El Niño podría ser histórico: ¿qué puede pasar este verano en la Cordillera?

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y las últimas proyecciones climáticas anticipan que podría alcanzar una intensidad excepcional hacia fines de 2026. El escenario ya genera atención en distintas regiones de la Argentina y también plantea interrogantes sobre cómo puede comportarse el clima durante los próximos meses en la Cordillera de Neuquén y particularmente en San Martín de los Andes.

De acuerdo con el informe de septiembre del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las condiciones actuales corresponden a una fase cálida de El Niño y existe una probabilidad del 100% de que el fenómeno continúe durante septiembre-octubre-noviembre, con una intensidad estimada entre fuerte y muy fuerte.

Los modelos internacionales prevén que el episodio podría alcanzar su máxima intensidad durante el último trimestre del año. Un análisis difundido por la Universidad Nacional de La Plata, basado en proyecciones de la NOAA, estima una probabilidad del 98% de que el índice utilizado para medir el fenómeno alcance o supere el umbral correspondiente a un episodio muy fuerte durante octubre-diciembre.

¿Qué significa para San Martín de los Andes?

La principal aclaración para la región es que un El Niño fuerte no significa automáticamente que vaya a llover mucho más en San Martín de los Andes.

El impacto del fenómeno cambia considerablemente según la zona del país y también depende de otros factores atmosféricos. De hecho, especialistas del INTA remarcan que la intensidad de El Niño no necesariamente está asociada a mayores lluvias y que la respuesta climática es diferente en cada región.

Las proyecciones difundidas recientemente ubican al Litoral argentino como una de las zonas con señales más claras de precipitaciones superiores a las habituales durante los próximos meses. En cambio, para el oeste del país y sectores de la Patagonia la señal asociada específicamente a El Niño es mucho menos definida.

Esto significa que, para San Martín de los Andes, todavía no puede anticiparse un verano necesariamente más lluvioso o con más temporales solamente por la presencia de El Niño.

Una región que deberá seguir de cerca las condiciones meteorológicas

En la Cordillera, cualquier modificación en el régimen de precipitaciones puede tener consecuencias importantes para la actividad turística, los caminos, los cursos de agua, los sectores rurales y las condiciones de montaña.

Además, la región viene atravesando episodios meteorológicos variables y con períodos de lluvias, viento y cambios bruscos de temperatura. En los últimos días, por ejemplo, se registraron alertas por lluvias que alcanzaron a los departamentos cordilleranos de Lácar, Huiliches y Los Lagos, donde se encuentran San Martín de los Andes, Junín de los Andes y Villa La Angostura.

Por eso, más allá del impacto general de El Niño, el seguimiento de los pronósticos estacionales y de corto plazo será clave durante la primavera y especialmente al ingresar al verano.

También se esperan cambios en las temperaturas

El fenómeno no está relacionado únicamente con las precipitaciones. Las proyecciones para los próximos meses también contemplan modificaciones en el comportamiento de las temperaturas.

Un informe de la FAUBA citado recientemente señaló que durante septiembre, octubre y noviembre podrían registrarse temperaturas superiores a las habituales en el norte argentino, mientras que la franja central y el norte de la Patagonia podrían presentar otro comportamiento térmico. Para las precipitaciones, el informe proyectó valores superiores al promedio en buena parte del país, aunque con diferencias regionales.

Para la Cordillera neuquina, estos escenarios deberán ser evaluados a medida que se actualicen los modelos, ya que las condiciones locales pueden apartarse considerablemente de la señal general del fenómeno.

Un verano que estará bajo vigilancia

El Niño podría mantenerse durante buena parte del verano 2026/27 y comenzar a debilitarse posteriormente. Las proyecciones actuales ubican el momento de mayor intensidad entre octubre y diciembre, aunque todavía existe incertidumbre sobre la evolución exacta del fenómeno.

Para San Martín de los Andes y la región de los Siete Lagos, la clave será observar cómo esa señal climática interactúa con las condiciones propias de la Cordillera.

Por el momento, no existe fundamento para afirmar que la región tendrá un verano marcado necesariamente por lluvias extraordinarias. Lo que sí está confirmado es que El Niño se encuentra establecido y que los modelos anticipan una fase fuerte o muy fuerte, por lo que las condiciones meteorológicas de los próximos meses requerirán un seguimiento especial.

La evolución del fenómeno será determinante para saber si finalmente tendrá un impacto significativo sobre el régimen de lluvias y temperaturas de la Patagonia cordillerana.

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