«El fulgor de Las Ovejas»: un policial patagónico

«Parece que nos pegan de atrás y hemos pisado un rastrillo», dicen que dijo Isaco Huenteo en la costanera de Chos Malal. Esa frase, y otra de boca de una niña de Las Coloradas funcionan como apertura de telón de la nueva novela de Rafael Urretabizkaya, «El fulgor de Las Ovejas», editado este año bajo el sello rosarino «Brumana». Lo dicho, lo oído, lo que pasa de boca en boca y lo que no se dice, pero se siente en el cuerpo, dan contenido a este policial patagónico ubicado en Las Ovejas, que tiene como protagonistas a cuatro inusuales justicieros, y en la que opera la lógica de Robin Hood y la fantasía de que puedan, alguna vez, ganar los buenos.

«Poca Vida suspira porque le salió. Sin quemarse, le dijo a Marcia quién era él. Le dio catorce vueltas como el tero a la tera en primavera, espolones hacia abajo y pico arriba. Se dejó alcanzar por un rayo de sol que perforó los álamos y tuvo la maestría para montar en ese rayo las vocales abiertas y, así, intentar sonar como Atilio Alarcón diciendo «homenaje», «hermano» o «Dios te guarde, criancero».

La novela arranca de entrada con un diálogo. Alguien dice «la culpa la tuvo el amor» y otro responde su parecer con profunda sabiduría de vida bien vivida. Porque los personajes de «El fulgor…» son gente de campo, crianceros, cuidadores de ovejas, pobladores de una pequeña comunidad de 2000 habitantes, gente que no tiene forma de esconder lo que hace porque todos saben todo de todos. Y es justamente porque todos saben todo que alguien se entera de una gran injusticia que será cometida contra uno de los suyos, su vecino. Entonces, una idea. Luego, un equipo. Después, un plan que evite que el vecino salga perjudicado y que perjudique a los malintencionados.

Siguiendo la línea de gauchesca atravesada por la viruta de la magia que brinda el campo abierto, el folclore de la naturaleza y de las pasiones, «El fulgor de Las Ovejas» se suma a «Chamamecero serial», la novela anterior de Urretabizkaya, para seguir dando voz a personajes cotidianos, conocidos, sin pretender hablar por ellos, ojo, sino aportando el espacio-tiempo adecuado para que ellos se expresen con sus propias palabras.

RSM-¿Cómo nació esta historia? ¿Qué querías ver representado en ella?

RU: Me la fueron contando los personajes. Algunos ya conocidos de otras historias anteriores como Carlos Mario el “Ex Enano más Alto del Mundo”, que de hecho llega por Las Ovejas con el también conocido “Circo Grand Majestic” y que antes trabajó en el “Maravilloso Circo de los Hermanos Broder”. Llega con todos sus compas que ya tienen su libro, y cuando el circo se va, él se queda. Leticia, la “Falsa Prima del Huevo Acuña”, también me acompaña de otros libros. 

Fresco, el dueño del bar, a quien no conocía tanto, resulta ser de Guaviraví, el pueblo correntino vecino de La Cruz de dónde partió el Chamamecero Serial.  Y anda como el Chama, movido por el amor y los presagios del pique.

Después, tanto Marcia, la arquera y policía, como Poca Vida Giménez y Avelino; hacen posible el robo y dan cuerda a toda la ilusión. Es decir, ellos también vienen de antes.Te diría que son gente que conozco hace tiempo, con pelos y señales.

La historia es un policial criollo, Los protagonistas van a formar una banda y armar un plan para cometer un robo, pero aquí los ladrones son los buenos y les van a robar a los malos que son gente de otro lado que vienen a quedarse con tierras de campesinos. Y encima, la aventura del robo es más fuerte que la ambición de hacerse millonarios, entonces terminan asistidos por el destino y sus gauchadas. Esta gente cree (y yo también) que la gauchada es esa fe criolla en la humanidad.  Por eso no dejan semejante energía pastando en el mar de la casualidad, la buscan, la inventan y hacen que suceda.

Todo ocurre en Las Ovejas, pueblo increíble y maravilloso del norte neuquino habitado por unos 2500 habitantes y ubicado entre la Cordillera del Viento y la Cordillera de Los Andes. Hay dos cuestiones que participan del latido de este pueblo y son la trashumancia y la espiritualidad con su manifestación tan concreta en San Sebastián. Ambos asuntos van a formar parte esencial para hacer posible esta historia y resolverla.

La mayoría de los vecinos de Las Ovejas llegaron sus padres o abuelos desde San Fabián de Alico, San Carlos, Chillán, y mantuvieron vínculo entre pueblos vecinos a través de una frontera que no retenía nada de lo importante como lo son la música, las herramientas, los modos de trabajar, la poesía, las décimas, toda la cultura. De San Fabián es Nicanor Parra, de San Carlos es la Violeta, de toda la región viene esa poesía maravillosa y viaja para todo el mundo, sin aduana ninguna.

Escribí “El fulgor…” en 2023, y en 2024 tuve la oportunidad y la suerte de trabajar junto a vecinos de Las Ovejas en la realización de otro libro, un libro comunitario. Convocado por la Municipalidad que entiende que entre las necesidades de sus vecinos están el techo, el alimento, el abrigo, el cuidado, el trabajo… y hacer un libro. O tal vez sería mejor decir que han valorado que un libro es parte del cuidado, del abrigo, del alimento. Ya está listo, se presenta en la feria de Las Ovejas en noviembre. Pero eso es otra historia, cuando salga te cuento bien.

-El lugar que le das a la oralidad y a las características de esa comunicación entre refranes, frases coloquiales y costumbres es muy representativa: ¿es una decisión literaria o de dónde viene?

Las personas necesitamos comunicarnos, hacernos entender, explicarnos, hay que cachar las palabras que le calcen a las ideas y las emociones que nos mueven. Estas personas lidian con pensamientos profundos y recurren a todo para decir. Es verdad que Marcia dice cosas que tienen probable destino de “dichos”. Eso en definitiva lo organizará el tiempo hablando a media lengua con los álamos y los tábanos en las noches y los días y lo resolverá el destino, es así. Los dichos que resistan la inmediatez y perduren serán la suma de cosas que se pueden suponer, pero jamás adivinar enteramente. Tienen trato con el misterio y no con los diccionarios. Y el misterio tiene trato con las cosas de este mundo y de los otros mundos posibles y de todo lo que se le dé la gana. Ella anda en ese papel y le gusta, pero cuando las soluciones apremian aparecerá Leticia, La Falsa Prima del Huevo Acuña, sorprendiendo con su “hemos quedado duros como gato lleno de yerba” o “decimos que nos pegan de atrás y hemos pisado un rastrillo”. Van a fondo y el idioma y la picardía criolla las asisten.

También tienen muy valorado los saberes populares, tanto que en ocasiones se ponen tranco a tranco con la ciencia como explica Poca Vida Giménez a Marcia: “la ciencia a veces es como el primo bien peinado que viene de la ciudad sabiendo tres canciones nuevas y olvidado de cómo se ensilla un redomón, de cómo se hipnotiza una gallina, y olvidado de cómo se vadea un río. O sea, trae un acordado por cada tres olvidados. Y encima el acordado es medio al pedo. O sea, si la ciencia no matea con la costumbre se vuelve la herramienta de ninguna cosa. Es como un hierro de madera”.

Él puede explicarse así porque sabe, pero sobre todo porque se encuentra apremiado de tanto pensar que Marcia “está buena”. No le sale invitarla a tomar unos mates al río pero le sale toda esa tremenda explicación. Esta novela se trata en gran parte de los vericuetos de las emociones y los modos de resolverlas.

RSM: Tanto en Chamamecero como en El fulgor hay una idea de justicia social, de la gente organizándose para lograr algo: ¿es una idea ligada a la vida campera o un mensaje /retrato de época?

RU: Si claro. Pasa que la injusticia cansa y es necesario que ganen los buenos. Porque como me enseñó mi amigo Pepetonio de Chuiquilihuín, “los buenos son los mejores”.

RSM: ¿ Se va a presentar «El fulgor de Las Ovejas» en la feria del libro de San Martín?

RU: El 16 de octubre a las 18:30 vamos a presentar “El fulgor de Las Ovejas” en nuestra Feria del Libro de San Martín. Ya lo hicimos en la feria del libro de Rosario de dónde son las muy buenísimas editoras de Brumana, Laura Rossi y Caro Musa. También ya se presentó en la sede Beccar de la “Compañía Nacional de Autómatas La Musaranga”, donde arrancó Chamamecero Serial. El mismo día de la presentación se compartió una función magistral de marionetas representando “Romance de Circo”, de donde se dijo hace un rato son varios de los personajes de esta historia. Me van a acompañar en la presentación de nuestra Feria del Libro, Yanina Prieto, Israel Prieto y Aye Galletita Martínez. O sea habrá cueca, baile y jarana.

Fotos: cortesía.

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