Productores ganaderos de Neuquén piden que se declare la emergencia agropecuaria por la sequía
La escasez de nevadas y lluvias en la cordillera y precordillera de Neuquén encendió las alarmas en el sector ganadero, que la semana pasada presentó un pedido formal para que la provincia declare la emergencia agropecuaria y convoque a una mesa de trabajo interinstitucional para planificar medidas de corto y mediano plazo.

La solicitud fue ratificada por la presidenta de la Sociedad Rural Neuquina, Cecilia de Larminat, quien advirtió que entre los productores “hay mucha preocupación” porque en los campos “no hay prácticamente humedad”, cuando la temporada invernal —clave para la acumulación de agua— está llegando a su fin.
“Estamos en una zona donde el grueso de la lluvia tiene que caer en junio, julio y agosto. Fuera de esos meses, si llueve es por alguna tormenta que complica más de lo que aporta”, señaló la dirigente.
Impacto en la producción
De Larminat explicó que la falta de humedad impide la regeneración de pasturas y compromete la capacidad de carga de los campos, sobre todo en el caso del ganado bovino. Frente a este panorama, llamó a los productores a “descargar los lotes”, retirando animales de refugio o menos productivos para evitar mayores pérdidas.
La situación fue analizada en un encuentro realizado en Zapala, donde participaron la Sociedad Rural Neuquina y la Cooperativa de Comercialización de Pequeños Productores de la Zona Centro, que coincidieron en describir el escenario como “crítico” y reclamaron la conformación de una mesa de trabajo junto a los organismos estatales con competencia en la actividad.
Medidas urgentes y a mediano plazo
Más allá de la declaración de emergencia, la dirigente planteó la necesidad de impulsar medidas estructurales para el sector, como el fomento de ventas conjuntas entre productores, que permitirían reducir la cantidad de animales improductivos o envejecidos.
“Vemos una primavera complicada”, advirtió, aunque descartó que la sequía tenga un impacto directo en el precio de la carne. Según explicó, lo que sí ocurriría es una valorización de los animales de refugio, que de otro modo podrían morir en los campos.
El efecto de la barrera sanitaria
La compleja situación se ve agravada por el cambio en las reglas de la barrera sanitaria aplicada en la región. El levantamiento parcial dispuesto en marzo, postergado luego por algunos meses y finalmente implementado en junio, llevó a muchos productores a retener su ganado. Sin embargo, la falta de agua frustró esa estrategia, ya que redujo de manera significativa la capacidad de los campos para sostener la carga animal.




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