Lactancia materna: el rol clave del apoyo familiar y laboral
Del 1° al 7 de agosto se desarrolla la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026, una campaña coordinada por la Alianza Mundial Pro Lactancia Materna (WABA) en más de 170 países. Especialistas coinciden en que el éxito de esta práctica no depende solo de la decisión de las madres, sino de una red de apoyo que incluye a la familia, los compañeros de trabajo, el sistema de salud y las políticas públicas.

«La denominada ‘Cadena Cálida de Apoyo’ resalta la importancia de la acción coordinada entre las familias, los profesionales de la salud, las puericultoras, organizaciones comunitarias, instituciones sanitarias, lugares de trabajo y responsables de establecer políticas públicas», explicó la doctora Ana Pedraza (MN 42867), jefa de Neonatología de Clínica y Maternidad Suizo Argentina.
Las tasas de lactancia exclusiva, por debajo de la meta
A pesar de los avances de las últimas décadas, las tasas de lactancia materna exclusiva continúan por debajo de las metas fijadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según la doctora Pedraza, esto «evidencia que su éxito no depende únicamente de la decisión o el compromiso de las madres, sino también de la existencia de condiciones favorables, entornos protectores, redes de apoyo y políticas públicas sostenidas que faciliten el inicio y la continuidad del amamantamiento».
En la Argentina, según la última Encuesta Nacional de Lactancia (ENaLac) de 2022, el inicio de la lactancia alcanza al 97,4% de los recién nacidos y la continuidad hacia los 12-15 meses llega al 80,6%. Sin embargo, la lactancia exclusiva a los 6 meses cayó al 44,7%, con marcadas disparidades regionales.
A nivel mundial, las proyecciones indican que si se mantiene el ritmo de mejora actual apenas se alcanzará el 61% de lactancia materna exclusiva para 2030, por debajo de la meta del 70% fijada por la OMS.
El acompañamiento familiar, clave para sostenerla
La licenciada Marcela Sánchez, coordinadora de Puericultura de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, sostuvo que «fortalecer aquello que funciona implica reconocer y visibilizar el valor del acompañamiento cercano, respetuoso y basado en evidencia científica que reciben las familias durante el proceso de amamantamiento».
Según la doctora Pedraza, el acompañamiento debe comenzar en el período prenatal, continuar durante la internación y mantenerse después del alta. Ese apoyo cercano se traduce en cinco pautas básicas que familiares y profesionales pueden sostener:
- Favorecer el contacto piel con piel, que mejora la producción de oxitocina y refuerza el vínculo.
- Estimular la lactancia a libre demanda, sin horarios fijos, reconociendo las señales de hambre del bebé.
- Crear un entorno tranquilo y cómodo, sin interrupciones y con una postura adecuada.
- Sostener el rol de la familia, permitiendo que la madre delegue tareas y descanse.
- Buscar información y acompañamiento profesional durante la internación y después del alta.
Los espacios de trabajo, otro punto pendiente
El doctor Jorge Lezcano (MN 110054), neonatólogo en jefe del Servicio de Neonatología del Sanatorio de los Arcos, señaló que el apoyo familiar y profesional «debe estar acompañado también por un compromiso de toda la sociedad». Mencionó en particular a «los lugares de trabajo, las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos, los sistemas de salud y las comunidades» como actores que pueden achicar la brecha.
Lezcano remarcó que los espacios laborales deben fomentar el acompañamiento entre compañeros y la implementación de «Espacios Amigos de la Lactancia», donde las madres que retoman su actividad laboral puedan extraer, conservar y transportar su leche de manera segura.
La doctora Tania Maidah (MP 4430), jefa de neonatología del Sanatorio Altos de Salta, coincidió en que construir entornos protectores requiere el compromiso articulado de los servicios de salud, las comunidades, los ámbitos laborales y quienes formulan políticas públicas.
Beneficios para la salud del bebé y de la madre
La licenciada María Teresa D’Osualdo, coordinadora de Puericultura del Sanatorio Los Arcos, recomendó que los recién nacidos sean alimentados exclusivamente con lactancia materna durante los primeros seis meses de vida, y que los beneficios de la leche materna continúan aun después de incorporar otros alimentos.
Entre los beneficios comprobados, D’Osualdo destacó que la lactancia favorece el crecimiento y desarrollo del niño, reduce la mortalidad infantil y ofrece protección frente a infecciones respiratorias y gastrointestinales, otitis y desnutrición, además de menor probabilidad de sobrepeso, obesidad, hipertensión y diabetes a futuro. En las madres, dijo, disminuye el riesgo de hemorragia posparto, anemia, osteoporosis, depresión posparto e hipertensión, y reduce la probabilidad de cáncer de mama y de ovario.
Los especialistas también señalaron un impacto económico: la lactancia materna reduce los gastos de las familias al eliminar el costo de la leche artificial, y a nivel global se estima que si todos los niños fueran amamantados hasta los seis meses el PBI mundial aumentaría un 0,49%.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna 2026 lleva como lema «Lactancia Materna, un inicio sostenible en cualquier circunstancia: fortalezcamos las acciones que funcionan», con el objetivo de renovar el compromiso con acciones concretas que garanticen el derecho de las madres y sus hijos a recibir el apoyo necesario para sostener el amamantamiento.


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