Murió Mirta Ciccioli, la madre que partió sin saber qué pasó con su hija Natalia

Mirta Acosta, conocida por todos como Mirta Ciccioli, falleció este 25 de junio llevándose consigo una de las mayores angustias que puede atravesar una madre: murió sin saber qué ocurrió con su hija Natalia, desaparecida el 16 de enero de 1994 acá, en San Martín de los Andes, cuando tenía apenas 12 años.

Durante los últimos 32 años de su vida convirtió el dolor en una lucha incansable. Nunca dejó de reclamar que la investigación continuara, que la causa no fuera olvidada y que la Justicia encontrara respuestas sobre uno de los casos más emblemáticos y dolorosos de la provincia de Neuquén.

«Nunca se cierra una etapa cuando alguien desaparece», repetía en cada entrevista. Con esa frase resumía el sufrimiento de quienes viven sin certezas, atrapados entre la esperanza y la ausencia. Mirta no solo buscaba respuestas; también imaginaba la vida que le habían arrebatado a su hija. «Pienso qué hubiera estudiado, si hubiera tenido hijos, qué pensaría al terminar la adolescencia», decía, reflejando el vacío que dejó una infancia interrumpida.

Desde aquella tarde de verano de 1994, cuando Natalia salió de su casa y nunca regresó, Mirta y su esposo, Miguel Ciccioli —quien falleció hace algunos años—, encabezaron una búsqueda inquebrantable. Recorrieron medios de comunicación, participaron en marchas, mantuvieron reuniones con autoridades y aprovecharon cada aniversario para recordar que el caso seguía sin resolverse.

La desaparición de Natalia conmocionó a San Martín de los Andes, una ciudad que entonces tenía poco más de 16 mil habitantes. Con el paso del tiempo, el caso se transformó en una herida abierta para toda la comunidad y en un símbolo de la necesidad de verdad y justicia.

Quienes conocieron a Mirta recuerdan que nunca perdió la esperanza. Hasta sus últimos años seguía mirando por la ventana de su casa, en el barrio El Arenal, con la ilusión de ver regresar a Natalia. Esa esperanza la sostuvo incluso cuando el paso del tiempo hacía cada vez más difícil imaginar un reencuentro.

Hace tres años participó de la presentación del cortometraje La brisa que estremece los árboles, inspirado en la historia de Natalia. Sentada en primera fila, recibió el cariño de vecinos y amigos con la serenidad de quien había aprendido a convivir con el dolor, pero sin resignarse jamás al olvido.

Con la muerte de Mirta Ciccioli se despide una mujer que hizo de la búsqueda de su hija la razón de su vida. Se fue sin conocer la verdad que persiguió durante más de tres décadas, dejando pendiente una respuesta que la Justicia nunca pudo darle.

Su historia permanece como un símbolo de amor incondicional, perseverancia y memoria. Pero también como un recordatorio de que la desaparición de Natalia sigue siendo una deuda pendiente y una herida que continúa abierta en San Martín de los Andes y en toda la provincia de Neuquén.

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