Relación entre la ruleta y la psicología

Como juego de masas que es, la ruleta ha fascinado a todo tipo de personas durante siglos, sus giros impredecibles y la variedad de apuestas posibles presenta un juego cuya atracción no solo se debe al entretenimiento que ofrece, sino al efecto psicológico que produce. Y es que, más allá de la suerte y las probabilidades numéricas, es un juego que se presta a análisis y estudios psicológicos.

En este sentido, es posible responder a ciertas preguntas sobre la atracción que produce la ruleta a los cientos de miles de aficionados y cómo es la psicología que posee este tipo de jugador.

Por qué la ruleta es un juego tan atractivo desde el punto de vista psicológico

No son pocos los motivos que resultan irresistibles y por los que tiene tanto seguidores un juego tan sencillo como es la ruleta. La psicología nos da algunas muestras del efecto que produce en las personas.

1.      La ilusión de control

Aun sabiendo que todo en este juego, cada tirada, es una cuestión de puro azar, es bastante habitual que los jugadores sientan que, mentalmente, son capaces de influir en el resultado y adivinar dónde cae la bola, o bien controlar el momento exacto en el que esta bola se dejará caer para coincidir justo con el número de su apuesta.

Así mismo, dentro de este aspecto psicológico, la elección de los números en los que se van a depositar las fichas van a tener un significado personal, en algunos casos mágico. Es habitual que crean en sistemas de apuestas ciegamente, aunque no esté demostrada su infalibilidad. Así mismo, también confían en su intuición o inspiración para acertar con los números en la próxima tirada de ruleta.

La conocida ilusión de control ejerce un mecanismo psicológico muy poderoso relacionado con la confianza que impulsa a seguir jugando, buscando que esta ilusión sea realmente un Don o un poder especial que se posee.

2.      La sensación emocional

La búsqueda de emociones es, sin lugar a dudas, una de las excusas más recurrentes para participar de este juego, o en cualquier otro de los que se presentan en los casinos. La incertidumbre ante lo que puede pasar, y la posibilidad de ganar o perder cierta cantidad de dinero, son motivaciones muy poderosas para los habituales de estas salas de juego. La ruleta les permite vivir esta experiencia un buen número de veces y a buen ritmo, ya que las apuestas y las tiradas se producen con rapidez, una tras otra. La adrenalina que se experimenta al ritmo de voz del crupier no tiene comparación posible para un cada vez mayor número de usuarios de estas páginas webs, dedicadas al juego de azar y apuestas para adultos.

3.      El cambio presente y la posibilidad futura

Para otros muchos jugadores, el juego de la ruleta llega a representar no solo una opción perfectamente posible y alcanzable para escapar fácilmente de la rutina diaria, sino también un cambio a largo plazo, la esperanza de un golpe de suerte que les permita obtener algo que necesitan o con lo que se han encaprichado. En este sentido, hay que tener mucha precaución y no recurrir a la ruleta con este objetivo en la cabeza, pues rara vez se cumple el pronóstico y se obtiene el dinero suficiente para adquirir lo que se desea.

La psicología del jugador

Por otro lado, es interesante cómo actúa el juego de la ruleta sobre el comportamiento y las creencias de los jugadores. Los estudios desenmascaran actitudes en los apostadores que son propias de estos entornos y que, al conocerlas, posibilita una mejor interacción entre jugador y ruleta. Estos son algunos de los aspectos psicológicos que más influencia tienen entre los habituales jugadores de ruleta.

1.      Los sesgos cognitivos

La falacia del jugador es, posiblemente, el sesgo cognitivo más común entre los jugadores, consiste en creer que un evento aleatorio, como son los números que salen en la ruleta, ofrece menos probabilidades de que vuelva a suceder si ha ocurrido hace poco tiempo. Así mismo, es muy difícil escapar a la confirmación de los sesgos, es decir, buscar evidencias de que lo que se está pensando, de que las creencias, son reales.

2.      Las emociones

Sensaciones, como la frustración, la esperanza, la ira, la euforia que se viven durante el juego y que son muy similares a las emociones que se viven con el deporte, juegan un papel muy relevante para las acciones que los apostadores van a realizar sobre el tapete.

3.      La personalidad

Por supuesto, el carácter y la forma de ser de los jugadores va a influir notablemente en el modo que tienen de ejecutar las acciones sobre la mesa de juego. Cada personalidad tendrá cierta tendencia a realizar un tipo de apuesta en concreto. En este sentido, se puede hacer una división general entre los conservadores (apuestas sencillas, como rojo/negro o par/impar, para minimizar pérdidas) los arriesgados (combinaciones pequeñas o números individuales para obtener grandes ganancias rápidamente), los supersticiosos (sobre números mágicos o personales), los matemáticos (usan sistemas y estrategias estudiadas), el divertido (busca socializar y pasarlo bien, no le importan demasiado las ganancias o las pérdidas), entre otros.

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