Artistas por Artistas – Cristian Sayhueque: «En una sociedad convulsionada, el arte es la puerta de entrada a otras posibilidades»
En esta columna dominguera, RSM conversa con artistas locales para conocer sus proyectos, saber cómo perciben el panorama cultural actual y qué otras personas los influyen y recomiendan. En esta entrega, hablamos con el bailarín Cristian Sayhueque, un sanmartinense con gran recorrido y entramado de aprendizajes.

RSM: ¿Cuándo empezaste a dedicarte al arte y cómo surgió ese interés?
CS: Mí vida ha sido envuelta por la danza desde muy temprana edad, no tengo recuerdo exacto de cuando ni cómo comenzó a interesarme, supongo que entre los recovecos y las habitaciones de la infancia, viendo a mí madre (Graciela Carmona) hacer su trabajo como ama de casa. Ella siempre bailaba al ritmo de las canciones que escuchaba en la radio, siempre cantaba algún tango, alguna canción de esas melancólicas de los 80’s, el chamamé, los valseados neuquinos que papá (Félix Sayhueque) y Roberto Castillo pasaban en las tandas musicales de su programa entre amigos. A mí me despertaba alegría y jugaba.
La danza empezó como el juego. Tengo el recuerdo de los cumpleaños de mis tías en donde bailábamos con primas/os. En la familia, la danza popular siempre estuvo presente. A mis 6 años fui invitado por mí amigo, Franco Blanco, y su papá, Florindo Blanco, a participar de encuentros que se hacían después de clases en la escuela 142. En ese momento, nos preparamos para subir por primera vez a la fiesta del pueblo, El Pichi Trabun. Ese fue el principio de un sin fin de historias que se van entretejiendo, un tejido social que llegó para tejer vínculos que hasta el día de hoy siguen vigentes.

Con el pasar del tiempo aparecieron muchas propuestas que fueron moldeando mí interés por el arte colectivo. En la escuela de mí infancia se realizaban talleres municipales de todo tipo al que con mucha alegría asistía después de tomar la merienda. La cerámica, el tejido. La danza, más consciente, llegó en ese tiempo y llegó para quedarse en mí cuerpo. La música y el canto también. En el año 1999, impulsado por la maestra de música, Nene Nahuelquin, comencé a participar del taller de sikus del barrio El Arenal dictado por el maestro Elio Ramiro «Chango Soria» y Heber López. Allí se forjó uno de los ejemplos de que cuando algo se hace con amor perdura en el tiempo: una acción sociocultural ejemplar que hoy lleva el nombre de Orquesta de instrumentos latinoamericanos «Musicantes». Siempre me motivo seguir aprendiendo y tejiendo lazos. Fue así que por mucho tiempo fui aprendiendo y cultivando saberes que me brindaron muchos y muchas maestras, entre ellos Hernán Prieto, Devora Dalvenne, Andrea Galgano, Rubén Cabrera, etc.


RSM: ¿Cómo describirías tu estilo y cuál es tu ambición en tanto producción?
CS: Un estilo que constantemente muta, un cuerpo en movimiento tejido por experiencias que se entrelazan en la memoria y pretenden disolver o potenciar sus hilados. Un cuerpo tejido.
Mí ambición es continuar tejiendo, hilando historias, relatos de los territorios y del tejido social posible de recuperar. Un intento por Zurcir las relaciones humanas y con el territorio a través del movimiento.


RSM: ¿Cuál creés que es el rol del arte y de la cultura en general, en el contexto actual?
CS: En estos momentos donde prima el individualismo es necesario recuperar y fortalecer los espacios comunitarios y la cultura del encuentro. La gente busca arte para salvarse, para encontrarse con otres, para poder pensar otros mundos. En una sociedad convulsionada el arte es la puerta de entrada a otras posibilidades.


RSM: Te pido que recomiendes a otro artista local y porqué.
CS: Quiero nombrar a Suyai Otaño, una artista visual contemporánea que admiro, una amiga artista con las que da gusto tener charlas profundas, compartir espacios y crear espacios para el encuentro.
Fotos: @facuarelli @pablomanuelrizzo y @cintiahejlerfotografa




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