El gato huiña: el felino más pequeño que vive en los bosques de Neuquén
Pequeño, sigiloso y casi imposible de ver en la naturaleza, el gato huiña (Leopardus guigna) habita los bosques húmedos subandinos de la Patagonia y en Neuquén su presencia se concentra en los parques nacionales, incluido el entorno de San Martín de los Andes. Es considerado el menor de los gatos manchados y uno de los felinos más pequeños del mundo.

Un animal difícil de confundir si sabés qué mirar
A primera vista puede parecer un gato montés común, pero el huiña tiene rasgos propios que lo distinguen. Su pelaje es más denso, tupido y oscuro, con manchas redondeadas que no llegan a las patas. El rostro presenta ojos pardo oscuros, la zona alrededor de la nariz completamente negra y una línea facial marcada a ambos lados. La cola es corta, gruesa y lleva entre 10 y 12 anillos negros.
Algunos ejemplares presentan melanismo, una condición que oscurece todo el pelaje. Esta variante es más frecuente en las poblaciones del sur de su rango de distribución, que abarca el centro y sur de Chile y el suroeste de Argentina.
Vida en los árboles y hábitos solitarios
El huiña vive principalmente en los bosques subandinos, donde puede encontrarse hasta los 2.500 metros de altura. Es un trepador experto: pasa buena parte del tiempo entre las ramas, descansando o buscando refugio, lo que lo hace muy difícil de detectar. Aunque se lo considera de hábitos nocturnos, hay registros de actividad diurna.
Es un cazador eficiente pese a su pequeño tamaño. Su dieta incluye aves, ratones, comadrejitas y lagartijas. Ocasionalmente puede atacar aves de corral en zonas rurales cercanas al bosque.
Reproducción y expectativa de vida
La gestación dura entre 72 y 78 días y las camadas tienen de una a cuatro crías. Las hembras crían a sus cachorros en nidos ubicados en árboles o entre matas de caña colihue, vegetación típica de los bosques donde habita. En cautiverio, algunos ejemplares llegaron a vivir hasta 11 años.
Una especie en riesgo que necesita protección
En Argentina, el gato huiña está catalogado como una especie muy rara. En Chile, si bien es algo más abundante hacia el sur, sus poblaciones también están en retroceso. Las principales amenazas son la destrucción del hábitat y la caza.
En Neuquén, su presencia está vinculada casi exclusivamente a los ambientes protegidos de los parques nacionales. La escasa información científica disponible sobre la especie se debe, en gran medida, a la dificultad para observarla y estudiarla en el campo.



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