Cómo la iluminación afecta tu ambiente
Luz, cámara, acción… es la frase que se escucha en cualquier rodaje. Si se analiza detenidamente, la primera palabra –luz- es el puntapié inicial para que todo comience, es el primer eslabón de una cadena. Más bien es la fuente de vida y de energía de los seres vivos, sin ella no se puede vivir.

La claridad natural es la protagonista, pero también existe la iluminación artificial que la potencia. En cualquier ámbito, lo ideal es fusionarlas hasta lograr una armonía inmejorable. Ahora, si la combinación entre ambas no es correcta, el resultado puede no ser el esperado generando una contaminación lumínica que afecta la calidad de vida de una persona.
En una casa, departamento, oficina o espacio comercial, el diseño de interiores es un aspecto fundamental ya que se encarga de lograr un entorno estéticamente agradable y funcional. Y para ello, quien juega un rol esencial es la luz.
La iluminación mantiene una estrecha concordancia con el diseño, mobiliario, la ubicación y las dimensiones, entre otros factores. Generalmente, la luz varía de un ambiente a otro y eso permite diversas percepciones y experimentaciones del espacio.
El impacto significativo de la luz no es únicamente por la visibilidad producida, sino que también es por la influencia que tiene en los estados de ánimo de las personas y en cómo ellas se sienten dentro de ese entorno gracias a esa claridad.
Habitualmente, en el diseño de interiores se emplea tanto la luz natural como la artificial. La luz natural viene del sol, es sostenible y gratuita. En cambio, la luz creada por el ser humano se puede ajustar y controlar según las necesidades para cada espacio y se produce a través diferentes tipos de luminarias y lámparas.
Según la temperatura de color y el nivel de intensidad, hay una amplia gama de opciones. Las luces cálidas son de un tono amarillo ámbar, similar a la que se observa en la puesta del sol. Transmiten calma y comodidad y son ideales para emplear en habitaciones, salas de estar o áreas de descanso. En tanto, las luces frías, de color blanco, transmiten energía y son ideales para lugares de trabajo como las oficinas y las cocinas.
La intensidad lumínica está asociada a la cantidad de luz que genera una fuente de luz. Es importante encontrar el equilibrio adecuado para cada espacio, evitando la iluminación excesiva o insuficiente. Lo importante es hallar el equilibrio para cada espacio para evitar que la iluminación sea excesiva o insuficiente.
Las lámparas modernas de LED – Light Emmiting Diode- están elaboradas con materiales reciclables, carecen de mercurio y son capaces de ahorrar gran cantidad de energía. Otro beneficio de estos diodos emisores de luz que vienen en infinidad de modelos, colores y diseños es que no producen emisiones ultravioletas ni infrarrojos, con lo cual no generan contaminación lumínica.
¿Cómo afecta dejar la luz encendida al ambiente?

En la actualidad, la mayoría de los individuos pasan muchas horas en espacios cerrados. La luz artificial ha sido artífice para que esto así suceda, aunque su uso en exceso también puede causar confusión en los organismos, que han evolucionado durante miles de años según el ritmo biológico. Es decir que los seres humanos dan respuesta ante los estímulos del sol durante el día y a la oscuridad de la noche.
Por ello, al diagramar el diseño de iluminación de un espacio determinado es menester tener en cuenta las actividades que se ejecutarán ahí dentro para brindar la luminosidad adecuada. La finalidad es tener un espacio ameno donde las personas se sientan cómodas y realicen sus acciones de manera eficiente.
Por ejemplo, si una iluminación es inadecuada puede hacer que un cuarto grande se sienta claustrofóbico y desordenado o que se resalten todas sus imperfecciones. Por el contrario, una correcta iluminación en el interior puede enaltecer sus dimensiones y causar una sensación de amplitud y apertura del espacio.
Si la luz artificial funciona durante gran parte de una jornada y no hay necesidad de hacerlo no solo se notará en la factura de la electricidad, sino que se trata de un desperdicio de energía. Muchas veces esta situación se observa en el alumbrado público cuando las farolas están encendidas todo el día pese a la luz natural que emite el sol. También es recurrente que haya deslumbramientos en las luminarias, que son peligrosos para los conductores y afectan a la seguridad vial.
Otra cuestión negativa de las luces encendidas es que pueden perjudican los ciclos biológicos de algunos animales y plantas. Estudios revelaron que altera el ritmo circadiano de los animales, desvía a las aves migratorias e interfiere en la reproducción de los anfibios. En cuanto a la fauna, pueden endurecer las hojas y hacerlas menos gustosas para los insectos. Esta modificación en la fotosíntesis atenta contra las pequeñas cadenas alimentarias existentes en las urbes.
Lamentablemente, la contaminación lumínica se trata de un fenómeno creciente. Se estima que, en la última década, ha sido incrementada un 10% por año cada año, convirtiéndose en una de las decisiones más drásticas que ha introducido el ser humano en el medio ambiente.
Este tipo de contaminación puede disminuirse con la planificación de la iluminación. Existen herramientas como interruptores de luz regulables o sistemas de automatización que permiten crear diferentes ambientes y ajustar la iluminación a diferentes actividades y momentos del día. Como se mencionó anteriormente, es importante adaptar la luz según las necesidades.
Estrategias para lograr una iluminación adecuada
La luz es necesaria para poder habitar los espacios. La claridad natural se debe potenciar con la luz artificial. Hoy en día, el acento está puesto en la tecnología LED para trasformar el entorno, pero no es el único recurso. Los espejos y la iluminación vertical también se destacan por causar un impacto significativo en el individuo. Tener un diseño centrado en los humanos implica dar al ocupante la cantidad y calidad de luz adecuadas en el momento adecuado.
Existen diversos tipos de iluminación que se pueden emplear en el diseño de interiores para generar efectos diferentes y modificar los ambientes. Desde una iluminación general, es decir, uniforma hasta una iluminación focal pensada más bien para resaltar elementos específicos como un cuadro. Se denomina iluminación de acento a aquella que destaca elementos decorativos como una planta o una pared de piedras mientras que la iluminación de tareas es aquella focalizada en áreas de trabajo como un escritorio.
La elección de la iluminación a emplear en un lugar no debe ser azarosa y necesita de una planificación previa. La temperatura de color, la intensidad de la luz y los diferentes tipos de iluminación pueden generar ambientes cálidos, funcionales, amenos para quienes habiten ese proyecto.
Es por ello que entender cómo las luces repercuten en el entorno y en algunos aspectos de la vida diaria es uno de los pasos más importantes para crear un espacio adecuado y agradable ya sea para la casa u oficina porque la luz no solo sirve para mejorar la visual, sino que influye en el estado de ánimo de las personas.




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