Huawei en Neuquén: presión de EE.UU. y debate por soberanía digital
La advertencia del gobierno de Estados Unidos a directivos de la Cooperativa CALF por su contrato con la empresa china Huawei encendió un debate que, según el dirigente político Santiago Arizio, va mucho más allá de una contratación tecnológica: expone a Neuquén en el centro de una disputa global por el control de datos, infraestructura digital e inteligencia artificial, con Vaca Muerta como territorio estratégico.

Arizio, referente de Patria Grande y del dirigente nacional Juan Grabois en la provincia, analizó públicamente la controversia que rodea al proyecto Calfibra, la iniciativa de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) para desplegar una red de fibra óptica con tecnología de Huawei. El proyecto incluye soluciones de movilidad, planificación urbana inteligente, conectividad en Vaca Muerta y la eventual construcción de un data center regional de inteligencia artificial.
La presión de Washington y la respuesta de CALF
Según detalló Arizio, el embajador estadounidense Peter Lamela calificó el ingreso a Estados Unidos como «un privilegio y no un derecho», mientras que un funcionario de la embajada habría advertido sobre una posible revocación de visas a directivos de la cooperativa. Sin embargo, CALF aclaró que no recibió ninguna objeción técnica formal, sino un mensaje de WhatsApp vinculado al tema migratorio. Ante esa situación, la cooperativa exigió que cualquier planteo se presente por escrito y a través de canales institucionales.
La entidad también rechazó que su infraestructura pueda ser caracterizada como una «red china»: su sistema combina tecnología de distintos proveedores, entre ellos HPE, APC, Eaton, ABB y MikroTik, además de Huawei.
Neuquén en la disputa tecnológica global
Para Arizio, el conflicto revela una transformación más profunda en el escenario internacional. «La tecnología dejó de ser solamente una herramienta económica para convertirse en un espacio de disputa del poder mundial», sostuvo. En ese marco, ubicó a Neuquén en un lugar central, por sus recursos energéticos y por Vaca Muerta, en medio de la puja entre Estados Unidos y China por el control de telecomunicaciones, semiconductores, inteligencia artificial y centros de datos.
«El imperialismo del siglo XXI no necesita ocupar militarmente un territorio. Puede ejercer influencia mediante el control de capitales, tecnologías, infraestructura, cadenas de suministro, estándares y datos», planteó el dirigente.
La nube necesita tierra, energía y conectividad
Arizio también señaló que las condiciones de Neuquén —energía, agua, territorio, clima, conectividad y la proximidad a Vaca Muerta— la posicionan como un territorio clave para la economía digital. «La nube no es inmaterial. Necesita tierra, electricidad, refrigeración, fibra óptica y centros de datos», indicó.
Desde esa perspectiva, abrió el interrogante sobre quién concentrará el valor de ese desarrollo: «¿Seremos nuevamente proveedores de recursos para que otros concentren el mayor valor? ¿O podemos utilizar nuestra energía, nuestro territorio y nuestro conocimiento para construir capacidades propias?», preguntó.
El análisis también incluyó el rol del ciudadano en la economía digital, al que Arizio describió como un sujeto que ya no solo consume sino que también produce datos, lo que redefine, según su visión, quién detenta el poder en la era de los algoritmos y la inteligencia artificial.
El contrato entre CALF y Huawei no tiene, hasta el momento, una resolución oficial. La cooperativa aguarda que cualquier cuestionamiento se formalice por vía institucional.


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