamiento de cultores de las Artes Plásticas, Letras, Música, Danza, Fotografía y Vídeos. Allí figuran los nombres de las personas relacionadas con esas especialidades en uno de los ejemplares del Boletín Mensual que entonces se publicaba.

Durante su gestión se realizaron talleres de capacitación en Pintura, a cargo de Georgina Labró, Ana Zitti y Lydia Zubizarreta, que renovaron el quehacer de los artistas plásticos y generaron posibilidades para los vecinos que tenían inquietudes por aprender. A falta de espacios propios, algunos de los talleres se realizaron en la Hostería Parque de Los Andes, otros en la Biblioteca Popular 9 de Julio y, cuando el clima lo permitió, al aire libre.
Elena generó el Fondo de Cultura Municipal, cuando el área no tenía presupuesto, normativa que permitió ingresar dinero institucionalmente, con las entradas de los espectáculos y otras actividades que ordenaron el ingreso y egreso de fondos.
Con esos recursos se publicó la antología “Pasar la palabra”, integrada por los asistentes al Taller Literario que dictó María Cristina Ramos. También se grabaron diez composiciones de la agrupación de música andina Antú, formada por Gonzalo del Castillo, Guillermo Yonas y Fernando Formigo. La grabación fue realizada por Ricardo Parada en el salón Yuco del ex hotel Sol de los Andes.

Elena también impulsó la Asociación Amigos del Museo Primeros Pobladores e integró su comisión constitutiva. La entidad comenzó sus actividades el 18 de mayo de 1996 presidida por Maclovia Ramona Torres.
Cuando se acercaba el centenario de la fundación de San Martín de los Andes, favoreció la reunión de vecinos para que contaran sus viejos recuerdos que, grabados, fueron publicados en el Boletín Mensual que se distribuía gratuitamente. Conformaron lo que se llamó Museo de la Palabra. Allí están los relatos de Marta Plansöen, Ana María Núñez, Alfredo Pargade, Carlota Thumann, Ernesto Tagina, Dante Valeri, Norma, José, Juana y Josefina Ragusi, Amanda de Mardones, Alfredo Lerín, Zulema Calderón, Amanda Novoa, Adriana Van Dorsser, Farid Obeid, Teodoro Antil, Tita Weber, Berna Schnarwiller, Evelyn Taylor, Blanca Buda, María Proto, Carolina Kircher de Reviriego, Élida Oronoz, Quico Leotta, Manuel Gómez, Beldsford Cereza, Mario Gentili, Julio Rubilar, Julio Nahuelquin, Dora Ford de Gentili, Elba Piñero de Hassler, Rosa Amprimo y Vicente Albareda. Esos boletines brindan valiosos testimonios del pasado para la investigación histórica.

Durante su gestión Elena Lapuente se ocupó de hacer refaccionar el teatro San José que fue reabierto el 25 de mayo de 1997.
Otra labor significativa fue la publicación del libro “Los hijos de la tierra” de Gladys Varela, Luz María Font, Estela Cúneo y Carla Manara en 1998, con motivo del centenario de la fundación de San Martín de los Andes. Se trata de una obra fundamental del período prehispánico, que se utiliza en las universidades y es fuente de consulta habitual para los estudiosos.

Cumplida su labor en la Municipalidad, en 1999 Elena fue nombrada Mujer del Año en el Ámbito de la Cultura, por el Rotary Club de San Martín de los Andes.
Una vez retirada, periódicamente visitaba la localidad donde la recibían las amistades que había cultivado. En 2016 estuvo por última vez acompañando la presentación del libro “Carlitos escritor” de Carlos Massari.

El 8 de julio de 2020 la Asociación Amigos del Museo Primeros Pobladores le entregó un diploma de reconocimiento por sus valiosos aportes al enriquecimiento cultural sanmartinense. Cinco meses después, el 30 de diciembre, falleció en Neuquén.

El año pasado se creó en nuestra localidad el Fondo Municipal de las Artes Elena Lapuente, que así se llama para homenajearla.
Quienes la conocieron, la recuerdan con respeto y cariño y desde el periodismo, aunque brevemente, reconforta abordar la personalidad de quien -en apenas cuatro años en el cargo- dejó huellas tan fértiles.(*) anamariademena@gmail.com



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