Libertad de prensa: 2026 ya superó el récord de agresiones a periodistas

Las agresiones contra periodistas en Argentina alcanzaron en 2026 niveles sin precedentes. Según el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), este año ya superó las cifras registradas en 2025, que había sido el peor año en materia de ataques a trabajadores de prensa, y aún restan más de dos meses para que termine el calendario.

La organización presentó una denuncia ante la Relatoría Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión, solicitando la intervención del organismo internacional ante el Estado argentino. El presidente de FOPEA, Fernando Stanich, lo explicó en diálogo con el programa Nada sucede dos veces, que se emite por AM Cumbre 1400.

Ataques digitales y violencia física en manifestaciones

Stanich detalló que la violencia contra la prensa se manifiesta de dos formas principales. Por un lado, señaló el crecimiento de las agresiones digitales y discursivas en redes sociales. Por otro, advirtió sobre episodios de violencia física durante movilizaciones públicas, especialmente en las marchas que se realizan cada miércoles frente al Congreso de la Nación, donde trabajadores de prensa fueron agredidos tanto por manifestantes como por integrantes de las fuerzas de seguridad.

Para el dirigente, estos datos evidencian una escalada sostenida que tiene como principal protagonista al presidente de la Nación, Javier Milei. En ese marco, FOPEA decidió recurrir a organismos internacionales tras haber acudido el año anterior ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El impacto de las declaraciones presidenciales contra la prensa

Uno de los ejes centrales del análisis fue el efecto de las expresiones de Milei sobre periodistas y medios. La discusión se reavivó luego de que la vocería presidencial intentara justificar los dichos del mandatario —quien había afirmado que ciertos periodistas merecerían la hoguera— calificándolos de metáfora.

Stanich sostuvo que señalar periodistas con nombre y apellido, calificarlos de «ensobrados» o utilizar expresiones agraviantes no son hechos aislados. Según explicó, el objetivo de esa estigmatización es instalar dudas sobre la legitimidad del trabajo periodístico y debilitar la confianza de la sociedad en los medios de comunicación. «El periodismo incomoda al poder. Por naturaleza, tiene que ser así», afirmó.

El presidente de FOPEA también advirtió sobre el riesgo de que se consolide la idea de que la versión oficial del Gobierno es suficiente para informar sobre los asuntos de interés público, lo que —según la organización— compromete las condiciones necesarias para el ejercicio del periodismo y el funcionamiento de una sociedad democrática.

Intervención internacional y próximos pasos

La presentación ante la Relatoría de Naciones Unidas busca visibilizar internacionalmente una situación que FOPEA monitorea de forma sistemática. La organización también mencionó la reacción oficial frente a investigaciones periodísticas de interés público, entre ellas el caso Libra, como parte del patrón de hostigamiento que denuncia.

FOPEA no informó plazos concretos para una respuesta del organismo internacional, aunque aclaró que la presentación ya fue ingresada formalmente.

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