PIAP: propuesta privada de reactivación genera alarma sindical
Una iniciativa presentada por las empresas Saesa y Spark ante la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) busca reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada de Arroyito con una inversión de USD 120 millones. Los trabajadores apoyan la reactivación de la PIAP pero advierten sobre el riesgo de privatización y denuncian que nadie los informó oficialmente sobre el proyecto.

Una propuesta que coincidió con los pliegos de licitación
La iniciativa, presentada el 19 de mayo, contempla el uso de gas natural de Vaca Muerta para producir y exportar agua pesada, un insumo estratégico para la industria nuclear. En caso de que la CNEA emita una evaluación favorable, el Gobierno Nacional deberá convocar a una compulsa nacional e internacional para definir el desarrollo del proyecto. El plan incluye a Saesa como proveedor de gas y responsable de la comercialización del producto en el mercado externo.
Daniel Acuña, delegado de ATE, señaló en el programa Cumbre Energética de AM Cumbre 1400 que la propuesta apareció cuando el sector gremial seguía de cerca el proceso de elaboración de los pliegos de licitación. «Nos sorprendió de que este proyecto que presentan aparezca justo cuando estábamos en plena etapa de la preparación de los pliegos de licitación», indicó.
El temor a la privatización y la falta de diálogo con las autoridades
El principal rechazo de los trabajadores apunta a la posibilidad de que el proyecto implique una privatización de la planta. Acuña fue categórico: «Aparecen inmediatamente los fantasmas de la privatización, y es lo que nosotros no queremos». El dirigente también vinculó la iniciativa con el marco del RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), aunque aclaró que esa fue la primera lectura del gremio ante la falta de información oficial.
A esa preocupación se suma la ausencia de comunicación institucional. Según Acuña, los trabajadores no recibieron información por canales oficiales y se enteraron de la presentación a través de los diarios. «Nosotros estábamos totalmente afuera», afirmó. La única instancia de contacto con las autoridades nacionales fue, según el dirigente, una conversación informal con Martín Porro en el estacionamiento de la CNEA.
La situación contractual agrava el panorama. Desde el 31 de octubre del año pasado, la CNEA dejó de respaldar a ENSI, empresa que venía gestionando la conservación del complejo. Sin ese respaldo, no existe contrato de conservación vigente, lo que dificulta incluso el mantenimiento básico de la instalación. A eso se suma el deterioro tecnológico: el propio Acuña reconoció que «la planta está muy envejecida».
Demanda mundial creciente y plazos de producción
El proyecto prevé la puesta en marcha de dos líneas de producción en un plazo máximo de 36 meses, con la posibilidad de que una de ellas comience a operar antes para acelerar el ingreso al mercado internacional y generar retornos en una etapa temprana de la inversión.
En ese contexto, Acuña cuestionó las posiciones que, años atrás, sostenían que no había mercado para la PIAP. «Gadano se quedó en el 2017», dijo, en referencia a Julián Gadano, exfuncionario del área nuclear. Según el delegado, la demanda global de agua pesada creció de manera significativa desde entonces: «Hay empresas que realmente están esperando que nosotros lo produzcamos para comprarnos en grandes volúmenes anuales», sostuvo.
La posición del sector gremial no cambia: los trabajadores respaldan la reactivación de la PIAP, considerada estratégica para la región y para el país, pero exigen ser parte de las decisiones y descartan cualquier esquema que implique la privatización de la instalación.
Fuente: https://www.alertadigital.ar/




Deja un comentario