Infancias y adolescencias: ¿cómo se traduce en ellos la crisis educativa?

A lo largo de las últimas semanas, la comunidad de San Martín de los Andes fue testigo y participó de muchos conflictos relacionados a la actual crisis educativa. Son muchos los motivos por los que diferentes instituciones se ven privadas de poder abrir sus puertas y recibir a sus estudiantes, principalmente relacionados con el estado edilicio de las mismas. Así, muchos niños, niñas y adolescentes permanecen alejados de los espacios de socialización que les pertenecen en esta etapa de sus vidas. RSM conversó con Gisela Chandia, psicóloga, miembro del Forum de Infancias y Adolescencias Los Lagos (SMA, VLA, Traful), y parte de diferentes espacios institucionales en escuelas secundarias de la ciudad, para conocer su visión profesional sobre cómo los afecta y cómo podemos colaborar con ellos desde cada familia y en comunidad.

Imágenes ilustrativas de archivo.

“En primera instancia, aquellos niños, niñas y adolescentes que ya se encuentran dentro de un marco terapéutico tienen un contexto más ameno, en el ámbito privado. Sin embargo, en el ámbito público, en el área psicosocial, la demanda es impresionante y la estructura actual no puede responder. El año pasado, el cierre de ciclo lectivo nos dejó con un montón de chicos y chicas necesitando espacios de psicología en las salitas o en el hospital y no tenían o encontraban turnos cada quince días, lo que resultaba insuficiente”, comienza a explicar Gisela Chandia. 

Vale recordar que el año pasado se declaró la emergencia de salud mental en la ciudad, pero no se conocieron nuevas medidas que se sumaran al trabajo en conjunto que muchos profesionales comenzaron a realizar de forma espontánea, para apoyar desde la consulta privada al sistema público.

“En consultorio surge mucho esta pregunta que me planteás: ¿cómo acompañarlos? Para mí, hasta ahora la clave es reconstruir, o construir en muchos casos, el lazo social. Todos los pacientes vienen acá dando cuenta de la desfragmentación que hay a nivel social. Cuando un chico o chica está en su espacio escolar, el estar ahí no solamente implica desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que además la escuela tiene un montón de otros valores. En muchos casos, es la escuela el lugar en el que comen su comida del día. Ninguno de los estudiantes está ajeno al hecho de estar inmerso en un contexto donde hoy la crisis educacional se traduce en panzas vacías y desfragmentación social, esto es: no me uno al otro, o no puedo unirme”, explica la profesional.

La desfragmentación social se ve en el eje familia-escuela, donde el estudiante queda en el medio. Por eso, considero que la manera de acompañar es unirnos como comunidad, porque el reclamo no solamente pasa por lo salarial, implica que las escuelas estén en condiciones dignas para recibir a estos chicos y chicas. En el consultorio veo mucho este reclamo, la falta de posibilidad de formar grupos, de armar proyectos; un estado de situación general de incertidumbre, miedos acrecentados por la amenaza constante de no saber qué va a pasar. Los chicos y chicas manifiestan el enojo que ven en sus papás con los profesores por no dar clases, las diferencias que ven dentro de la escuela entre el equipo docente, toda esa desfragmentación es red que se desarma, donde el alumno no está contenido. Hay un gran vacío y ese vacío se traduce en miedos, desgano, falta de motivación y falta de reconocimiento del otro como compañero o referente”, indica Chandia en base a su experiencia profesional.

“La carencia de lugares afectivos frente a tantos planos de discusión y de ausencia se traduce en un vacío, en soledad o en la potenciación de los enojos y malestares que perciben en el hogar. No hay enlaces afectivos, hay mucha introversión. Para que te des una idea, postpandemia, tuvimos niveles de violencia altísimos, donde el otro era una amenaza. Hoy, hay quietud, inhibición total, miedo a todo, angustia, hambre. Estas son las condiciones actuales, porque los chicos y chicas son esponja de la gran ruptura de lazos sociales a nivel general”, expresa.

“Esta situación de crisis, no solo en educación, sino a nivel general, corren con vientos de desinformación. Entonces, algo que debería unir a las familias con docentes y directivos, para defender a la escuela, para que esos chicos y chicas tengan una educación digna, segura, donde el presupuesto para refrigerio no sea de $90 por alumno, se transforma en una situación en la que todos están ubicados en veredas distintas. Reina la división frente a toda la desinformación y eso los pibes lo ven. Esa red de familia-escuela-comunidad está desarmada y es una soledad compleja en infancias y adolescencias. Es muy difícil para ellos abordar propuestas de grupalidad porque solo ven fragmentación”, indica Chandia.

“En cuanto al acompañamiento que podemos hacer todos, para mí la clave está en reconstruir esta red, restaurar los lazos sociales que contienen a las infancias, y sobre todo la presencia del Estado con políticas municipales que consideren a todos estos grupos sociales. En San Martín de los Andes faltan espacios públicos que contemplen a los adolescentes, que le den lugar a sus propuestas deportivas o de recreación, espacios seguros donde se puedan reunir y expresarse con su pluralidad cultural. Faltan lugares de pertenencia. Estos son los dos puntos más importantes para poner en agenda esta crisis”, cuenta la profesional.

Sin dudas, este es un tema de reciente proceso a nivel social y cuyos efectos seguiremos viendo a lo largo del tiempo. Entonces, ante los primeros indicios, es pertinente empezar a preguntarnos sobre sus causas y efectos. “Frente a lo que es claro que falta y que está detonado, como son los lazos sociales y las políticas públicas, ¿qué podemos hacer?”, concluye.

Fotos: imágenes de archivo – ilustrativas

1 Comment on Infancias y adolescencias: ¿cómo se traduce en ellos la crisis educativa?

  1. No soy un experto en el tema, pero considero que la construcción de clubes sociales puede estar contribuyendo a los problemas mencionados en la nota. Estos clubes deberían ser organizados y administrados por las fuerzas vivas de San Martín de los Andes, respaldados y financiados tanto económicamente como administrativamente por las principales empresas de nuestra comunidad.

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