Dos hermanos esquiadores de nuestra ciudad disputan el manejo de Chapelco junto a una ex titular de Aerolíneas
Tras casi tres décadas sin cambios, la concesión del Cerro Chapelco entra en una etapa decisiva. De las siete propuestas presentadas en la licitación, tres siguen en carrera, dos continúan en revisión económica y otras dos fueron desestimadas por cuestiones administrativas. La expectativa es alta en San Martín de los Andes, donde el centro de esquí representa uno de los pilares de su identidad turística y económica.

Tal como lo explica La Mañana de Neuquén en una nota, entre los tres grupos que avanzan con mayor solidez se encuentra Alto Chapelco, una sociedad compuesta por los hermanos Santiago y Mariano Casanova —referentes del esquí local y empresarios del sector de la nieve— junto a la ex CEO de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini, la empresa Desarrollos Norte S.A. (vinculada al Grupo La Nación) y S+R Gestión de Negocios, de la familia Cinalli.
“Participamos de la licitación, somos una de las empresas que quedan, que tiene un grupo atrás. Están Desarrollo Norte, Cinalli y Costantini”, confirmó Mariano Casanova en diálogo con LM Neuquén. El empresario remarcó que, si bien no pertenecen a familias pioneras, conocen profundamente el Cerro Chapelco y tienen una fuerte trayectoria en el rubro: “Nacimos acá, pero no somos de familias pioneras, laburamos mucho. Somos esquiadores profesionales y nos fuimos diversificando, metiéndonos en el negocio de las máquinas para competir por el cerro”.
Los Casanova ya cuentan con experiencia en la gestión de espacios turísticos. Administran el Parque de Nieve C4, ubicado a pocos kilómetros del centro de esquí, en tierras de la comunidad Curruhuinca, y recientemente ganaron la licitación del camping Pichi Traful, una concesión nacional por 20 años.
La figura de los hermanos suma una dimensión simbólica al proceso: por primera vez en años, un grupo con arraigo real en la montaña podría quedarse con la gestión integral del centro de esquí más importante del sur neuquino. “Venimos de abajo, con mucho trabajo. Conocemos mucho el cerro Chapelco, muchos sentimientos”, resumió Mariano, mientras conducía una zanjadora como parte de su rutina diaria.




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