Corrían como en un rally en el Callejón de Gingins y terminaron volcando

El pasado jueves por la tarde, un nuevo incidente vial volvió a poner en evidencia la preocupante falta de prudencia de algunos conductores en la ciudad.

Dos jóvenes que se desplazaban a bordo de un Fiat 147 protagonizaron un vuelco mientras circulaban a alta velocidad por el Callejón de Gingins, en un hecho que pudo haber tenido consecuencias mucho más graves.

Según trascendió, el vehículo había sido adquirido por el conductor apenas unos días antes.

Sin embargo, lejos de adoptar una conducción responsable, el rodado fue utilizado como si se tratara de una pista de rally, exponiendo no solo a sus ocupantes sino también a terceros.

La gravedad de la situación quedó aún más expuesta tras la viralización de un video grabado por uno de los propios ocupantes durante el trayecto.

En las imágenes se puede observar cómo circulaban a una velocidad excesiva y sin respetar las mínimas medidas de seguridad, una conducta que refleja no solo imprudencia sino también un alarmante descontrol al volante.

En un momento, el conductor —aparentemente inexperto— perdió el control del vehículo, lo que derivó en el vuelco.

El episodio generó momentos de tensión y desesperación, tanto por el impacto en sí como por lo que podría haber ocurrido si otros vehículos o peatones se hubieran visto involucrados.

De hecho, testigos indicaron que el Fiat 147 estuvo cerca de provocar un incidente con otra persona que transitaba por la zona, lo que agrava aún más el cuadro de irresponsabilidad.

Vecinos del sector dieron aviso a la Policía de Tránsito, que intervino en el lugar y realizó las diligencias correspondientes.

Afortunadamente, no se registraron heridos, aunque el vehículo terminó completamente destruido.

Este tipo de episodios no son aislados. Se repiten en distintos puntos de la ciudad y ponen en evidencia una combinación peligrosa: la falta de controles efectivos y la conducta temeraria de quienes no respetan las normas básicas de tránsito.

El resultado, muchas veces, depende más de la suerte que de la responsabilidad. Y esa no es una variable en la que una comunidad deba confiar.

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