«Las zapatillas rojas» es el film de este miércoles en el cine club de Cotesma
Este miércoles 13 de mayo, el cine club «Hollywood» presenta en el Centro Cultural Cotesma un nuevo ciclo de films bajo el título «música y baile en el cine». Para comenzar, se proyectará, a las 20:30hs, la película «Las Zapatillas Rojas”, dirigida por Michael Powell y protagonizada por Moira Shearer, Marius Goring y Anton Walbrook. El ciclo es presentado y organizado por Guillermo Ianniello y las entradas son a beneficio de la Asociación Amigos del Museo Primeros Pobladores.

Sobre esta pieza cinematográfica, explica Guillermo Ianniello: «Las Zapatillas Rojas» es una historia de amor por el arte. Maravillosa fábula sobre la entrega a la actividad artística en general, y en cuyo metraje se trasluce el enorme sacrificio y la disciplina absoluta que siempre son necesarios para alcanzar la excelencia en el campo de la expresividad artística. Tomando como referencia el clásico cuento de Hans C. Andersen, el director Powell llena de magia y de colorido la pantalla y nos regala un notabilísimo relato, trágico y tierno a la vez, y cuya estética permanece en el recuerdo.
El guion, muy bien trabajado, plantea un dilema por todos conocido: el de la incompatibilidad del amor con la práctica comprometida del arte. Está bien narrada, bien interpretada, tiene detalles de planificación sorprendentes y con encuadres fascinantes. Usa el color en escenarios naturales (Montecarlo, Londres, Paris) con muchísimo acierto (no creo que antes lo hiciera ninguna película con tanto realismo). Y te cuenta una historia que al final te termina por enganchar y emocionar. Una gran alegoría sobre la vida y cómo sentirnos realizados en ella. Si a través de la vida privada o la profesional.
El amor y los afectos o la entrega a otra pasión individual. No necesariamente artística. Porque en la vida es difícil tenerlo todo… En definitiva, una enorme obra maestra, una historia elegante, emocionante y bella sobre el amor, el talento y el arte. Verla implica recordarla para siempre…», concluyó Ianniello.




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