Hoteleros pampeanos: «El turista desapareció»
La industria hotelera y gastronómica de La Pampa atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente. La presidenta de la Asociación Hotelera y Gastronómica provincial, Victoria Altube, fue categórica al describir la situación: el turista de ocio «desapareció», y los datos del sector lo confirman.

Hoteles que sobreviven gracias a los trabajadores del campo y la energía
El perfil de quienes pernoctan en la provincia dio un giro rotundo: el viajero vacacional brilla por su ausencia y las camas se ocupan casi exclusivamente gracias al movimiento de trabajadores del campo y de la industria energética.
Las reservas y la gente que se hospeda tienen que ver con otros sectores: trabajadores de la industria, del agro, o personas que llevan servicios a Vaca Muerta, explicó Altube. La ubicación de La Pampa como paso hacia la Patagonia sostiene artificialmente una ocupación que, en términos turísticos, se derrumbó.
Los niveles de ocupación para los próximos fines de semana largos no alcanzan el 10% en gran parte de los establecimientos locales.
Rutas en mal estado, otro factor que ahuyenta visitantes
A la caída del consumo se suma el deterioro vial. El mal estado de las rutas nacionales 5, 151 y 152, sumado al intenso tránsito pesado hacia los yacimientos petrolíferos, ha generado que en redes sociales se desaliente el paso por territorio pampeano.
Con más del 57% de las rutas nacionales en mal estado, La Pampa enfrenta un aislamiento sistémico. El deterioro impacta en la producción, frena el desarrollo turístico, dificulta el acceso a servicios de salud y vulnera el derecho a la conectividad de las localidades.
Pedido urgente al Gobierno provincial
La Asociación le solicitó al Gobierno provincial una reducción de Ingresos Brutos, frenar intimaciones por deudas impositivas y otorgar créditos a tasa cero para afrontar el pago de aguinaldos.
«Necesitaríamos créditos a tasa cero, por lo menos para poder pagar los aguinaldos que se nos vienen en julio», señaló Altube, quien recordó que la hotelería y la gastronomía son rubros de alta empleabilidad que raramente despiden personal, aunque la presión económica actual pone en riesgo esa tradición.
La dirigente graficó la lógica implacable del sector: «Cama no vendida es cama perdida, no se recupera más. Y lo mismo pasa con la mesa no vendida.»
La demanda cayó en 2026 alrededor del 10%, una cifra que se suma a la ya crítica situación de 2025, marcado por un pronunciado descenso en el consumo hotelero gastronómico. La situación de La Pampa refleja el escenario que atraviesa el turismo interno en buena parte del país, en un contexto de contracción del consumo que afecta especialmente a los destinos que dependen del viajero argentino de fin de semana.




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